miércoles, 10 de octubre de 2007

TESOROS

El léxico que configura la historia de una lengua está lleno de peculiaridades que van más allá de lo estrictamente filológico y que se empapa, además, de acontecimientos históricos, filosóficos, religiosos, etc. Si la lengua es el instrumento de que nos valemos para establecer las conexiones oportunas entre el concepto - o su percepción- y la forma real de ese concepto, también es el testigo de la historia de las mentalidades. Me refiero con esto a la trayectoria que han seguido ciertas palabras en nuestra lengua como "siniestro". De origen prerromano (algunos aventuran que vasco, concretamente), "siniestro" fue sustituida por el vocablo "izquierdo" porque la Iglesia tuvo a bien despejar todo tipo de dudas maniqueas que lo empacharon todo. Es decir, lo bueno se acopló al lado derecho y lo malo a lo izquierdo. Si tuviéramos espacio, tendríamos la oportunidad de hacer un repaso por la bibliografía antropológica que ha recogido todo tipo de simbología al respecto: en oraciones, iconografía, libros bíblicos, homilías, misales, etc. No en vano, Cristo está sentado a la derecha del padre, el buen ladrón estaba a la derecha, etc. En este sentido, el testimonio de uno de los diccionarios monumentales de nuestra lengua, el Tesoro de la lengua castellana o española de Sebastián de Covarrubias que se publicó en 1611, es de sumo interés. Su lectura es siempre un disfrute y una exploración por la mentalidad de quienes nos antecedieron. A continuación transcribo la entrada:
SINIESTRA cosa. La contraria a la diestra, y así decimos mano siniestra.

SINIESTRO. El vicio y la mala costumbre que tiene o el hombre o la bestia; y díjose siniestro principalmente por el zurdo, que las cosas que ha de hacer con la mano derecha las hace con la izquierda.

ZURDO. el que es más ágil de la mano izquierda que la mano derecha,siendo de ordinario al revés, que la mano derecha es más ágil. Ninguna mujer es zurda o ambidiestra.