martes, 13 de noviembre de 2007

EN TIERRA, EN POLVO, EN SOMBRA...

Traigo un subrayado de lectura excitante. Se trata de un fragmento de Heráclito y de un comentario de la magnífica Historia de la Filosofía, de Martínez Marzoa. La propuesta es que el fragmento resuene tras su lectura hasta en los tuétanos; que divaguemos por las palabras como si de un surco en inicio se tratase; que inventemos, de nuevo, un significado nonato para nuestras mentes; que se produzca el principio de conocimiento que se arranque de sí mismo, que permita revelar los límites de lo ilimitado, dilucidar en qué consite que algo sea.


B 124. "El sol es nuevo cada día" (Heráclito)

"El kosmos es orden, reparto, a cada cosa su lugar. El orden mismo, que es el logos, no está ordenado con arreglo a nada, no es orden con arreglo a algún criterio distinto de él mismo; es porque sí; por lo tanto, es en definitiva azar. Como el ser no es esto, ni aquello, ni lo de más allá (ni se explica por esto, aquello o lo más allá), como no es nada, es en definitiva eso: nada. La presencia es en definitiva no-presencia." (Martínez Marzoa). Estamos ante el conjunto de palabras que dio inicio a la posterior introspección en el ser y su desembocadura en la nada de M. Heidegger.