jueves, 19 de julio de 2007

CUADERNO DE BITÁCORA



Esta semana llego a la escritura de esta columna saturado de letra en el ordenador y ebrio de ocurrencias que no van a ninguna parte. Después de meses luchando cuerpo a cuerpo con las teclas, he logrado crear una bitácora -sencilla, modesta, sin pretensiones de altos vuelos-. ¿Qué es esto y por qué? Intuyo que el origen de esta aventura que acaba de comenzar está en una Moleskine que me regalaron hace poco tiempo. Una Moleskine es una libreta mítica, una sinécdoque del trabajo de campo de los escritores, pintores, músicos y cuantos creadores de toda ralea creyeron en su capacidad de depósito. Porque no se trata más que de un depósito, un soporte, una libreta con pastas negras de todos los tamaños y de todas las modalidades en que uno va dejando las huellas de lo que, con el tiempo, se termina en un poema, un cuento, un óleo, una sinfonía etc. Moleskine es una marca de libretas que se hacía en París y que se usó con mucha frecuencia a finales del XIX y principios del XX. Escritores como Hemingway, Chatwin o pintores como Picaso gozaron de la celulosa privilegiada de sus páginas. La desgracia vino cuando dejaron de fabricarlas porque la fábrica encargada cayó en quiebra, de tal forma que hasta hace bien poco no se ha podido recuperar el espíritu de esos papelucos encuadernados bajo el sello mítico, como adjetivé antes.
De acuerdo con lo que vengo escribiendo, quizás las bitácoras no son más que los cuadernos de trabajo de estos tiempos emboscados en la tecnología que, para ser sincero, no me gustan ni un pelo y de los cuales reniego en la mayoría de sus propuestas; pero también es cierto que la creación de este espacio me ha hecho reflexionar sobre el propio proceso de la escritura, del compromiso que mantengo con ella y, por supuesto, de las posibilidades mastodónticas que ofrece el corpus inconmensurable de datos y referencias que se alojan en ese misterio de Internet. Así que solo me queda invitar a los lectores de estos trópicos a que se paseen por las letras que configuran mi cuaderno de bitácora y a que depositen gustosamente sus opiniones, observaciones y discrepancias que atenderé con todo el gusto. No se extrañen, el “Panhispánico” propone el uso de bitácora por weblog (personalmente la prefiero). La dirección es: http://www.tropicodelamancha.blogspot.com