viernes, 4 de enero de 2008

¿PERSECUCIÓN?

Parece que la Iglesia Católica sigue confundiendo la “libertad de expresión” con la “imposición de expresión”. Una cosa distinta es opinar libremente sobre aquellos asuntos que forman parte de nuestro modo de vida, y otra bien distinta es imponer las maneras y las formas en que deben desarrollarse nuestras vidas. Y esto último es lo que suele defender la Iglesia, imponer. Y no sólo se ciñe la Iglesia a la imposición de un modus vivendi, sino del pensamiento que lo guíe. Ya no les basta con salir a la calle y decir al aire que tal modelo de familia es mejor que otro. Quieren que los demás asintamos sin titubeos y aceptemos sus argumentos sin levantar la cabeza. Incluidos los que no creemos en esas disquisiciones. Se cabrean y se sienten perseguidos cuando esto no ocurre, la imposición, digo.
Intrometen temas tan arduos y espinosos como el del aborto. Hablan de muertes diarias, pero ¿qué ocurre en África y otros continentes cuando no se usa el preservativo?; otras tantas tildan de enfermos a los homosexuales, ¿qué ocurre cuando un cura, un fraile o un católico de la calle se proclama como tal? No sería el primer caso; en otras dicen a los micrófonos que la democracia está amenazada, cuando la institución que defendió hasta el último minuto la dictadura (no solo la española, fijémonos en hispanoamericana) fue la Iglesia. Su historia es la historia del delfín religioso más proclive a las mieles del poder. Entonces, ¿qué quieren ahora? ¿Han sufrido una carga policial en la manifestación de Madrid? ¿Les han prohibido que se manifiesten a favor de su modelo de familia?
Sólo hay que escuchar los discursos de los obispos y de sus seguidores para caer en la cuenta de que sufren "el mal de la persecución", propio de los que se sienten en posesión de la Verdad absoluta y de los que ultrajan a los que no comparten con ellos sus ideas. ¿Acaso se obliga a alguien a que se case con otro hombre o con otra mujer desde el laicismo?¿Acaso se obliga a profesar una religión o el propio laicismo desde el laicismo?¿Se tilda a alguien de desgraciado -en el sentido etimológico- por profesar alguna religión, como hacen los que sí la profesan sobre “los descarriados y posesos del mal endémico”?¿Acaso se considera a alguien enfermo por sus tendencias sexuales, como hacen los obispos?¿Acaso se justifican conductas patológicas como el abuso a menores desde el laicismo?¿Acaso se persigue con el cobro de impuestos o con demasías fiscales o carcelarias a quienes van a misa o dicen ser religiosos o defienden alguna ideología ascética, tal y como ha venido realizando la Iglesia sobre todo tipo de ciudadano que no ha compartido sus creencias o era homosexual o era republicano o era filósofo o era escritor o era pintor o era contrario a la manera católica ? ¿No será que el mayor perseguidor de Occidente está cayendo en una merma ideológica que le conduce al desdoblamiento de personalidad y a ver perseguidores donde ellos son los perseguidores?