viernes, 22 de julio de 2011

Yo soy la locura. Dice Schiller: “¡Ay, ¿por qué no podrá el alma hablar al alma directamente?”

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El poeta encuentra un sentido profundo a la realidad y lo convierte en un fenómeno estético que, al mismo tiempo, aspira a ser intuición y misterio, transformación y permanencia.