martes, 2 de octubre de 2007

PARO BIOLÓGICO

Llevo unos días enredado entre la expresión “para biológico” y todas las posibilidades que de ella podemos obtener. Estrictamente, se usa “paro biológico” para hacer referencia a ese periodo de tiempo en que los marineros dejan de faenar en beneficio de que las especies se desarrollen en más cantidad. En definitiva, consiste en dejar que los inmaduros crezcan hasta alcanzar el tamaño adecuado para procurar la futura existencia de los mariscos y pescados en las mesas de los consumidores.
Me pareció oportuno darle un sentido fingido a la expresión llevándola al campo de los humanos. Por ello, solicité a mis neuronas que me extirparan de mi cerebro todos los sustentos semánticos que de la marinería se aposentaban en ella. El caso fue que me propuse hacer un estudio del paro biológico pero para los humanos, no para las bigotudas gambas. ¿Cómo recibiríamos un paro de este tipo nosotros, los que provocamos el paro? ¿En qué consistiría y qué finalidad o fuerza teleológica lo movería? ¿No hay paro biológico continuo en algunos países africanos? ¿ No será que estamos en un paro continuo y esta circunstancia nos incapacita para tomar conciencia del asunto?
Principié en mi mollera una imagen que venía a convocar la supuesta consecuencia de ese paro biológico en zonas en que opera la fuerza de la sinrazón. La franja de Gaza, Iraq, Israel, por ejemplo. Continué arañando a la palabra todos sus resquicios semánticos y conceptuales. Me hice preguntas: ¿qué responderíamos ante la masiva construcción de viviendas aladrilladas, afeadas y destructoras del patrimonio si parásemos las obras por unos meses? ¿No caeríamos en la cuenta de que estamos destruyendo el banco de recursos más poderoso que tenemos para la subsistencia, esto es, la memoria?¿ si en terriorio comanche parasen las guerras, qué cara se les quedaría a los soldados y dirigentes políticos? ¿Queremos convertirnos, acaso, en “replicantes” a la manera de Blade Runner?
Incluso si llevásemos estas premisas y elucubraciones al ámbito de las relaciones personales, ¿cuántas tonterías no rodean a las disputas familiares o entre amigos? ¿No será que les hace falta una parada y fonda para calibrar los lazos en su medida adecuada? ¿Qué sería de los medios de comunicación si parasen por unos meses de introducir mierda caliente en las mentes de los escuchantes y televidentes? ¿Serviría para algo esa parada; para interpretar los hechos teniendo en cuenta otros criterios ajenos a los suyos?
INFORMACIÓN SANLÚCAR (semanario) 29/IX/2007