domingo, 25 de abril de 2021

En el origen mismo de todo pero sin estar nada

"El conocimiento no es reconocido aquí como el objetivo supremo del hombre; el conocimiento no justifica el ser, sino que, es del ser de donde debe obtener su justificación. El hombre desea pensar con las categorías que vive y no vivir con las categorías con las que piensa: el árbol del conocimiento ya no obstruye el árbol de la vida", nos dice Lev Shestov en Atenas y Jerisalén.

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Lee uno estos párrafos con la emoción de haber encontrado un texto como los que hacía años que no hallaba: lúcido, emérito, que sacude las ideas y las saca de su poltrona. En la calle llueve, pero llueve con un sosiego extraño y controvertido. El agua parece establecer un discurso sin altavoces, sin estridencias, derramanado su cuerpo levemente sobre las figuras y los objetos.

Los árboles están en la calle a la intemperie, envirotados y frescos. Mantienen sus hechura a pesar del azote del viento y de la percusión del agua en sus ramas. Y los pájaros huyen al resguardo, al calor de un tela en una azotea, de un nido acomodado en un tejado. ¿No somos como esos pájaros quizás, no somos como esos árboles solitarios y recóndito?

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"[...]parecemos definitivamente y para siempre escindidos de las fuentes y principios de la vida". Con estas palabras principio Shestov la primera parte del libro titulada "Sobre las fuentes de las verdades metafísicas". Este capítulo tiene en el encabezamiento dos citas, una de Aristóteles y otra de Epicteto. Y sigue uno leyendo con parsimonia, ensamblando las ideas que discurren como lo hace el agua en las afueras, sobre los árboles, con los pájaros callados en sus nidos, en su origen sin inicio.



miércoles, 21 de abril de 2021

Asoma el trigo

 Asoma el trigo su faz de oro: el campo cruje lentamente al batir de sus raíces y enmudece la tierra ante su reflejo celeste hacia lo incierto.

lunes, 19 de abril de 2021

Sereno meditar

 Todo cambia ante nuestros ojos, pero al contemplar la vida sub specie aeternitatis vel necessitatis todo se acepta con serenidad y benevolencia.

domingo, 18 de abril de 2021

Shestov (II)

SOLO gozamos de nuestra existencia, más humana o menos ejemplar, cuando la lucidez salva el conducto aparente del azar. 

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¿Es la experiencia fuente de conocimiento? ¿Albergan los hechos conocimiento, se limita a la experiencia? ¿Es el conocimiento fuerza mayor de la que la experiencia o los hechos explican poco o nada?

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La idea de Kierkegaard: "Si Dios existe, todo es posible. Dios es la posibilidad de lo imposible". 

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Cuenta Alejandro Roque el encuentro entre Shestov y Eisntein. Sucedió en 1927, tras unas conferencias en la Sociedad Nietzsche. Al principio, ni lo conoce ni lo reconoce. Shestov conocía ya por entonces la trascendencia de Teoría de la relatividad pero seguía manteniendo que las filosofía, los problemas cenitales del hombre seguían intactos. 

Así las cosas, Einstein le pidió a Shestov que le sintetizara la filosofía de Husserl. Shestov aceptó con suma delicadeza y le dijo que necesitaba una hora para explicarle las ideas de Husserl. Einstein con agrado le otorgó ese tiempo. Einstein parece que no se enteró de mucho ya que, en el segundo encuentro, volvió a pedirle que le explicara las ideas de Huseerl. 

Estos espidosios siempre me llevan al debate de la dificultad del conocimiento; puede un científico crear una teoría que explique el funcionamiento de parte del mundo, incluso más allá; pero también puede demostrar que no aprehende las ideas cenitales que laten en su interior.

Más tarde, pasados los episodios de encuentros, charlas, influencias entre Huseerl, Heidegger y Shestov, nos relata Alejandro Roque el encuentro entre el autor y Victoria Ocampo y Ortega y Gasset. Parece que así comienza su introducción en Argetina y, por ende, en la lengua española. 

Pero de todo, leyendo las palabras preliminares, me encuentro con una sorpresa muy grata. Shestov publicó un volumen titulado Parménides encadenado. Siempre he tenido a Parménides como al autor que supo aglutinar la razón de la palabra ajustada a la realidad con la razón luminosa de la poesía.  

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A vueltas con Shestov, el arranque de la obra es colosal; nos hallamos ante una síntesis sobresaliente sobre laa ideas de Platón, Aristóteles, Descartes, Spinoza, Leibniz y Kant: opinión, conocimiento, verdades eternas, tercer género  de conocimiento, verdades de hecho, verdades de razón...hacía tiempo que no nos embelesa tanto un autor. 

sábado, 17 de abril de 2021

Lev Shestov, "Atenas y Jerusalén" (I)

 Leyendo a Lev Shestov, "Atenas y Jerusalén", se reconcilia uno con la luz en la mañana al recordar el "Filebo" de Platón: "Y los antiguos que eran mejores que nosotros y vivían más cerca de los dioses".

jueves, 15 de abril de 2021

Marco Aurelio y Avidio Casio

 "La vida es repetición y olvido", decía M.Aurelio. Rememorando el episodio de Avidio Casio con el emperador, reescribo en el cuaderno las palabras del filósofo moribundo Vindobona, a saber, "vivir conforme a naturaleza".

miércoles, 14 de abril de 2021

Con R. Walser

 Cada día vuelvo a acercarme más al anhelo de aquellos paseos de R. Walser en los que todo sucedía en el confín y el delirio de uno mismo.

lunes, 12 de abril de 2021

Memoria, futuro y conocimiento.

 El futuro de tu memoria y de tu conocimiento está en las lecturas del ahora. Leer y vivir, sístole y diástole de la vida.

domingo, 11 de abril de 2021

Gracián y la benevolencia.

 Con Gracián: "Discreto Proteo, con el docto, docto; con el santo, santo. Gran arte de ganar a todos, porque la semejanza concilia benevolencia. Observar los genios y templarse al de cada uno [...] haciendo política transformación".

jueves, 8 de abril de 2021

Leer caninamente

 Así es, "leer, leer caninamente", como decía James Boswell. Tengo para mí que leer es la verdadera revolución educativa, el ejercicio capital para la formación del individuo, la auténtica innovación social.

domingo, 4 de abril de 2021

Pasión y vida en la música.

LA música ha estado siempre en el comienzo de todo, puede que como entendimiento o acto de razón o como sostén a las pasiones propias o como erupción o afán de conocer el mundo. Pasan los años y sigue ofreciendo los mismos enigmas como individuo, calcadas sensaciones que fascinan y costringen por su envoltura. Leo en Coiran, El libro de las quimeras (Tusquets, 1996), un párrafo que condensa esas mismas inquietudes:    

"La pasión musical sustituye a todas las formas de vida que no se han vivido y compensa en el plano de la experiencia íntima las satisfaccioiones encerradas en el círculo de los cvalores vitales. Cuando se sufre viviendo, la necsidad de un munod nuevo, distinto del que vivimos habitualmente nade de forma imperiosa para no diluirnos en un vacío interior. Y ese mundo sólo la música puede traerlo. Todas las otras manifestaciones deñ arte descubren nuevas visiones, configuraciones o formas nuevas; solamente la música trae un nuevo mundo". 

Siento tan propias la música del mundo con la música como arte que las creo en una sola voz, en un solo origen. ¿Manifiesto de otra capacidad del individuo, conexión incognoscible de lo que somos?  

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"En la música todo está tan lejos y tan cerca que la alternancia entre lo monumental y lo íntimo, entre lo inaccesible y lo lírico crea una entera gama de éxtasis interior", nos dice Cioran. En esa gama insondable reside lo ignominioso de la música.  

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Con E. y con F. sucede cada día: el embeleso de estar siendo. 





sábado, 3 de abril de 2021

Cioran, la música y el encuentro.

COMO todas las mañanas comienza uno leyendo y, de un tiempo a esta parte, contemplando. Es la forma de entendimiento de la vida. A poco que declino mi mirada sobre el campo, camino del trabajo, comienzo a escribir. Mientras sucede todo, siempre una música envuelve el episodio como un trigal infinito movido por el viento. Y entonces, la mayor de las veces, silencio. Acontece la quietud exasperante. Agrafía total, Bartleby absoluto. 

Como leo en el libro de J.M. Esquirol, Humano, más humano (Acantilado, 2021):"Tanto la espera como la esperanza apuntan al reencuentro. El sentido de la herida infinita de la vida apunta a eso, y la del mundo, también, y la del tú, aún más". 

Cada día es una vuelta, un retorno que brota del deseo de un reencuentro: el inicio de cada día como el inicio de un absoluto. Así, el reencuentro es reconciliación.   

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Pocos autores han tenido la pericia de llevar a la literatura el éxtasis musical, la delicia de escuchar música y de edificar un discurso literario con posteriores ideas, -acaso pensamientos, como decía Valèry-, en relación a esa experiencia. Uno de ellos, junto a Thomas Mann, Shopenhauer o Boecio, por ejemplo, es Cioran. En El libro de las quimeras (Tusquets, 1996) puede uno leer lo siguiente:

"Todo cuanto he creído tener en mí de singular, aislado en una soledad material, fijado en una consistencia física y determinado por una estructura rígida, parece haberse resuelto en un ritmo de seductora fascinación y de imperceptible fluidez. [...]En los momentos de musicalidad interior he perdido la atracción de mi pesada materialidad, he perdido la sustancia mineral, esa petrificación que me ata a una fatalidad cósmica, para arrojarme a un espacio de espejismos, sin tener conciencia de su ilusión, y de sueños, sin que me duela su irrealidad".

Como sucede en una danza, el ritmo, la construcción aritmética terminan por desdibujar el latido de tu cuerpo. Se confunden los límites de tu concordia con los del cosmos. Y desaparece tu consciencia limitada a tu cuerpo; y resurge en ti un proceso que aglutina la soledad de la nada y la soledad del ser. 

Nos dice Cioran en El libro de las quimeras lo siguiente: 

"Quien no haya tenido la sensación de la desaparición del mundo, como realidad limitativa, objetiva y separada, quien no haya tenido la sensación de absorber el mundo durante sus éxtasis musicales, sus trepidaciones y vibraciones, nunca entenderá el significado de esa vivencia en la que todo se reduce a una universalidad sonora, continua, ascensonal, que voluciona hacia lo alto en un placentero caos".  

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A lo mejor, todo en la vida no es más que la búsqueda del instante absoluto de la existencia, del susurro de la soledad nutricia o de la espera de la confesión de la música secreta de las cosas. La tentación del abismo es cada vez más acuciante y el valor esencial de todo se recluye en la belleza y la verdad.   

viernes, 2 de abril de 2021

Esbozos e ideas



La combinación renacentista del "homo melancholicus" con el "ars geométrica" parece revivirse en la actualidad. "El detalle de La escuela de Atenas", de Rafael, o la pintura de Durero, "Melacolía I", son bien avenidas al momento, se compenetran para el hombre actual. (1/2

La geometría (tecnología) adquiere alma; la melancolía se hace intelectual, como afirma U. Eco. Todo ello sucumbiendo a una tensión hacia el absoluto, con un carácter de totalidad que ha sido anulado en estas fechas para el hombre. 

Solo cabe el salto, la dialéctica interior, encontrar las reglas del espíritu propio, las de la propia condición y provocar la concordia con el mundo, hallar la particularidad de cada uno y proyectarla al abismo y al confín en que nos diluimos como seres sucedáneos.

miércoles, 31 de marzo de 2021

Esquirol, Humano, más humano (I)

"Según Isócrates, la dulzura sería nada menos que lo que el espíritu griego recibió como herencia de Teseo" [...]la dulzura se relaciona estrechamente con la idea de civilización, e decir, con la prioridad de la palabra y de las leyes por encima de la violencia y de la brutalidad "no solo distinguiría la vida propiamente humana de la bárbara, sino que sería la mejor expresión de la cultura griega". [...] En el ámbito educativo, y en el del ciudadano [..], la dulzura es el camino. La amabilidad, y en ningún caso la arrogancia, es señal de sabiduría".

lunes, 29 de marzo de 2021

Esquirol, Humano, más humano (II)

 Releo el capítulo VIII, "Humana dulzura, inhumana frialdad", de Humano, más humano, de Esquirol (Acantilado, 2021). Como una suerte de breviario de la propia condición humana lee uno con mansedumbre y concordia, con el leve sobresalto del canto textual y de las ideas bellas.

sábado, 27 de marzo de 2021

Esquirol, "Humanao, más humano".

 "En las antípodas del nombre no está el anonimato, sino la impersonalidad", afirma J.M. Esquirol en un libro lúcido y fenomenal, de lectura lenta y meditada. "Humano, más humano" (Acantilado, 2021). 

domingo, 21 de marzo de 2021

sábado, 20 de marzo de 2021

Efemérides vacuas

 Dejémonos ya de tantas efemérides y de tantos días celebrando ideas y vayamos al tapete de la lectura de una vez por todas: la ignorancia y la incultura nos está destruyendo. La lectura nutricia, de libros sin más miramientos ni filtros que los de la propia vida y la cultura.

jueves, 11 de marzo de 2021

Matinales

 Ante mis ojos el verdor del campo, la húmeda transparencia de la noche, la serena semblanza de la luz.

sábado, 6 de marzo de 2021

viernes, 5 de marzo de 2021

Kertész, seguimos de espectadores.

"Buscar las formulaciones grandiosas y generales. El gran estilo: aunque no sea grande, que sea una vida ofrecida a la contemplación y de algún modo justificada a pesar de todo; liberarse del secreto de las miserias personales" [...] 
o dicho de otro modo, utilizar las miserias como materia y espiritualizarlas en forma de estilo: no en forma de mentira, insisto, sino de estilo, mi admirado Kertész en El espectador (Apuntes 1991-2001) en traducción de Adan Kovacsics.

Kertész, El espectador.

 "El tiempo deviene en revelación. Es inconcebible que la muerte no enseñe nada a nadie. [...] La moralidad demuestra sólo una necesidad, es decir, sólo se demuestra a sí misma", Kertész, en El espectador  (Acantilado, 2021).

lunes, 1 de marzo de 2021

Kertész, espectador de la comedia humana.

 Kertész, en "El espectador": "No veo ningún nexo entre mi vida y mi llamada obra; tal vez ni siquiera la he escrito yo. [...] No creo lo suficiente en...¿En qué? En mi existencia. Los hechos [...] todos fantasmales; mi vida, fantasmal". [...].

viernes, 26 de febrero de 2021

Lectura y cultura

 En la lectura halla el individuo un asidero, una raíz nutricia que provoca que sus actos testimonien el afán ético de ser en el mundo. La falta de cultura, de lectura, en estos tiempos, evidencia, además, un vacío y una urgente defensa del legado que poseemos y que desdeñamos.

jueves, 25 de febrero de 2021

Andalucía

 Nazarí el cielo de Granada, la templanza latina de Málaga; la luz atlántica y vetusta de Cádiz;de Huelva el verde sempiterno en la marisma; atardecer en Córdoba romana y morisca; cerros untuosos de Jaén aritmética; de Almería el suelo astral de su tierra; Sevilla, azahar y dios.

domingo, 21 de febrero de 2021

Virtualidades

 Sucede una curiosidad que se hace peligrosa, por engañifa: docentes que en sus centros de trabajo pasan inadvertidos o que ellos mismos no se involucran en la vida propia de la institución pero en el ambiente virtual muestran la galería de actuaciones y vanidades a cada paso.

jueves, 18 de febrero de 2021

Cultura heredada

En una democracia, la justicia y la libertad se condenan y se defienden, se edifican y se confrontan con la palabra en el seno del diálogo. Todo lo demás, -incluidos los que jalean y asienten-, está fuera de la democracia y la palabra, de la cultura heredada de antiguo.

miércoles, 17 de febrero de 2021

Leer y el individuo

 Leer no es un acto mecánico para el espíritu, para el individuo; es acaso el ejercicio mayor para su vida.

lunes, 8 de febrero de 2021

Contiene la mañana

 Contiene la mañana con la lluvia

un lento meditar hacia lo incierto

y en el alba una música secreta
enraizada de luz tornando al cielo.

[...]

domingo, 7 de febrero de 2021

Schelling, palabras a la noche.

"Durante los instantes de la contemplación, el tiempo y el instante de duración desaparecenpara nosotros: no somos nosotros los que estamos sumergidos en el tiempo, sino que es el tiempo, más aún, la pura eternidad absoluta, la que está en nosotros. No somos nosotros los que estamos perdidos en la contemplación del mundo objetivo, sino que es él, el que está perdido en nuestra contemplación", afirma Schelling. 

miércoles, 3 de febrero de 2021

Latir de agua

 Te imagino hoy, mar, fábula mía, orillando Doñana, tan calmo y entregado a la espesura que deseo tus aguas en mansedumbre y tu discurso de cielos y corazones armoniosos, tu propio latir de agua en concordia con todo, tan en ti, en el ser de tu pasaje.

martes, 2 de febrero de 2021

domingo, 31 de enero de 2021

Lumbre y armonía

 Hay un lugar de encuentros y figuras que traza un tiempo de luz en la memoria: tú. Eres el lugar de apariciones del recuerdo que hace de ti una permanente duda. Tu palabra es la lumbre pero también la sombra;tu corazón el dictamen concorde de la armonía que puedes llegar a vivir.

Lumbre y sombra, dictamen y concordia.

 Hay un lugar de encuentros y figuras que traza un tiempo de luz en la memoria: tú. Eres el lugar de apariciones del recuerdo que hace de ti una permanente duda. Tu palabra es la lumbre pero también la sombra;tu corazón el dictamen concorde de la armonía que puedes llegar a vivir.

sábado, 30 de enero de 2021

Inicio incandescente

 En el inicio de todo está tu vida; cuando hallas su silbo te atreves a abandonar su sendero; y la propia vida te va devolviendo hacia el centro indudable de donde nunca debiste salir porque la música del hombre es vanidad, pura incandescencia lábil y efímeramente ridícula.

El porvenir sin huellas

 Lenta y decididamente el porvenir asienta sus huellas en el tiempo.

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En el inicio de todo está tu vida; cuando hallas su silbo te atreves a abandonar su sendero; y la propia vida te va devolviendo hacia el centro indudable de donde nunca debiste salir porque la música del hombre es vanidad, pura incandescencia lábil y efímeramente ridícula.

domingo, 24 de enero de 2021

Releyendo a Kertész, lector en las edades del hombre.

"AUNQUE  los malos presagios se ciernen sobre el hecho de mi vida, he de saber que la cuestión no es el temor a la muerte, sino precisamente lo contrario: la distracción exietencial. He olvidado la muerte, y eso proyecta una sombra sobre la seriedad de mi existencia. Si mi vida ni fuera inaudita, no valdría la pena hablar de ella", leemos en una secuencia ponderadamenete hermosa de Kertész mientras comenzamos un día de grises oliváceos. 

En la mañana, mientras la lluvia traza en el silencio un tintineo musical, casi rítmico, releo algunas páginas de Yo, otro, de Imre Kertész (Acantilado, 2002). Tomo de nuevo el lápiz entre las manos, repaso los subrayados de antaño y realizo, quizás con más delicadeza, algún subrayado más por añadidura; sumo alguna secuencia más que antes no había advertido o que la edad de entonces no me dejaba vislumbrar como ahora. 

Este ejercicicio de enmiendas, cada vez más constante, cada vez más presente, me está conduciendo a una reflexión sobre la transformación de los lectores y la condición humana. Una suerte de "las edades del hombre" podría decirse del lector, "las edades del lector", un axioma de pensamiento sobre la evolución o transformación de los lectores como individuos pasajeros y lábiles que quizás solo existen en el momento justo de la lectura y en ese tiempo preciso. La vida de un lector, desgajado de quien es, es tan efímera como el tiempo de la lectura. 

Quedan los ecos y la experiencia de la palabra, de la palabra verdadera de la literatura que siempre es, en efecto, luminosa, transformadora, radicalmente humana. 

"Toda obra es única, su gran inspirador e inquisidor es el temor a la  muerte", escribe I. Kestész. 

sábado, 9 de enero de 2021

Música de Bach, poesía: sentencia del tiempo.

CULMINO la mañana incipiente con la música de Bach; una reconciliación con las formas que deben ser amadas. ¿Y qué formas hay en la música, qué experiencia traslada una composición musical, cuál es la naturaleza misma de la música? El misterioso vínculo de la ciencia y la belleza se convoca, como en ninguna otra creación, en la música. Y esta es evidencia de que hay una armonía, unidad de acción en el mundo que se esconde en estas composiciones prodigiosas. Hallarlas, llegar si quiera a advertirlas con la luz del corazón y los pasos de la inteligencia son ya suficientes muestras de que la vida posee sentidos que justifican nuestro paso por la tierra, nuestro leve suceder. Estas obras, erigidas por espíritus como el de Bach, nos convocan en la memoria una ceremonia de la existencia suficiente y verdadera.  

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Escribe Ricardo Piglia en Formas Breves, -y traslado aquí literalmente, como un Pierre Menard en la mañana que reescribe el pasaje-, acerca de la literatura de Macedonio Fernández y de las relaciones entre pensamiento y literatura en el autor argentino y, por ende, de la literatura en general:  

"Pero hay una cuestión", dice Renzi."¿Cuál es el problema mayor del arte de Macedonio? Las relaciones del pensamiento con la literatura. [...] Le parece posible que en una novela puedan expresarse pensamientos tan difíciles y de forma tan bastracta como en una obra filosófica, pero a condición de que parezcan falsos. "Esa ilusión de falsedad, dijo Renzi, es la literatura misma".  

***

Leo el nuevo libro de Antonio Colinas, En los prados sembrados de ojos (Siruela, 2021). Aun manteniendo el pulso inicial de la creación, de los temas, de los recursos que identifican su palabra poética, no encuentro al poeta de entonces, al que impregnaba su discurso con la esencia fundamental y me llevaba, diáfno y límpido, al centro mismo de la razón luminosa. Y esto me conduce a pensar en la renuncia, en la necesaria intervención del silencio en el camino creador de un individuo. 

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La belleza es la posibilidad que tienen todas las cosas para crear y ser amadas", dice Valle-Inclán en La lámpara maravillosa. 



jueves, 7 de enero de 2021

La esencia en cada cosa

 HOY,  a poco que comenzó la mañana, recordé el texto 96 del Libro del desasosiego de Pessoa:

"Vivir es ser otro. Ni sentir es posible si hoy se siente como ayer se sintió; sentir hoy lo mismo que ayer no es sentir; es recordar hoy lo que se sintió ayer, ser hoy el cadáver vivo de lo que ayer fue la vida perdida". 

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Leo en Herman Hesse, en Lecturas para minutos, lo siguiente: 

"El sentido y la esencia no están detrás de cada cosa, están en ellas, en cada cosa". 

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Cuando comenzamos el día, la mañana mostraba un gris intenso y de mármol viejo, la lluvia sacudía con fuerza las calles abandonadas, apenas se intuía el amanecer. Y, a poco que comencé a escuchar, como ritual antiguo, música en el coche, recordé el texto de Pessoa, el del capítulo 96 que tengo subrayado en azul y rojo, el que, de vez en cuando, me reconstituye con solemnidad y acierto cuando siento esa nostalgia de vivir sin vida o desprenderme de lo cotidiano y alcanzar la esencia en cada cosa, en ellas mismas. 


miércoles, 6 de enero de 2021

Los inviernos: Coleridge y Shopenhauer.

 CUANDO los inviernos eran inviernos Historia de una estación, de Bernd Brunner (Acantilado, 2020): 

"Los inviernos invitan a detenerse, a repasar las cosas una vez más, o tal vez sólo a concentrarse en lo esencial. El invierno muestra limitaciones y nos revela lo vulnerable que somos. Aunque no represente ya el desafío existencial que implicaba antaño, el invierno nos muestra que exste un mundo opuesto al de la abundanciadel verano".

Ahora que todos manejamos los datos en Internet sobre los fenómenos meteorológicos  y sabemos, a la hora, lo que va a suceder y cómo, hubo un tiempo en el mundo en que las estaciones llegaban como del cielo, sin avisos, tan solo a la vista y el sentitr en el cuerpo de los hombres. Y había, entonces, una meditación, aunque fuera repentina, un detenimiento ajustado a estación que estuviera en ciernes. Puede que ahora seamos más efectivos y precisos pero hemos perdido la observación equilibrada sobre naturaleza. 

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 Estamos con Coleridge en cuanto a la poesía: "The best words in the best order". 


*** 

Cuánto anhelo de un verdadero sentido en el trabajo como el humanista "otium cum litteras", en el que discurra la palabra por mor de la mera sabiduría, del aprendizaje con el otro, del rigor y la profesionalidad a la que nos debemos. El tiempo venidero, el que ya muestra sus pisadas, eleva la ignorancia a la altura del esfuerzo por saber, porque para conocer hay que poner empeño o, en palabras de Shopenhauer, voluntad. 

 

martes, 5 de enero de 2021

Yo sé quién soy: Cervantes, Dante y Vivaldi.

EL  «mar narrativo», como lo llamó Thomas Mann; seguimos con la lectura de Cervantes justo cuando la tarde comienza a pronunciar sus primeros contrapuntos hacia la noche. En el capítulo V del Quijote de 1605 leemos la frase: "yo sé quién soy". Toda vez que es recogido por el vecino tras la paliza del Vizcaíno el personaje hace palabra una idea literaria. Esa frase sintetiza no pocas corrientes filosóficas ni esencias literarias de otras obras anteriores o posteriores.   

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Cervantes me conduce a Dante: «Galeotto fue el libro y quien lo hiciera». Verso del "Infierno" que propone una acusación al libro y su autor: el efecto de su lectura sobre los dos amantes, Paolo y Francesca que provoca la muerte, física y espiritual. Es un pasaje que prosigue la influencia de la lectura, de los libros en la vida humana. 


***

Vivaldi, "Vedró con mio diletto", el emperador Anastasio I Bizancio, inmerso en la guerra civil contra el rebelde Vitaliano, ansía el reencuentro con su esposa Arianna. Maravilla de uno de mis compositores predilectos

                                                                                         ***

Y mientras la noche va cayendo sobre los ojos hasta hacerlos ciegos, solo guiados por el ritmo concorde del corazón, va uno admitiendo que solo es en la idea perversa de dejar de ser.   


Vedrò Con Mio Diletto

Vedrò con mio diletto
L'alma dell'alma mia
Il core del mio cor
Pien di contento

Vedrò con mio diletto
L'alma dell'alma mia
Il core del quisto cor
Pien di contento

E se dal caro oggetto
Lungi convien che sia
Sospirerò penando ogni momento

Vedrò con mio diletto
L'alma dell'alma mia
Il core del mio cor
Pien di contento

Veré con Mi Amado

Veré con mi amada
El alma de mi alma
El corazón de mi corazón
Un placer

Veré con mi amada
El alma de mi alma
El núcleo del quisto cor
Un placer

Y si desde el objeto querido
Está lejos de convencer de que es
Suspiré con cada momento

Veré con mi amada
El alma de mi alma
El corazón de mi corazón
Un placer




lunes, 4 de enero de 2021

Zefiro torna, madrigal vespertino.

"ZEFIRO torna", de Monteverdi, para comenzar en la tarde de nuevo con la lectura. En forma de ciaccona passacaglia parece ser el primer caso de un dúo vocal que usa tal ritmo como acompañamiento. De la variettas del primer renacimiento llegamos a la repetición rítmica que nos anticipa el mundo del barroco. El texto a continuación, un madrigal: 

efiro torna, e di soavi accenti
l'aer fa grato e'l piè discioglie a l'onde
e mormorando tra le verdi fronde
fa danzar al bel suon su'l prato i fiori.

Inghirlandato il crin Fillide e Clori
note temprando amor care e gioconde
e da monti e da valli ime e profonde
raddoppian l'armonia gli antri canori.

Sorge più vaga in Ciel l'aurora el Sole
sparge più luci d'or più puro argento
fregia di Teti il bel ceruleo manto.

Sol io per selve abbandonate e sole,
l'ardor di due begli occhi el mio tormento
come vuol mia ventura hor piango, hor canto.

Zefiro vuelvey con dulces acentos
el aire encanta y libera a los pies de las olas,
y murmurando entre las hojas verdes,
hace bailar con su dulce sonido a las flores.

Con guirnaldas de cabello, Phyllis y Cloris
cantan canciones de amor, cariño y alegría
a través de los montes y vallesaltos y profundos,
Redoblando la armonía de su canto en las cuevas.

Surge muy lenta en el Cielo la aurora del Sol
derrama luciendo el oro más brillante,
el manto celeste de Tetis con la más pura plata.

Solo yo por la selva solitario y abandonado,
el ardor de dos hermosos ojosy mi tormento,
como exige mi fortunaahora lloranahora cantan.

[Textos de https://crearmusica2.blogspot.com/2012/01/zefiro-torna.html]



Con una evoación de Quevedo, "[...] ciega noche llevo", comenzamos a dar pábulo a este 2021 con El Quijote y la música de Monteverdi. 

***
Hay una necesidad exasperante de volver por los pasos recorridos y eso es símbolo de memoria en huida y del paso de azucena del tiempo. 





viernes, 1 de enero de 2021

Montesinos I

 "El Quijote", la montaña repleta de encinas, el aire del invierno frío y diáfano, los niños cerca, el silencio del campo.

***

"La cueva de Montesinos", capítulo XXII del Quijote de 1615, es un adelanto de toda la literatura de ficción venidera pero, igualmente, funciona como un crisol de autores de la antigüedad. Su relectura siempre evoca nuevas referencias culturales en los hilos de su creación.