sábado, 31 de julio de 2010

La uva es un diamante gastado por la albariza, que surge de una madera avejentada y retorcida que se hospeda en los campos. Su encarnadura es melosa y acuática y soprta la presencia de varias semillas que, al moderlas, se vuelven ásperas. La uva, en septiembre, se recolecta y entonces nos otorga, en Sanlúcar, el aroma prodigioso del joven mosto que espera engalanarse con manzanilla en la solera. En las criadreas me imagino la orgía de las antiguas madres esperando la frescura y la húmeda presencia de los nuevos.