viernes, 16 de julio de 2010

Tienen gracia esos personajes que revolotean junto a ciertos escritores con poder en editoriales y premios. Escribo esta nota, porque dentro de unos años, a lo mejor, el panorama cambia y todo este entramado se disuelve. Quisiera que alguien, un lector futuro, leyera qué sucedía en este año y por estas fechas con la poesía y la literatura en general. A lo mejor la situación es todavía más deprimente, pero también valdrían estas líneas para contraponerlas a lo que haya. Lo cierto es que la literatura está en las garras de los que se han creído en posesión de una verdad política y social que han trasladado a las letras.Se menosprecia el trabajo hercúleo del pensamiento, la palabra bien macerada, las constantes visitas inteligentes a la tradición, tanto en la lengua materna como en lenguas extranjeras, y se menosprecia, en definitiva, y a causa de la ignorancia, el verbo que rige y vertebra la tarea del poeta.