
La muerte nunca viene a tiempo, aunque cuando alguien escala hasta la condición de nonagenaria, la muerte, el tiempo y la vida se hacen un todo. Este fin de semana la he visto encarnarse con sus patas de caña y trastocar la apariencia de lo real. En un golpe tierno se nos ha ido, como del rayo, la “chacha”, Encarnación, porque, con Antonio Machado:
“un golpe de ataúd en tierra es algo
completamente serio”
Seguirán el silbo de sus ocurrencias y el timbre de su piel diluidas en la memoria de su familia. La imagen fija de una letanía que ya será inherente a su silueta de tacto apergaminado; la que ahora sostengo en este tiempo que ya corre, vuela y desaparece.
“un golpe de ataúd en tierra es algo
completamente serio”
Seguirán el silbo de sus ocurrencias y el timbre de su piel diluidas en la memoria de su familia. La imagen fija de una letanía que ya será inherente a su silueta de tacto apergaminado; la que ahora sostengo en este tiempo que ya corre, vuela y desaparece.
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