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martes, 30 de septiembre de 2014

VIDA y literatura en un mismo cauce, ¿qué si no? Meandros. Verso y prosa, expresión y reflexión, lengua y pensamiento, estado y deseo, materia y forma, idea y armonía. Contrarios siempre. 

Las contemplaciones 

Murmullo de la transparencia 

Rito de silencio 

Ser algo en nada

Canto de la semilla

Cuestión de desnudez 

sábado, 2 de noviembre de 2013

ARMONÍA VOCÁLICA: dícese de la cadencia propia de la poesía del poeta que tiene un templo en el oído, pues convierte en sagrado lo sonoro. Por desgracia, la poesía de estas décadas está escrita con sordina y apenas se acerca a la palabra en cualquiera de su virtudes. Sea sonido o sintagma, enunciado o estrofa la composición ha de someterse al principio de la música, a la marca de la estirpe de Orfeo.      

miércoles, 9 de octubre de 2013

LA palabra poética
excede la memoria
porque su tiempo eterno

no cumple olvidos.

viernes, 27 de septiembre de 2013

EL escritor termina por desear el conocimiento de los principios de la literatura, no de los actos literarios en las obras, de las palabras exactas y empleadas, sino del origen y causa de los mismos. La literatura es un arte, completo, global, de la palabra. Una manifestación estética del verbo amparada por los resortes éticos del escritor. La literatura consiente una lengua velada, autotélica. Ella misma es el misterio nombrado.  

*** 

Aquí, en el despacho 
en que trabajo por las tardes, 
llega la luz del sur. 
Lo hace sigilosamente 
procurando medir la forma 
de los cuerpos sin ser 
notada a los ojos. 
Es una cálida luz, dulce, 
medidamente verdadera. 

Mi mano roza su fatuo perfume 
cuando sujeto unos papeles
al aire de esta soledad 
y se atestigua, en las sombras, 
su proyección atlántica. 

Su forma y el otoño 
son la medida justa 
de este aire reminiscente de marismas y humedales. 
Todo ello ocurriendo en el cuerpo, 
en la memoria que lo empaña 
todo y todo lo entristece. 

***

El tiempo de lectura queda sujeto a los mismos textos. Los he convertido en un tablero de ilusiones, una tabulación de los símbolos. Antes realizaba lecturas en horizontal, ahora comprendo que la literatura es cuestión de verticalidades en el individuo. 




sábado, 21 de septiembre de 2013

LA del alba, la de la noche,
el crujir del descenso de la helada
en el cuerpo; un canto, dos,
tres, de los pájaros, el mar en quietura
son formas de la belleza inalterables...

Son infinitas esas maneras de estar de lo bello para el hombre. La cultura es la forma estética 
del pensamiento, pero debería brotar con la naturalidad con que amanece cada día para nosotros. Esa naturalidad consustancial es lo que Platón llamaba Verdad. Y la fuerza que combina la belleza y la verdad es la Justicia. No se escogen estos vectores, no se aprenden con el tiempo ni de ellos somos poseedores si no hemos nacido en la armonía, si no vamos siendo en armonía. 

El ejercicio de la poesía entraña una salmodia y una plegaria: ser la palabra misma. La palabra natural, la que dice con el convencimiento del alba, con la rudeza del frío, con los intervalos del canto de los pájaros, con la anchura infinita del mar. Es la palabra y a ella hay que someter el juicio. 

Siempre tengo reverencia por la literatura que ofrece esa justicia y ella permite la intertextualidad, la polifonía de voces en el texto, el diálogo, escribir la lectura. Es mi propio ejercicio de la consciencia. Como un diminuto individuo me acerco a los textos y los escribo, los anoto, los someto a la punta de la consciencia a pesar de mi corto entendimiento y de mi fallida lectura. Una y otra vez. Es una lectura más y es el principio de todo. 

Como una lámpara maravillosa, como el círculo que pugna con la cuadratura, el lector asoma a los textos. Allí estamos mientras tantos, dejando allí el destello de las retinas. Es suficiente, absolutamente suficiente.

Con una visión inmutable, advertimos que la obra de belleza se acerca al origen que nos habita. Al leerlas volvemos a vestirlas de luz porque así su hechura lo hace posible. No merman, ni se marchitan estas creaciones, sino que sus ritmos antiguos se renuevan y acrecientan con el nuevo brío de los tiempos. Pasado en el futuro, el futuro proyectado en el pasado. El texto bello es inconsútil al tiempo, es morada de permanencia.  

lunes, 9 de septiembre de 2013

EL POETA lee a otros poetas y comienza a incorporar los recursos que ha aprendido a su discurso. Lo hace explícitamente y con el desdoro de la copia, a caso con el embelesamiento del aprendiz. Poco a poco, una voz se va imponiendo, una voz dadora de armonías. En ese punto, los recursos técnicos que se habían ido aprendiendo por la imitación, dejan de pertenecer a la imitación y a alzarse como giros y discursos propios. La literatura, en este grado de vivencia, se vuelve juego intertextual, pues el poeta sabe que no está señalando realidades nuevas sino formas nuevas de lo mismo. 
Pero, con el tiempo, el poeta advierte que en las formas hay esencia del contenido y que la exploración formal, como quería Platón, contiene parte de lo nombrado. Aquí se terminan las tontunas y las exuberancias. Comienza el verdadero tañido de la poesía. Para los antiguos, la imitatio plena. No la burda copia ni el nefasto amaneramiento. 
Llegados a esta consciencia, la mayoría de poetas enmudecen ante su incapacidad; tan solo unos pocos prosiguen su canto. Eran los que estaban amarrados al mástil cuando cantaban las sirenas, cuando los demás elogiaban los ecos vacuos de un canto peregrino.  

miércoles, 4 de septiembre de 2013

DUERMO cuando vivo, vivo cuando sueño. Apenas percibo la lluvia si no golpea mi cara; el aire no existe más que cuando se encrespa, a pesar de estar en mí de continuo.  Soy incapaz de ver la aurora si no está frente a mis ojos, ni la noche, ni el fuego, ni el trazo de un lápiz en un papel. Mi consciencia es corta y está aletargada.  Cuando tengo, deseo; cuando deseo nunca obtengo lo deseado. Lo breve me parece eterno, lo infinito cabe en una gota de agua. Los hombres adultos me aburren y yo mismo creo que aburro a E. Los niños despiertan un trazo del origen, del tiempo más cercano al origen.  

domingo, 25 de agosto de 2013

Cada poeta
es un destello intruso

en el lenguaje.


***

Canto del pájaro.
Muere el horizonte.
Luz de la tierra.

***


Con la belleza,
ni el mundo, el hombre, nada.
Solo el silencio.  

domingo, 18 de agosto de 2013

SUELO recorrer las mismas calles cada vez que vuelvo al lugar. Sea el que fuere, ciudad inabarcable o recoleto pueblo, el rito es condición indispensable para rastrear en la memoria. Un paso tras otro, mientras en nuestro interior el latido sigue marcando el ritmo que jamás abandona al hombre hasta que su cuerpo perece. 

Estamos construidos por un ritmo interior que pocos escuchan y al que pocos atienden. Ese ritmo es un latido que brota a las pocas horas de ser concebidos y que se suma al desarrollo temprano del oído. 
Agua, vibración, ritmo están en nuestro origen. Con el tiempo, con el devenir, el mortal desea escuchar ,como si volviera a estar en el útero, ese ritmo de su vida que se solapaba con el de la madre. Un latido y otro latido confundidos.
Con los años, ese latido, ya es exógeno: es el del universo, el de la magna mater. Y cuando cae en la consciencia su naturaleza comenzamos a entender lo inexplicable de nosotros mismos. 
 

sábado, 17 de agosto de 2013

"LA PALABRA es la luz de la sangre" afirma María Zambrano. En esta afirmación se sintetiza toda una poética de vida y literatura. Sangre, sinécdoque y totalidad,; luz como el raciocinio imposible de la sangre que solo subyuga su naturaleza a la palabra. La palabra es el formante que nos hace más humano, no hay otra existencia más humana que la palabra. Pero la poesía no es solo palabra, es el origen mismo de la palabra y frente a lo monódico del verbo al uso, ofrece una polifonía. Ese es el recorrido del poeta: la búsqueda armónica de esa esencia.  

sábado, 10 de agosto de 2013

TAN bellamente lo dice Boecio en prosa y en verso, nada más y nada menos. Lo dice Boecio y toda la antigüedad y los tiempos medievales y renacentistas y barrocos que siguieron la vera del conocimiento antiguo. Cuán perdurable es la fama y qué mísero el mortal que se encrespa en sus dones. Fugitivas, pasajeras, inexistentes son lo que el hombre cree virtudes. 

Los escritores que han labrado el ser del mortal han conducido su ego hasta la desaparición. Lo primero, el suicidio del ego predominante. Kafka da muestra de ello a las claras en Metamorfosis y Cervantes en su magna obra y, por ejemplo, T.S. Eliot en Cuatro cuartetos y tantos otros como Horacio o fray Luis, Rilke o san Juan de la Cruz, Thomas Mann  o Platón, Juan Ramón Jiménez o Petrarca. Cito algunos escritores de tradiciones y épocas distintas, pero siempre recuerdo que la primera lectura de la Commedia de Dante fue creer que el autor estaba describiendo el proceso de la descomposición del cuerpo y de la ascensión del espíritu. Dante otorga sentidos al espíritu. La desvinculación entre los sentidos, la realidad, el cuerpo.
Dante nos avisa de que el proceso (y Kafka tiene una obra así titulada, lo que no me resulta casual) es desgajar el ego, la cascarilla superficial del espíritu que obra  la creación artística. Ese espíritu es la armonía encarnada. 

En el poema de Leopardi titulado "La vida solitaria",-con el que adelanta motivos de lo que luego será su gran poema, "El infinito"-, puede el lector deleitarse con la templanza del poeta. Reflexión y creación desde el individuo, el espacio vivido y el deseo de permanecer sin tener consciencia aún de ello:

"Tiene una paz profunda aquella orilla,
donde, sentado inmóvil, de mí mismo
y del mundo me olvido, y creo que yacen
sueltos mis miembros, que ningún espíritu
ya los conmueve, y que su quietud antigua
se confunde al silencio de aquel sitio".

Es una aproximación a la fusión con naturaleza, con el cosmos que desintegra para restaurarnos en toda nuestra dimensión. Ese es el límite en que la poesía se establece cuando brota desde el centro indudable de ella misma. No es ya el ego el que dirige los vacuos intereses, sino el afán de perpetrar una palabra fuera del tiempo, permanente, tiempo en el tiempo.







jueves, 8 de agosto de 2013

LA palabra poética
excede la memoria
porque su tiempo eterno
no cumple olvidos.

domingo, 4 de agosto de 2013

A un poeta futuro le escribo las palabras de Deuteronomio 28, 23-28:

"Y palparás al mediodía, como palpa el ciego en la oscuridad".

viernes, 19 de julio de 2013

QUIZÁS la palabra nunca haya dicho nada de la realidad.

*** 

La poesía es el discurso superior del hombre pues añade ritmo y música a un silabeo aún primitivo.

 ***

La poesía se acerca al mundo desde su esencia de música.

*** 

Como Orfeo, el tiempo del reconocimiento de lo vivido es en el camino de regreso. Para regresar hay que iniciar un camino desde la intución de Verdad, Belleza y Justicia. 

sábado, 13 de julio de 2013

SOMOS, la mayoría del tiempo, lo inexplicable.

*** 

Los dioses son donde los hombres no pueden ser.

*** 

La poesía y, sobre todo, la música, establecen relaciones con lo invisible que ni el poeta ni el músico pueden explicar. No es necesario hacerlo para su plena existencia; en cualquier caso, solo colma el ego del mediador. Nada más. 

*** 

El poeta que atisba esa consciencia revelada es tentado por la soledad sonora, por la noche oscura.

lunes, 17 de junio de 2013

LEÍA, en la noche, Espacio de Juan Ramón Jiménez impulsado por un fervor nuevo y por una nueva mirada sobre el texto. De pronto, el elemento lírico se hizo cenital, originariamente canto de la semilla. Fluía el texto con una cadencia de auroras, de iris inmaculados. Hubo pasajes que cobraron significaciones ocultas hasta entonces, otras que asomaban su pico renovado y de asombro. Como las Elegías, de Rilke, la poesía de J.R.J. es cúspide de la lírica europea de siempre; alcanzó el aroma de la palabra desnuda y en sí, perpetuada en el nombre de lo permanente:

"Dentro de mí hay uno que está hablando, [...], no lo puedo callar, no se puede callar. [...] Quiero el silencio en mi silencio".

Esta mañana, continué leyendo a JRJ. Espigué por un libro, por un poema, por otro, aquí y acullá. Estaban  M.C. y E. en la cocina desayunando y comencé a leerles poemas en voz alta. Poemas de La realidad invisible como "Mi libertad, mi vida"; poema de Formas del huir como "Otro espejo"; poemas, en fin, de Hacia otra desnudez como "Lo increado completo y lo creado". Iba recitando con parsimonia y E., de vez en cuando, volvía su carita para comprobar cómo clamaba en voz alta aquella música mágica de oro y noches vencidas. Así, hasta que recito de memoria el poema "El ser uno" en varias ocasiones:

"Pasad, no penséis en mi vida, dejadme sumido y esbelto. Yo uno en mi centro".

Llegados a La estación total, M.C. comienza a dialogar con el texto y conmigo. Me dice que JRJ estaba estableciendo una religión con aquellos poemas y que todo en él es salmodia de esa realidad, de esa estética vivida. Es así como nos emocionamos con los poemas que en alguna ocasión habíamos leído juntos, sobre todo con "Desde dentro", que tanta luz ha arrojado en mi corto entendimiento del mundo. Igualmente reconfortantes son poemas como "Gracias, vida, muerte" o "Es mi alma". Poemas cargados de misterio y de la belleza en el verbo:

"Rompió mi alma con oro"


Con la lectura de los poemas de J.R.J. ocurre lo que con Rilke: descubre y renace uno mismo en cada silabeo. Son textos originarios, que están surgiendo de lo oscuro para ser en la oscura noche de la claridad.

sábado, 15 de junio de 2013

ENCONTRAR el rastro de estrellas que nos atraviesa, la materia primigenia que arrastra la armonía.

*** 

El encuentro entre la voz del individuo y la voz del cosmos. Música acordada.


jueves, 13 de junio de 2013

HABLÁBAMOS de Rilke. De la composición cargada de consciencia que muestran los Sonetos a Orfeo y de las revelaciones que ofrecen las Elegías. El propio Rilke explica cómo sucede todo cuando estaba caminando cerca del acantilado del Castillo de Duino. 
Aun compartiendo naturaleza, ambas son creaciones diferentes, que han brotado de encuentros tácitos del poeta con el mundo. Por una parte, el poeta vislumbra con cierta razón la poesía y su esencia hasta alcanzar un estado puro y verdadero de la palabra. En otro, la poesía es la que escoge al poeta, es el encuentro entre la consciencia del individuo con su categoría de mortal. 





lunes, 3 de junio de 2013

ESTA noche he vivido en los sueños. Cargado de libros, me dirigía a una playa desierta en la que un fresco amable dotaba la escena de misterio. Iba con un lápiz bien afilado, anotaba en los márgenes del poema de Juan Boscán: "Dulce soñar y dulce congojarme...", al tiempo que releía los "Cantos" de la Commedia de Dante.  A estos libros se sumaban Leopardi y Rilke y San Juan de la Cruz. Todos poemas salmódicos que entonan un ritmo de patrias en la noche. 

La obra de Dante es un sueño, una visión, y cuando se lee dentro de otro sueño el texto se hace reluciente. Cada palabra, cada giro en la obra y cada apreciación del poeta y de su guía se va impregnando de una profundidad insospechada para el lector, pues se transforma en el ínterin de lector a vividor del texto, de personaje real a personaje soñado. 

Sigo recordando el verso de Boscán: "dulce no estar en mí...", mientras trato de entender el Empíreo, el lugar en que los ojos no ven más que con el alma. Sucede cuando te circunda una luz viva, que anima la esencia en su esplendor y la hace encarnadura para el espíritu. 
 

martes, 28 de mayo de 2013

CUANDO las palabras salen de ti, de ti mismo, solo de ti, de tu encuentro con el mundo, no eres tú quien habla o escribe, es el alma de la realidad, la armonía templando tu espíritu. Una totalidad polifónica en tu medida monódica, la respiración templada del organismo con la respiración del mundo siendo una.  La presencia de los límites traspasados, luz de luz. Es el rito de silencio, el murmullo de la transparencia, el canto de la semilla, las contemplaciones.