
Todo esto se ha trastocado y me ha dejado otra enseñanza, una lección. Aunque debo dejar claro que la sorpresa se ha dado cuando la literatura y la vida han cruzado sus coordenadas.
Lección. En las primeras página de París no se acaba nunca aparece citada Cómo se hace una novela, de Miguel de Unamuno. Obviamente, estaba escrita en mi registro, pero la tuve como una obra que no había marcado en exceso la creación de la obra parisina.
Se acaba de publicar en Cátedra (2009) la edición de Cómo se hace una novela a cargo de Teresa Gómez Trueba. En la magnífica introducción del libro, hay un punto dedicado a la relación de la obra de Unamuno con las novelas que se escriben actualmente y la sitúa como un claro antecedente de la novela degenerada, esto es, aquella que ha invadido las sucursales genéricas de otras formas de escribir.
La conclusión a la que llega la editora, y con la que estoy en acuerdo, es que la obra de Unamuno ha pasado inadvertida hasta ahora en nuestra tradición hispánica. Tanto su ejecución como su poética han lanzado una propuesta que algunos autores han recogido exitosamente. Uno de ellos, claro está, es Vila-Matas. En resumidas cuentas, la nivola de Unamuno ha sido rescatada en la “no-vila” (término acuñado por Jordi LLovet), por lo que la lección ha sido a la inversa. En esta ocasión, voy a leer a un autor de otra época, un precedente, un prototipo de lo que Vila-Matas escribió.
La lección: el escritor es un lector privilegiado que husmea por donde los otros no vieron nada; que recoge lo que otros no intuyeron como materia de la ficción y que, además, lo engulle en forma de escritura.
Se me ocurre añadir una reflexión a tu conclusión final: además de lector provilegiado, el escritor también es un observador privilegiado que ve lo que otros no ven o lo ve de otra forma (indudablemente también gracias a que es un lector privilegiado).
ResponderEliminarVila-Matas, Unamuno. Qué buena semana has pasado, en tan agradable compañía. Yo estoy ahora con el Dietario voluble y me está causando una magnífica impresión. Eso sí, uno se siente empequeñecido ante tanta lectura, tanta sabiduría. Un saludo.
ResponderEliminarGracias, Juan Antonio, por tus comentarios. A ti Octavio, sólo te digo que disfrutes con el "Dietario Voluble".salud.
ResponderEliminarUn aporte más de la introducción del texto de Unamuno: es un texto que (en teoría) se crea al él mismo en el proceso sucesivo de la escritura.
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