jueves, 29 de noviembre de 2007

PREMIO CERVANTES

ES TRISTE que la obra de un poeta, de un buen poeta, quede ensombrecida por la costura de un premio que cada vez es más nocivo, el premio Cervantes. Yo sabía que el premio se lo iban a dar a Juan Gelman, poeta que admiro, por otro lado, y que ya había recibido el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, entre otros tantos. Y lo sabía porque el propio Gamoneda, el ganador del año pasado, tenía en el entrecejo que así fuera; porque ciertos escribidores de malos versos en el poder así lo querían, y, en definitiva, porque así ha sido. Aunque, como el protocolo estipula, enhorabuena señor Gelman.
“¡el mundo se detuvo para oír tus caballos!/
¡Y nos descuartizás entre la furia y la humildad!/
¡por tu mercado pasa u párpado bruñido!/
¡hay que cerrar tu boca!/
¡sus callejones de menina!/
¡ahorquen al orlado de disculpas!/
¡corran la pascua de su combustión!/
¡adelante/universo!/
¡faltaba más!/
ANUNCIACIONES, JUAN GELMAN