lunes, 28 de julio de 2008

HOY LA TARDE

Hoy la tarde es lentitud. Reptando por la superficie del agua, la luz me ha confesado sus secretos, los del hombre. Debilidad, sutileza, dispersión. Poco a poco el Coto de Doñana ha dejado de mostrarse a los ojos de los espectadores que lo contemplaban ensimismados. El acontecer de la naturaleza es el recinto de las leyes del espíritu, porque con ellas se congracian y con ellas se encrespan.

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Creo que el paisaje está marcado en mis retinas con tanta fuerza que no puedo imaginarme a la mar sin esa silueta al fondo, sin esa presencia. Hoy el mar se hizo en el mar, hoy la tarde me trajo la lentitud de la luz.

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Acaso la felicidad consiste en confiscarle al espíritu, por momentos, sus ilusas manías.