sábado, 27 de septiembre de 2008

NOTAS PARA LISBOA.

Lo primero que hice al llegar a Lisboa fue comprarme un cuaderno de notas. Así que lo que vas a leer a continuación son algunas notas de ese cuaderno, unas notas personales. No aspiran a nada, es decir, no persiguen asimilar ninguna belleza literaria, sólo diluirse por la experiencia anotada, esa que envuelve al escritor con la vida.

“Iba buscando un moleskine que contuviera algo relacionado con la capital portuguesa, pero no lo encontré. Sólo pude ver en un escaparate, en el barrio de Chiado, una libreta que, según aparecía en sus lomos, era genuinamente portuguesa. Quise comprarla. La tienda estaba cerrada. Sin embargo, en la librería que está al lado del café A Brasileria pude hacerme con unos separadores dedicados a Pessoa por el 120º aniversario de su nacimiento”.
***
Sentado en el café A Brasileira, café que frecuentaba el ilustre Fernando Pessoa, acabo de abrir el nuevo cuaderno. En portugués leo lo siguiente: `Poeta plural como o universo. Sentia com a imaginaçao´. De esta manera, bajo el ataque amargo de una “bica”, apoyados M.C y yo sobre la mesa, dejamos que la imaginación nos sirva en frío sus tentáculos. Ella suspira, pausadamente, mientras rebusca con la mirada las huellas del poeta”.
***
Sentados en la Plaza de Rossio, en la Pastelaria Suiça, decidimos contemplar la tarde, su derrumbe sobre la piedras. Porque Lisboa me lleva a la piedra. Lisboa es un xilófono deteriorado, pero de inigualable armonía. Es una predicación, Lisboa es una predicación inevitable”.
***
Último día en Lisboa. Escapada a Sintra. Lugar que frecuentaba en verano el mismo Pessoa. Una vez sentado en Sintra, en el faro de Sintra, tuve la certeza de que me observaba alguien. Entonces entendí en sus ojos que allí se acumulaba el universo. Parecía poeta, un poeta plural como el universo”.
***
"Lisboa es el mundo. Sus calles empedradas e irregulares son una silueta encaprichada que remeda los pasos de los que deambulan por ellas. Irregularidad. Asimetría. Dos alternancias parejas que sostienen a una ciudad de tez bronceada, de respiración artificial, tan artificial como un heterónimo, tan verdadero como un heterónimo".