sábado, 22 de septiembre de 2007

CONSTANTES

Los medios de comunicación nacionales recogen hoy una noticia de la que extraigo varias conclusiones que, me temo, venían germinando de un tiempo a esta parte. La mafia, los asesinos, los delincuentes y demás parásitos de la costra miserable de los hombres, se están cobijando en la lucha nacionalista que fermenta en España tomando como coartada las cauces del nacionalismo para llegar a otros fines. Así, la carta que ha recibido Alberto Rivera -Albert Rivera-, cara visible de Ciudadanos por Cataluña, con una bala en el entrecejo de la que choreaba sangre, amenazas de muerte y una conminación a que abandone la política, es una demostración de los extremos a los que llega el fundamentalismo político.