martes, 21 de agosto de 2007

ORIENTALISMOS

Las palabras que principian el libro Orientalismos de Edward W. Said, dejan en evidencia una serie de constantes que se han ido arraigando en la mentalidad del mundo occidental y que, analizadas en sí, no forman más que el imaginario inasible de una realidad que no existe o que no es tal cual se perfila. En otras palabras, dice Said que la realidad que creemos en el Oriente (confundida una y otra vez con el mundo musulmán) no es más que la idea que de esa realidad se ha creado Occidente. Algo parecido se plantea en el libro de Juan Goytisolo, De la Ceca a la Meca, en él se puede leer al inicio: “En el auténtico desierto cultural de la supuesta cultura de masas, los estereotipos y clichés se aclimatan con facilidad”. He tirado de la biblioteca para acercarme de nuevo a un libro que me costó cierto trabajo encontrar, pero que releo de buena gana. Se recoge en él buena parte de los escritos que se destinaron a la creación de una serie en TVE, Alqibla, que profundizó en el mundo árabe guiado por el conocimiento de Goytisolo. Su lectura es, cuando menos, reveladora y necesaria para aquellos que quieran exorcizar esas ideas preconcebidas bajo prejuicios que tiemblan y se desvanecen ante las argumentaciones del escritor. Sin embargo, recordé la publicación de otro libro anterior de Goytisolo, Crónicas Sarracianas (1981) – que rescaté, igualmente, de mi biblioteca-, en donde las ideas y las referencias que me valieron en su momento, me parecen más claras y precisas para, simplemente, esbozar aquí lo que pretendo con estas notas.
El objetivo que me mueve es poner en tela de juicio la Historia oficial que se ha escrito y defendido en nuestro país, a pesar de los avances de otras voces disidentes y disconformes con el discurso que se ha mantenido como inamovible. No hay un intelectual después de Américo Castro, Juan Vernet, García Gómez, etcétera, como Juan Goytisolo que haya profundizado en esas tierras cercadas de verdades que expulsan el tufo de la ideología católica imperante. Obras como Makbara, Don Julián o Los reinos de taifas así lo atestiguan.
El artículo que trata de frente el tema del arabismo en Crónicas Sarracianas es “Miradas al arabismo español”. En él leemos lo siguiente: “La antipatía y prejuicios de la mayoría de nuestros escritores respecto a los moros y el islam no es algo que pueda sorprendernos. Que al comentar la expulsión de los moriscos Menéndez Pelayo escriba:” No vacilo en declarar que la tengo por cumplimiento forzoso de una ley histórica, y sólo es de lamentar lo que tardó en hacerse[…] Locura es pensar que batallas por la existencia, luchas encarnizadas y seculares de razas, terminen de otro modo que con expulsiones y exterminios. La raza inferior sucumbe siempre y acaba por triunfar el principio de nacionalidad más fuerte y vigoroso”.
Esta perla que aún se puede leer en ciertos manuales y escuchar en boca de ciertos periodistas es desconcertante. Evidentemente, Goytisolo remata el párrafo con la apertura de miras con la que nos tiene acostumbrado: “el prejuicio antiislámico, señalado incluso por Menéndez Pidal, no es por otra parte privativo de España y abarca, en mayor o menor grado, la totalidad del mundo europeo". Desde esta óptica y con estos precedentes de intolerancia no me extraña que en ciertos medios de comunicación, asotanados y amilanados por el credo impuesto, llamen al escritor en tono despectivo y grosero "Goytimoro".