viernes, 31 de octubre de 2008

EN EL CONGRESO.

Ayer, en el X Congreso de la Fundación Caballero Bonald (Jerez de la Frontera), titulado “Las sílabas del futuro”, fue José María Merino quien mejor trazó, junto a Andrés Neuman, las palabras que deben silabearlo. Y destaco a Merino, porque venía en calidad de autor consagrado, alejado de los nuevos cantos literarios -un disparate en toda regla.
Hasta el momento ni Yolanda Castaño ni Elena Medel ni Juan Carlos Abril ni Carlos Pardo ni Marta Sanz ni Mercedes Castro ni Luis Artigues ni Luis Muñoz ni Isaac Rosa ni Eva Díaz -autores que debieran orientar las letras hispánicas, en teoría- consiguieron aportar nada al congreso. Mientras estos no dejaban de naufragar por los lodos del mercado editorial, reprochando los dimes y diretes de cada cual, poniendo en solfa las difilcutades a la hora de publicar un libro o haciendo la crónica de la vida de Ruiz Zafón...Neuman y Merino ejercieron como escritores: hablaron de literatura y leyeron literatura. Por lo tanto, si las sílabas del futuro están en manos de los que asistieron al Congreso como nuevos valores, deberíamos hacer acopio de un buen manual de supervivencia para que no terminemos ahogándonos en la pena. ¿No está el futuro en Cervantes, en Kafka, en Chéjov, en Proust, en Mann…? ¿No son acaso los autores que han llegado a una madurez narrativa y poética -porque el teatro parece inexistente- los que delimitan y orientan la literatura que ocupará el futuro: Muñoz Molina, Vila-Matas, Marías, Pere Gimferrer, Brines, Gelman? ¿Es la juventud una cualidad que en sí misma guarda los prodigios de la poética futura?