martes, 15 de enero de 2008

ESTATUAS

"Vi de reojo que Custardoy pedía al camarero, y retrocedí por la callejuela hasta la esquina con Mayor, pensando qué hacer, de momento quitarme de en medio. Desde allí no tenía visión de él, y desde casi cualquier otro punto él la tendría de mí, probablemente. Había allí una ridícula estatua ante la que Custardoy, con buen criterio, no se había detenido; era una de esas de `tipos anónimos´ que proliferan en nuestras ciudades (una contradicción en sí misma, la`democratización´de los monumentos), pero el tipo se parecía sospechosamente a Hemingway, patrono de los turistas".(Tu rostro mañana, J. Marías)
A veces, cuando deambulo por algunas ciudades y paseo por los lugares que han marcado las páginas de mis lecturas, pienso que el autor está en una esquina verificando que allí estoy, mirando el lugar, intentando buscar algún resto de la mirada que lanzó sobre el paraje, y que ya es eterna.