domingo, 15 de febrero de 2009

Kind of Blue at 50, de Miles Davis. El sonido.

M. lleva todo el fin de semana escuchando Kind of Blue (at 50) o, lo que es lo mismo, el disco que revolucionó el jazz en el año 59. En ese año, Miles Davis, John Coltrane, Cannonball Adderley, Bill Evans, Wynton Keily, Paul Chambers y Jimmy Cobb (qué pléyade, qué nómina de cítaros geniales) se reunieron para explorar hasta dónde el jazz podía extender los límites del pentagrama. El resultado es una obra maestra, un azul mudo que representa el sonido de un rey que trompetea y establece el abismo de la música.
Los temas: So What, Freddie Freeloader, Blue in green, All Blue junto a dos cedés, uno deuvedé, que incluyen documentales, ensayos y comentarios de otros músicos. Esta grabación remasterizada conmemora estos cincuenta años de jazz porque sí, de jazz en estado visceral.
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M. lleva todo el fin de semana escuchando la melodía de la eternidad. Una nota sostenida entre el alambique de la trompeta. Un alquimista, Miles,el sonido, Miles, en busca del sonido que da cuerda al mundo. Miles, y se repite su nombre, y So what, como un centinela que percute incandescente sobre los tímpanos de dios. Un demiurgo que arranca de un instrumento el fuego de los hombres; que prende, con la melodía, el rayo órfico que nos posee en estos días largos de música. Porque los días en la música son infinitos, carecen de cronología.

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En la trompeta de Miles suena una música de agua. Como en los Sonetos a Orfeo, de Rilke, “tú les levantaste un templo en el oído”. Lo demás es silencio. Y callo, mudo el entendimiento. Todo comienza a vibrar como un árbol que se levanta, como la trascendencia, que se levanta; música, en Rilke fue verbo, respiración de las estatuas, silencio de los cuadros. Tú, música, lenguaje donde todo termina. Sólo la poesía es capaz de hablarte. Jaime Siles,
“[…] Sólo el nombre
que tu lenguaje escribe
en tu silencio:
un idioma de agua
más allá de los signos”.