martes, 2 de febrero de 2010

Como las manillas de un reloj (tic,tac) escribo para otro círculo que me incluye, para otra realidad habitada por otro, más amplia, infinita, intraducible. Como las manillas que percuten en el hueco de una mano que apenas percibe la vibración y su presencia, vibración del movimiento (tic). Escribo, como un minutero, sobre los mismos timbres de la conciencia (tac), sobre los mismos tramos que me subyugan. Así, en esa circularidad, la idea es la expresión máxima de la realidad.
Ser el mismo y otro, permanecer en el movimiento especular que nos enturbia el recuerdo, paraje donde todo termina y donde todo nace, esa es la conciencia de la ficción.


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El futuro penetra en nosotros y acontece en nosotros mucho antes de que tenga lugar. Con unas palabras parecidas, Rilke aleccionaba al destinatario de sus cartas.
He pensado durante algún tiempo en esas palabras. Y también en otras de Julien Gracq: “Escritor. Alguien que cree sentir que algo, por momentos, pide adquirir por mediación suya, la clase de existencia que da el lenguaje”.
El proceso es una mixtura: futuro percibido. Percepción a través del lenguaje, de la lengua, que se conduce a través del escritor. Desdes este punto de vista, el escritor es un médium que anticipa a los hombres una realidad, un conocimiento, una revelación verbal que tiene la medida posible de la lengua, pero que puede tornarse tan grande y tan imprevisible como cualquier espíritu que venga a convocarla a través de la lectura.

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¿Es tan grande un lector de Flaubert o de Cervantes como Flaubert o Cervantes o sólo puede el lector intuir la cifra del escritor? ¿Hasta qué punto un lector no participa de esa mediación? ¿No es, acaso, el que completa o el discurso literario es sin recepción?
Este es el grave problema del escritor. Enquistarse en esta bifurcación de la escritura es una incógnita sin respuesta. Porque escribir es el acto de soledad más humano, pero ¿no empieza justo cuando alguien comienza a leer lo escrito? ¿Es el escritor el primer lector de su obra?
El escritor se transforma en el viaje y en el viaje se transforma en otro.