lunes, 13 de febrero de 2012


LA mañana, cargada de actos absurdos. El mediodía en un punto se es ido. La tarde quietamente se transmuta en la noche. Cerrada la conciencia, solo quedan en el horizonte los rastros de lo que alguna vez observamos, el reflejo perpetuo de nuestras figuraciones.
Libros, papeles en la mesa, lecturas, el silencio que invade el temblor aparente. Las voces de quienes gimen en los senos de la claridad  por haber nacido aun sin quererlo. El frío, un frío conjetural. La rosa se mantiene intacta a todo esto.

CUÁNTOS dulces sueños cerca del ciruelo. Sus ramas permanecían fijadas en el susurro de la noche cuando mantenía los ojos proscritos a la Luna. Ciruelo de centelleo, de tierra almidonada, ciruelo de lenta cadencia y alminar en las pupilas. Tu fruto es una espera deleitosa, un meditar solemne de las ramas en los astros.


ERES ya, tarde, un lied.


 CUANDO la música suena y contemplo a MC sentada en el sofá e imagino a E., en su territorio amniótico, atisbando las melodías de la mandolina, los arpegios del violín o los bajos continuos, me creo figura restante en una naturaleza quieta. El cuadro está dentro y dicta lo que somos. Hay una reverberante quietud hogareña que contiene la fuerza de la sensibilidad, de una sensibilidad apocopada en la palabra.
Fuerza cenital y fuego prometido a los hombres. Orfeo transita todavía entre nosotros, ¿no escucháis su presencia?


 HAY quien desprende fraternidad, como A.C, en su vida y en su poesía. Y creo que con eso, con ese enorme e inabarcable sentimiento, puede uno darse por satisfecho. El amor en la palabra por el ser humano, el amor candente, que brota límpido y confabulado. El que hace que cuando lees un poema te congracies con el mundo.


A VECES, lo extraordinario pasa por tu vida sin que retengas consciencia de ello. Y lo hace sigilosamente, como suceden los grandes espacios del ser en el hombre. Un gesto, una presencia, una palabra, la vida.  
   

domingo, 12 de febrero de 2012


¿PUEDE un escritor inventar un sentimiento? Hoy, en una tertulia con unos amigos, he negado que un escritor pueda crear un nuevo concepto emocional. Lo he verbalizado a la ligera, sin tener la conciencia amainada en tal aserto. Puede que, en principio, uno niegue que alguien pueda inventar o establecer una realidad o un sentimiento o una emoción individual en una obra artística, pero se me olvidó una cuestión crucial que puedo reproducir aquí, en la soledad del diario, para calmar mis ánimos. Decía que, quizás un artista no pueda crear ex nihilo un sentimiento y convertirlo en un universal, pero si puede modificar el universal y reconducirlo, ensancharlo, configurarlo con nuevas aportaciones formales. Es esto, en cualquier caso, a lo que debe aspirar un poeta, a participar del sentimiento universal desde su individualidad y a que algo de su ser como individuo impregne el concepto universal para que, con el tiempo, los que se arrimen a lo perenne, aun sin saberlo, reciban la herencia del genio que habitó en el hombre. Es la constante controversia entre lengua y pensamiento que, una vez más, convoca todas mis atenciones porque, e el fondo de la cuestión, sé que existe la compleja claridad de la palabra.     

***

M.C. ha terminado de leer el libro de Collodi, Le avventure di Pinocchio, en italiano. La lectura ha sobrepasado las expectativas que había proyectado cuando se hizo con el libro. Cuando lo concluye, me comenta una interpretación de Calvino que se añade en el libro y que viene a defender las fabulosas propiedades del mismo, incluso llega a reivindicar la importancia de estas páginas en consonancia con la falta de una tradición picaresca en Italia. Lo cierto es que me dice M.C. que las páginas de Collodi son una fábula maravillosa, perfectamente engarzada y ejecutada  que nada tiene que ver con la prototípica imagen que ha quedado en el imaginario colectivo. Esto, por una parte, me alegra, me satisface que MC me alegre la tarde con estos matices y estos comentarios, pero me entristezco por no leer el texto directamente del italiano para quedarme, no solo con la sugerencia, sin con la lectura. 

*** 
DECÍA I.P.C. que las novelas actuales le resultan antiguas; decía que estaba leyendo a Rousseau y que estaba maravillado con esas páginas prodigiosas de un espíritu de una época. Uno no podía estar más de acuerdo con él, pues entre los que se creen herederos de lazarillos y quijotes, los que son nociescritores y los que suenan a organillo de salón; los que no han leído y creen que van contra la tradición y los que escriben literatura como si estuvieran escribiendo cualquier otra cosa,  la novela, -con pocas excepciones-, y la prosa, en general, como cauce de expresión -diría yo-, anda a la antigua, por muy moderna que se piensen los que escriben.    

sábado, 11 de febrero de 2012


LOS poetas, cuando son verdaderos, escogen sus silencios y rescatan la razón. De ese mestizaje, surge la palabra poética. Por este motivo, los poetas no dejan al albur un término u otro, pues conocen que, una vez que el discurso poético queda fijado, la palabra se instala en otra zona que ya es ininteligible incluso para su propia conciencia.
***
SIEMPRE disfruto con Flaubert, sobre todo con Bouvard y Pécuchet. Esos personajes son ya familiares y, en ocasiones, los imagino sentados aquí, en el salón, rodeado de libros y enciclopedias con los que tratan de argüir una justificación para su existencia. Sus actitudes en la vida me resultan atractivas y me emocionan y me ruborizan. Encuentro en estas páginas tanta vida hecha literatura, tanta virtud y tanto amor por el hombre. Porque en la descripción y la demostración de la incapacidad del hombre reside el amor y la verdad.
***
...(debería estar leyendo)..?¿I32 . Libro de Novalis, Schlegel. Supremacía del Romanticismo alemán: rescate para la actualidad. Libro de Dante, Eliot, Leopardi; la palabra como un estado o una latitud del espíritu. Casa del ser. O mejor, espacio de la presencia del ser, eso es, el poema es el paradigma o el axioma del ser manifestado. (palabras, quizás demasiado decimonónicas. matizar).   


***
LEO algunos poemas de Quevedo y de Góngora que pertenecen a sus inicios. En ellos hay reminiscencias del mundo petrarquista: imágenes, símbolos, recursos retóricos. Toda una confabulación juvenil de los autores que perpetúa las formas italianas en sus versos. Sin embargo, el dinamismo interno, el “desgarrón”, es ya evidente, el desafecto que percute tras cada uno de los vocablos que el poema sostiene. Y eso me deja perplejo, pues tenía uno en aprecio estas semanas la solemnidad luisiana de las odas hasta que, de pronto, han irrumpido estos poetas  con sus especulares y fulminantes palabras. 
Estas incertidumbres van confirmando lo que intuía: la poesía es Una y además es disforme. Un poema centrado en la belleza de la mujer o en la naturaleza, en una época  o en otra, quizás la de todos los tiempos, pasados y venideros incluidos, versarán sobre el mismo asunto: el hombre en su complejidad. Y, en esa complejidad, la poesía viene a robarnos la luz y a devolvérnosla, a dejarnos una música o a no ser nada.    

jueves, 9 de febrero de 2012


CASI con la emoción de entonces, escribo ahora estas palabras de Thomas Mann que pertenecen a Doktor Faustus. En ellas, encuentro una palabra razonadora, que remite a la simiente de todo. El pasaje está protagnizado por Kretzschmar y trata de dilucidar la "subjetividad armónica" y la "objetividad polifónica": "Del encuentro de la grandeza y de la muerte, añadía, nace una objetividad hasta cierto punto convencional, cuya soberana belleza supera a la del más desenfrenado subjetivismo porque en ella lo exclusivamente personal, el dominio de una tradición llevada a su más alta cumbre, se supera a su vez y, en plena grandeza espiritual, accede a lo mítitco y a lo colectivo".

***
CON M.C. nos hemos propuesto ir traduciendo algunos pasajes de Zibaldone. Será la primera vez que trabajemos juntos en una empresa literaria, aunque quizás, debería utilizar otro verbo, pues la traducción es un tentáculo de la creación. Le he propuesto que, a partir del texto italiano, vayamos traduciendo aquellas líneas que nos agraden especialmente. Ella se ha quedado conmovida, pues no sabía, en principio, cuál era la intención de la propuesta. La intención, le dije con claridad, es la de escribir la lectura de un autor fundamental, la de vivir con Leopardi juntamente, en su palabra. La intención de ser y estar en Leopardi, es decir, en la palabra.

miércoles, 8 de febrero de 2012

EN algunas palabras o expresiones, piedras cristalinas, se encierra la realidad que deviene, la que dinamiza el mundo. Por ejemplo, “hipogrifo violento” o “contemplando”.  Dos expresiones que resumen dos épocas de la literatura española, que  transmiten la transformación que, a pesar de sus diferencias estéticas, se produce en el ente ficcionalizado, en el lector y en el yo lírico. Aunque, el lector, cuando las lee y sufre la catarsis, se convierte, él mismo, en metamorfosis viva. De ahí que vida y literatura sean inseparables. 

*** 
AYER, escribí unos versos del alma. Unas letrillas dedicadas a E. que simulaban que la veía, plácidamente, durmiendo, mientras en su cara se reflejaba el sueño de mis retinas. 
 


lunes, 6 de febrero de 2012


UNA mandolina, una lábil y reluciente mandolina que atraviesa e invade el aire hasta mis ojos;
a mis ojos descendentes, a lo que prolonga la contemplación y se cuaja en el silencio, en la naturaleza muerta de los gajos de la luz.  
***
AFIRMA Dámaso Alonso que Góngora  pretendía con la literatura lo siguiente: “esquivar los elementos de la realidad cotidiana, para sustituirlos por otros que corresponden, de hecho, a realidades distintas”. Qué magisterio en el uso de “esquivar”; no anular, prescindir, contrapuntear, glosar o evadir la realidad, sino esquivarla. Tenerla ante los ojos, pero trascenderla con la palabra.
***
RECUERDO a Terencio: “Homo sum, humani nihil a me alienum puto”. Si es cierto que nada humano no es ajeno, es cierto igualmente que el hombre es lo más ajen al hombre. 

*** 
CADA VEZ más, con evidencia, la poesía es una y es todo, disforme y caudalosa, minoritaria y universal. 

domingo, 5 de febrero de 2012


ES la consolación, compañero, la consolación.  Y ella está presente en todos los hombres que viven en la claridad. No se aprende, no es artificio ni petulancia,  es verdadera y diversa en cada hombre, pues ofrece un rostro compartido,  pues deviene de la existencia vivificada.
Por eso creo que el poema es un territorio de apariciones de lo que realmente somos y hemos sido y seremos como hombres que comparten la humanidad. Quizás en el poema es donde somos más humanos que nunca.  
***
ANTONIO MACHADO tenía a San Juan de la Cruz como "acaso el más hondo lírico español”. Y lo explicaba en Los complementarios con las siguientes palabras: “En San Juan de la Cruz la metáfora nunca aparece sino cuando el sentir rebosa del cauce lógico, en momentos profundamente emotivos”.
El cauce lógico en el poema queda desbordado si, en efecto, la expresión se conduce hacia temas profundamente emotivos. Palabra y pensamiento, en definitiva.  
En este sentido, San Juan hace lo propio como Dante, y Virgilio hace lo mismo que Horacio, y Rilke tal que JRJ. La diferencia no está en el concepto, sino en la expresión del concepto. En cada expresión, un poeta, una forma, una vida, un hombre que congrega a todos los hombres.
   
En muchas ocasiones, se ha mencionado a Machado como un antecedente previo de la poesía que tiene la realidad circundante como leit motiv. Pero se olvidan de que la realidad, en la poesía de Machado, siempre es trascendencia.  Esa interpretación sesgada la han realizado los que, en su poesía, son incapaces de convocar el cauce de la poesía como palabra en el tiempo y los que escriben minucias, lábiles versos desmayados fruto de un hervor lírico momentáneo.  

viernes, 3 de febrero de 2012


HAN LEGADO varios paquetes de libros. Entre ellos, la poesía de Bergamín, en Turner, los siete volúmenes de este escritor de alcoba y Cristo en alacena. Sin embargo, algunos poemas muestran una socarronería y una sencillez que, en algunos poemas, me emocionan tanto.
Con Bergamín,  Concha Zardoya, con un estudio sobre el 98 y el 27. Y un libro de Emilio Orozco, precioso y agudo, intitulado Paisaje y sentimiento de la naturaleza en la poesía española. Con el libro de Orozco, descubre uno algunos pasajes inadvertidos de Machado, de textos escritos en Los complementarios como el que sigue “hay hondas realidades que carecen de nombre”.
***
AL terminar de escribir esta última línea, recuerdo que hace poco le pregunté al poeta JSM si tenía miedo. El miedo es el silencio universal del miedo, el miedo noctámbulo de raigambre órfica. Precisamente, las realidades que Machado identifica como hondas y que carecen de nombre, pues son plena sensación, profundo rubor interno.

***
JUNTO a los libros mencionados, dos volúmenes de predilección. Uno, Antología de la poesía española, realizada por Dámaso Alonso y José Manuel Blecua, que selecciona poemas de la lírica de tipo tradicional.  Abre uno el libro al azar, mientras MC me coge la mano y se la lleva a la barriga para que note cómo se mueve E., cómo revolotea por el medio acuático y parece enviarnos avisos insistentes de que se encuentra ahí y que quiere escucharnos. Decía que, al leer un poema de esta antología, se me han venido, como del rayo, San Juan  y Dante en una conjuración de la ebriedad. Estábamos en el salón y le leí los poemas a MC en voz alta; podríamos decir ya que a E. también quise leerle estos poemas. Pertenecen al Libro de música de vihuela, de Diego Pisado, publicado en 1552, en Salamanca: “ Si la noche hace escura/ y tan corto es el camino,[…]”.   

***
PUEDE uno estar toda la tarde leyendo esta antología sin caer en marros y más bien anhelando esa música del idioma tan grácil y tan lírica, como de bóveda. Sin embargo, dos libros más estaban a la espera. El primero de ellos, una edición de Conjuros, de Claudio Rodríguez, publicada en Taifa, en 1985. Esta es la primera edición después de que la primera en 1958, se publicara en Cantalapiedra. Versos del alma : “Dejad de respirar y que os respire/ la tierra,[…]. ¿Don de la ebriedad o Conjuros o Alianza y Condena? Todavía "soy de Don", como dijo LAC; el tono salmódico y el ritmo tan ensimismado y prominente... 
El segundo de ellos, Desarrollo histórico e ideas básicas de la Cábala, de Gerschom Scholem. Este libro vino por orden del azar, pues no lo había pedido en la compra a la librería. Ha venido motivado por otras cusas que quizás se aclaren con el paso de los años. Aun así, no me resisto y comienzo a leer su índice como endemoniado.  

jueves, 2 de febrero de 2012


LA poesía, cuando lo inunda todo, lleva al paroxismo. Y entonces, la vida, ese suceso accidental que nos ocurre, comienza a ser trastocada.
***
RECONOCERSE y apenas intuirse, dejar sobre la tierra lo soñado, convocar en el ritmo y desnudarse, para alcanzar apenas lo intuido.    

miércoles, 1 de febrero de 2012

JUSTO en la espesura de las lomas, entreverada en la quietud de la visión glauca, atisbándose lentamente en su figura y mostrando con sencillez y desparpajo su rostro, hacíase la luz en el campo. Fue tomándolo todo por de dentro, en su dimensión de haz restallante, en su desiderio matutino y perpetuo. La tierra respondía despererzándose de la humedad y del rocío, como sometida a un rompimiento,  afilando sus perfiles al calor de la luz que los azuzaba. Mientras la naturaleza sucedía, sí, únicamente, sucedía, estaba echado yo enfrente del anchuroso campo, sosteniendo en los ojos la belleza mostrada y vertiendo mi aire, la respiración, a aquella secuencia poblada de enigmas. Un pájaro atravesó el cielo y se perdió en el firmamento. Poseído por la estampa, inmerso en ella de profundo, en su bóveda y en su eco, resplandecía yo por el interno laberinto de mi alma, en una alegría de canto continuo que prodigué armonizándome con el mundo, cada vez que expulso lo que fijé en mis ojos, cada vez que pronuncio ese prodigio.     

martes, 31 de enero de 2012


HOY, volcado en "Cuaderno de Leonardo". Poco a poco va encontrando su tonalidad, pero en la poesía, lo que hoy parece sonar con floritura, mañana puede ser ripio contenido. De cualquier forma, insisto. Leo y releo. Corrijo. Escribo un nuevo poema titulado “Auroral” y otro “Soledad”.  Sin duda, el que más encontradizo me tiene es “Tú, naciente”.

*** 

DANTE en la poesía: "¡Oh quanto é corto il dire e come fioco/ al mio concetto! [...]

lunes, 30 de enero de 2012


LA literatura es una herencia fastuosa y para ser heredero digno hay que tener consciencia de esa dimensión. Para conocer la dimensión, hay que leer, leer demasiado.Y callar, callar siempre, hasta lo irreprimible: la Literatura.  
***
LOS poemas no se escriben con ideas, sino con palabras, dijo Mallarmé. ¿Quién puede escribir después de este aserto una poética? Se equivocan los poetas, primero la poesía, después su análisis y descripción. ¿Hay que tener, entonces,  una idea y comenzar a escribir para alcanzarla? ¿No será la medianía entre las dos posturas cuando sucede la armonía?

*** 
CASI sin notarlo, el dos mil doce se ha colado en el registro de estas páginas. Un lustro cumplirá el escritor de este diario, dentro de pocos meses, en el compromiso profundo de la escritura diarística. Qué ha deparado no lo sé, pues surgieron impulsadas por un origen desconocido y un fervor que se mantienen vivos y en aleteo. Releo algunos pasajes del año dos mil diez y de dos mil once: me desconozco en esas páginas tanto como en estos odres nuevos. Sin embargo, todo es el centro, la poesía es una, páginas de un mismo himno.   
Es claro que, en mi fuero interno, si de algo ha valido esta escritura, ha sido para poder volcar en ella las inquietudes y las reflexiones, las lecturas y lo que pudo haber sido expresado desde la literatura. Vida y literatura conjugadas inevitablemente. 

Esa dualidad termina siendo un unidad. Si no es así, la vida devorará las letras y las dejará como migajas. Es un mal de los escritores de ahora, prevalecen sus vidas, esto es, sus egos, por encima de la poesía. Es lo primero que uno aprende junto a A.C., a saber,  la palabra callada, susurrante, que silba en los labios casi un silencio prematuro, anestesiado, delicuescente, vaporoso y en soledad. Vida vivida desde la literatura, literatura creada desde la vida. Es por ello por lo que, a lo mejor, en este diario es el lugar en que mejor he comprendido ese trasvase necesario de la palabra en libertad.         

domingo, 29 de enero de 2012


PIENSO ahora que existen distintos tipos de sensibilidades. Unas se recrean en sus propios límites, es decir, se deleitan con ellas mismas, normalmente por acumulación. Son vastas compilaciones memorizadas, pero rara vez, ofrecen creaciones trascendentales. Otras están soterradas por el silencio, imbuidas en los pocos aspectos que llegan a intuir. Sin embargo, si esta sensibilidad es creadora, lo hará trascendiendo a diferencia de la primera. Puede alguien acumular los datos de una enciclopedia, escribir dos o tres tesis doctorales, hablar varios idiomas, pero no ser capaz de crear. La creación es otra condición distinta a la sabiduría.  
  
[CUANDO termino de escribir estas líneas, me detengo  en dos hiperónimos que pudieran incluir y resumir, al mismo tiempo, estos conceptos tan vagamente expuestos. SABIDURÍA y CONOCIMIENTO. Los primeros son sabios, pero no tienen por qué conocer. Los segundos son conocedores y el conocimiento siempre es insuficiente. Recuerdo, además, que los filósofos griegos, sobre todo Platón, renegaban de la palabra "sabio" y preferían, así, ser nombrados como perseguidores del conocimiento. De esta forma, considero que los que buscan el conocimiento no buscan verdades absolutas, sino que escriben siempre con la palabra que descubre, verbo candente,  desde lo inagotable, lo luminoso velado.]  
***
ESCUCHO a Ligeti. M.C. acaba de salir a dar un paseo. Yo estaba leyendo a Wallace Stevens, unos versos luminosos del poema titulado “Of Mere Being” que me habían dejado pensativo: “The palm at the end of the mind./ […] Signs in the palm, without human meaning,/ without human feeling, a foreign song.”
Las palabras, por momentos, se iban encontrando con la música, “Lux aeterna”, the palm at the end…, sin significados de lo llanamente humano, como una canción extraña a la vida. Disonancias tonales, eterna luz, luz sin significado, luz sin referente, al final del entendimiento, donde no habita la razón humana, donde suenan fugitivos los acordes encontrados. 
Otros versos de Stevens devienen  de la memoria, pertenecen a The auroras of Autumn: “Here, being visible is being white,/ is being  of the solid of white, the accomplishment/ of an extremist in an exercise…” Y me recuerdan al poeta A.C., lo blanco de lo blanco, el cuerpo de lo blanco en la noche extremada.      
***
Y Novalis, un verso de Novalis en el poema “La poesía” (“Das Gedicht”): “un silencioso deseo en una pálida luz”.
***
BRAMHS escribió su deliciosa “Canción del destino” justo cuando terminó de leer el pasaje en Hiperión, de Hölderlin. La composición le vino dada casi al completo. Cosa parecida le ocurrió a Mendelssohn con las obras que compuso basadas en los textos de Goethe. “Mar en calma y próspero viaje”, de Mendelssohn, compositor que pretendía interpretar su música de coro en la naturaleza misma, hacer de la música un elemento musical más, armonizado y armonizante.    

sábado, 28 de enero de 2012


HE TERMINADO de leer, hipnotizado por la salmodia de la fábula moral, Lo ojos del hermano eterno, de Stefan Zweig. Una novela breve, pero que contiene lo esencial: emoción, vida transfigurada.
Esta lectura la he realizado porque, como escribí no sé cuándo, Pablo D´ors se refirió a ella como una de las obras que había influido en la composición de El amigo del desierto. En el personaje central, Virata, y en la evolución personal que sufre, he querido ver una verdadera parábola de la condición humana. Desde la sencillez expresiva, valiéndose de los recursos prototípicos de las fábulas y de los relatos ancestrales, ha construido Zweig una narración bella, límpida.
Uno de los pasajes más emotivos está escrito de la siguiente manera: “Sólo puede ser justo aquel que no toma parte en el destino ni en la obra ajena; aquel que vive solo: nunca me había acercado más a la verdad que cuando estaba solo, sin las palabras de los hombres”. Estas afirmaciones están escritas en el desarrollo fulgurante de la vida de Virata. Su entendimiento sufre un viraje profundo, hacia la verticalidad y así los asimila  el lector, pues en los ojos de Virata, que intuimos por la palabra, se contienen los del hermano eterno.
Toda vez que Virata decide actuar, desarrollar las palabras que he citado anteriormente y recluirse en el campo, a solas, con los pájaros, con la naturaleza, afirma: “Mi único saber es que me he olvidado de vivir entre los hombres para estar libre de toda culpa. El solitario sólo se puede instruir a sí mismo. No sé si es sabiduría lo que hago, no sé si es felicidad lo que siento, no sé si puedo enseñar nada o dar consejo alguno”. Y remata estas palabras con la maravilla: “La sabiduría del solitario es diferente a la del mundo, la ley de la contemplación es diferente a la de la acción”.
***
HACE poco me preguntaron a qué ciudad me iría a vivir.  Siempre he creído en el derecho a la huida, de Baudelaire, y en que la ciudad más deseada es un lugar de regresos continuados, simbólico,  pero no de estancamiento. Claro, Venecia, Londres, París, Cádiz, Edimburgo, Praga y otras tantas maravillosas ciudades se agolparon en un intento de conseguir lucidez en la respuesta, sin embargo, prevaleció, como de molde, lo que hubiera contestado el personaje de Zweig.    

En esa pregunta había una encerrona, un silogismo, pues no deseo ninguna ciudad como espacio para la vivencia de lo cotidiano. Las ciudades son todas y una, y, en ellas, el hombre  no deja de ser hombre en sociedad.  Contesté que prefería el campo sin más argumentos, aunque realmente lo dije porque solo en la naturaleza el hombre consigue saber cuál es su medida en el mundo. Mientras que, en una ciudad,  el hombre es un endiosado de sus acciones, en el campo, es un elemento anómalo, distinto, finito, miserable. Mientras que las ciudades las construyen los hombres a su conveniencia, el campo brota natural, en claridad, sin imposiciones artificiales, sin contar con el hombre.  
Así las cosas, pocas veces me he sentido como en Fiésole, cerca de Florencia, en plena Toscana, observando las cúpulas florentinas desde el silencio boccacciano de las ninfas y contemplando el discurso de las higueras pobladas de cantos. 
***
EN un estudio sobre el Zibaldone di pensieri, de Leopardi, “Dalle note dello Zibaldone alla poesia dei Canti”, unas palabras de De Robertis: “Che cosa è dunque lo Zibaldone? Una specie di diario”.
Una especie de diario, cargado de anotaciones filológicas, de comentarios a algunos textos predilectos, reflexiones, notas embrionarias de poemas y de cualquier afán de permanencia que Leopardi quisiera para sus palabras de entonces.
Me doy cuenta de que acabo de encontrar tres obras que deberán nortear las palabras de este diario, a saber, Cahiers, de Valèry, Zibaldone di pensieri, de Leopardi,  y Fragmente, de Novalis. ¿Por qué en la tradición hispánica escasea este tipo de libros? 

ACOMPAÑADO por el filólogo L.A.C , terminé comprando, en la librería de viejo Los Terceros, Cuestiones naturales, de Séneca. Me los arrojó a los brazos, los dos volúmenes, de Alma Mater,("toma, chico"), como quien deja algo fundamental en las manos de otro. Junto a él pude ver una preciosa edición, deslavazada, de una obra de Fernández Flórez titulada El bosque animado, una obra bien conocida a la que muchos le rinden pleitesías. Hasta hoy por la tarde no he podido abrir con tranquilidad el libro de Séneca y no ha sido en uno de esos momentos en que el lector cree que encontrará el justo y plácido  tiempo de la lectura, sino que lo hice al mismo tiempo en que hojeaba el libro de Stefan Zweig Los ojos del hermano eterno, libro que me había recomendado Pablo D´ors.   

Decía que Séneca me llegó por imposición, pero, ahora que lo leo con deleite, bendigo el momento en que L.A.C casi me conminó a que lo comprara.  Mientras le consultaba por este y aquel volumen,  A.F. y J.M.B. rastreaban por los estantes, sacando, de vez en cuando, un volumen de su sueño de fauno y glosando el anecdotario que arrastra el libro de marras. 
Claro está que, después de una visita a una librería, el lector se queda sosegado, pues pasa de la agudización de sus instintos bibliófilos a la pausada lectura de los pocos libros que ha rescatado de aquellas baldas de lance. Aquí, los libros encuentran otro acomodo, otro sometimiento, un orden distinto.
Séneca, en la mesa del salón, ya ha comenzado su discurso: "Tanta distancia media, Lucilio, mi mejor amigo, entre la filosofía y el resto de las ciencias". "Quantum inter philosophiam interest, Lucili uirorum optime, ...comienzo a leer en voz alta, como poseído, transformando en lo que fue nunca intuido.


*** 
RELEO los poemas. Corrijo, vuelvo a leer y a corregir. Leo, corrijo. Leo, releo. Corrijo. Corrijo...  




   

viernes, 27 de enero de 2012

APRENDIZAJE: humilitas. Cuanto más grande es la persona, más humilde se muestra; cuanto más poderosa es su voz, más sibilante y silenciosa su palabra; cuanto más conoce, más calla, pues menos sabe que conoce.
Pertenece a la bajura de la tierra el humilde, al humus ancestral, por eso prefiero el campo a la ciudad. La naturaleza es la única que otorga la medida al hombre, la medida de su espíritu.  

jueves, 26 de enero de 2012


DICE María Zambrano que el texto perfecto es el que combina poesía y prosa en un número perfecto, en una matemática celeste, equilibrada e iniciada. Lo dice elogiando Vita Nuova, de Dante. A continuación, menciona las virtudes de Antonio Machado como ningún crítico ni lector lo había realizado antes. Del poeta español afirma que en no pocos de sus poemas se conjugan la poesía y el pensamiento en un acorde ancestral, en una comunión armonizada de esos dos vectores fundamentales de la palabra poética.  
Termino de escribir estas líneas con la visión esférica de Dante al final de Vita Nuova en mis ojos. Y lo hago para poder interpretar los símbolos de este día, de un día de límites, de sometimientos a la palabra poética como nunca antes había tenido. Es una ceguera visionaria, un estarse convivido. Una experiencia vivificante, que ha depurado los conceptos y confirmado la fidelidad a lo que intuía.   
***
QUIZÁS, este diario no debiera ser más que una Poética. Una poética complementaria a los versos (lerdos, tristes) que va uno pergeñando. Buscar el ritmo complementario del pensamiento, pero de un pensamiento taimado, cercano a las propiedades de la luz crepuscular, al calor que habita en la piedra incluso cuando el sol ha desparecido y ya la luz es una figuración de la memoria. El calor presentido en la piedra, en el cuerpo mortecino y en sus granos, un calor percibido por las palmas de las manos abiertas, desesperadas, gritando a lo inocuo la sangre transida de deseos.   

miércoles, 25 de enero de 2012

CUANTO  más cerca del misterio, menos clarividencia; cuanto más soy en él, más minúsculo me muestro, y más sombras y balbuceos.  Todas las creencias comienzan a derrumbarse y todo se transmuta en una duda. La duda es la palabra.
Todo lo que parecía conformarme se transfigura y lo que uno creía conocido, certero, aprehendido, comienza de nuevo en su origen, ¿o he sido yo quien se ha metamorfoseado y la palabra sigue siendo la misma, perenne estación?   

***
LOS presocráticos pensaban que el Uno es indiferente a  la forma.

*** 
AL comienzo del  Tao Te Ching dice: "El Tao permanente no tiene nombre".

lunes, 23 de enero de 2012


HOY, al abrir el correo del día, me he llevado una sorpresa. La carta venía desde Mondion, Francia. Escritas a mano, en tinta negra, unas palabras. Un rubor desconocido azuzando mi rostro perplejo mientras leía y una emoción rotunda  por la contrariedad y la admiración.
***
ESOS libros desatados de cualquier amarre genérico, en que el escritor edifica con las palabras sin más prejuicios que la propia literatura. Esos volúmenes que condicionan al lector, pues los obliga a que su lectura sea espigada, circular, sostenida por los breves trancos de la palabra, solo ella y toda. La miscelánea, la conjunción de diversos géneros bien ensamblados. El divertimento de la libertad aparente y, sobre todo, de la vida que armoniza el libro, con su verdad de piedra y su aire de luz declamada.

***
NO hay principio ni fin en la palabra poética. No hay un antes y un después en ella, como no hay lugares ni recuerdos. Ella es totalidad, siempre.  

domingo, 22 de enero de 2012


LA única forma que conozco de situarse en el centro de la poesía y no desviarse en sus límites es la vivificación misma de la poesía: ser poesía misma. No acercarse a ella mediante la palabra o interpretándola con mejor o peor tino. Ser poesía, existir en la poesía actualizando el ser.  
Hay que convivir con los poetas cuya obra es el centro e irradian el aire que debe respirarse lentamente. Si eso ocurre, si la vida se transmuta en el centro vivido, los posibles desvíos desaparecen.
Leerlos continuamente y vivirlos, como aconsejaba María Zambrano. Insuflarle vida al poema, distinguir la poesía del pensamiento, aun mixturando sus esencias; cohabitar en el tiempo circular de la poesía, mas aromando su discurso con los ecos de lo humano.
Es evidente, entonces, que no existe, en este caso, la relectura, pues el proceso de leer a un poeta que ha configurado parte de ese centro, que ha extendido los límites insospechados de esa topografía, debe ser continuado, sostenido, insobornable, sean cuales sean las tentaciones externas y las incomprensiones. 
Ahora bien, es innegable que, en ocasiones, como le ocurre, por ejemplo, al sujeto lírico de la Commedia, de Dante, no tengamos más remedio que sentir nuestras limitaciones como hombres, nuestras precariedades como hombres, nuestra insuficiencia como hombres. En esos momentos, que no son de incertidumbre ni de desvío, sino de conciencia plena, siente uno en la respiración un miedo universal, un profundo latir desconocido, insospechado, que nos conduce, quizás, a lo inefable y que nos mide la altura del espíritu.
Afirma María Zambrano que existir es una actualización de la esencia. ¿No será, por tanto, la poesía verdadera la actualización de la esencia poética?  

viernes, 20 de enero de 2012


DICE Wiesenthal que los viejos maestros serán reliquias sagradas. Añade a sus palabras, cargadas de verdad, emoción y misterio, una certidumbre que señala el  sentirse privilegiado por haber mantenido un diálogo continuo con Tólstoi, mientras sus contemporáneos eran ya preteridos con estos autores que consideraban antiguos y arcaicos. 
Me pregunto, ante esta disyuntiva que plantea Wiesenthal, ¿no suceden estas disquisiciones en todas las épocas, en esta hora de la poesía?
***
 UN miedo profundo, universal, silencioso, que me recorre y fustiga porque me encuentro ante lo infinito; una lectura que  me inmoviliza y que me hace llorar de emoción, llorar plenamente, con lágrimas de un azul del serrallo.

*** 
TRAS leer los últimos pasajes, ¿quien soy y quién me precede? ¿Qué causa me mantiene en la vida?


NO dejamos de escuchar la música de Verdi y de emboscarnos, con lentitud, en las melodías que nuestras caminatas marcaron en Trieste. La estatua de Verdi se alza contundente entre las calles demediadas de la ciudad del mestizaje.
Allí, cerca del Adriático, comprendí por momentos a Rilke. Realizamos el sendero rilkeano que bordea el acantilado en que se construyó el Castillo de Duino. Hoy he entendido el símbolo de ese sendero que el poeta realizaba diariamente, sin brújulas, sin caminos trazados, sin más ser que él mismo. Y lo numinoso ha llegado cuando leía, con miedo, las palabras de otro poeta, A.C.

***
CON Paul Valèry: “La música es la superación del pensamiento articulado”. Es la superación del pensamiento articulado que ofrece la palabra, pues esta es incapaz de armonizar y concertar  el mundo. Su disposición es lineal, su construcción es demasiado monovocal para aprehender la complejidad que posee la realidad: la realidad es polifónica. Y la palabra, como expresión totalizadora, es una simbología extraordinaria, cuya concepción  sobrepasa las propiedades de la palabra  y que la emparenta, más bien, con las propiedades de la música. Por tanto, la palabra aspira a la música y comparte con ella algunas propiedades, pero carece de lo extraordinario.       

jueves, 19 de enero de 2012


QUÉ mecanismos se ponen en funcionamiento no lo sé, pero no hay una causa constante y aparente para que alguien, todas las mañanas, comience a escribir en un cuaderno o a escuchar música o a pasear por el campo, envuelto en la claridad de naturaleza y deleitándose con ello. Menos aún, no conozco lo que principia que alguien comience a urdir versos hasta terminar un poema. Qué difícil es escribir un poema, uno solo, tan solo un poema y que este sea todo, siempre, al leerlo y que se alce como palabra  edificante.   
***
HACIA el enmudecimiento o quizás, en mejor decir,  hacia la claridad compleja. Tiende uno, últimamente, a despojar la palabra de eufonías innecesarias o que considero innecesarias para alcanzar el propósito. En  “Cuaderno de Leonardo”, estos días, reviso los excesos y también las penurias y lo sobrante en los poemas, pero, detenidamente, me pregunto: ¿hay algo verdaderamente esencial en ellos?    

miércoles, 18 de enero de 2012

ESTA mañana, justo al introducirme en la niebla que puebla las lomas de esta campiña, comencé a recordar las lecturas de ayer por la tarde. Quise interpretar la niebla densa como si fuera esa veladura en la  memoria que arropa el recuerdo de las lecturas. Con el paisaje densado por la blancura, pude comprobar cómo la realidad esconde y escinde lo que habita detrás de ella, lo que late y percute en lo perenne. La llegada de la luz no es más que la figuración de la realidad, nada más. 
De un tiempo a esta parte, he estado releyendo la poesía  de fray Luis de León y de San Juan de la Cruz. Cree uno que las lecturas de este tipo de autores ya están realizadas y que, con aquel acercamiento, quedó finiquitada la comprensión de esos textos.   Si, como decía Ítalo Calvino, un clásico es una obra que no termina de decir lo que tiene que decir, creo que lo que se establece entre estas obras y los lectores es un diálogo permanente que, si se realiza en silencio, perdura por siempre.
Un diálogo que permanece en silencio y que se renueva, que toma nuevos bríos, cada vez que volvemos sobre los textos. Cada lectura es un reinicio, un nuevo “voltaje” que renace. Con la relectura se humedece el recuerdo último y la palabra brota nueva, limpia, despojada, otra vez, de nuevo. Después de estas experiencias, puede uno volver a leer poesía y a contemplar el paisaje descargado de niebla. Claro está que, al renovar la lectura, nos renovamos nosotros mismos, pues ni escribimos ni leemos siendo los mismos cada vez.

martes, 17 de enero de 2012


EL sábado, a la ópera. Escucharemos Rigoletto, de Verdi. Ya nos embarga el prodigio. Será el primer concierto al que vayamos los tres.    
***
QUÉ insuficiencia y qué desarraigo de lo puro; qué finitud y qué inconsciencia. ¿No serán las artes, todas, al unísono, complementarias, secuencias de una dimensión inadvertida, armónica, concertada? Y la música…  

lunes, 16 de enero de 2012


LLEGO emocionado a casa por las palabras iniciales de JMJ esta tarde en Sevilla. Este rubor se parece al que me invadió, hace ya algunos años, cuando interpreté Réquiem, de Faurè, con una orquesta austríaca. Ni el clarinete principal ni yo pudimos comunicarnos más que con la música, pero fue tan pleno y delicioso todo... Parecía que hubimos de conocernos antes de interpretar juntos, a dos voces, la partitura. Sin embargo, lo único que quiso unirnos fue la música. Hoy hemos interpretado, con JMJ, una sonata de invierno en honor a JSM.    
Ahora que lo pienso, comprendo que no estuve a la altura de su intervención y que hubiera sido más honesto haber escrito un texto agavillando los elogios sinceros a su libro, Cúpulas y capiteles.  Sin embargo, antes de comenzar a intervenir, pude escribir la siguiente frase en las vueltas de una hoja blanca: "Hay escritores a los que cuando uno escucha y lee, al hacerlo, desea, imantado por el verbo, parecerse a ellos". JMJ, esta tarde, ha dejado, a la altura de las cúpulas y de los capiteles, su palabra arbotante y de contornos sixtinos.
Escasea, entre los escritores contemporáneos, el manejo literario de la lengua. No el que deriva en excesos e irrumpe en desconcertantes juegos fónicos, sino el que ahonda y lustra las palabras de nuevo. La complementación en la prosa de JMJ, así como la bimembración de sus ritmos léxicos tan sujetos a la adjetivación, se unen a la elipsis y la metalepis para ofrecer unos frutos que, siempre, ofrecen Literatura, nada más y nada menos.     
Existe en su palabra una virtud sostenida y que es escasa en la actualidad: la del fervor literario; y, eso, sí, es un deseo compartido, compañero. 

*** 
HOY, lección de vida. Todo proviene de los demás: la amistad, la gratitud, la palabras aceradas de sinceridad. Sin embargo, lo más hondo y profundo sucedió sin palabras, en silencio, con la figura en quietud y la mirada sostenida de claridad. Al fondo, al fondo de las retinas la claridad, el silencio, el centro del bosque.  

domingo, 15 de enero de 2012


ESCRIBÍA, hace poco, sobre las diferencias entre el novelista y el poeta. Sobre este asunto, podría uno estar escribiendo eternamente, pues el origen de la dicotomía es ya un engaño o, en mejor decir, una reflexión demasiado débil, casi un maniqueísmo, pues los dos trabajan con una materia común, la lengua, la palabra y cada cual, crea con ella con unos mecanismos pertinentes y adecuados a lo que se quiere expresar. Sin embargo, esta circunstancia no elimina el hecho de que sean distintos y de que, además, consigan, en la expresión literaria, resultados dispares.    
En cualquier caso, sigo pensando que un novelista, si escribe, por ejemplo, de Leopardi, lo hará ateniéndose a las insustanciales acciones del poeta, al anecdotario más o menos conocido, dejando la introspección de su obra y de su vida al margen de lo primordial de su discurso. Sin embargo, un poeta, cuando es verdadero y escribe, por ejemplo, sobre Leopardi, comparte la sustancia poética con él, se posiciona como un lector cuya tendencia es el ahondamiento. Hay, entre los poetas, un fuego compartido, un nutriente común que los empareja. No así con los novelistas.
Mientras uno, el narrador, dejará en los márgenes el verdadero pálpito de la poesía, el otro, el poeta, habitará en ella con él y gracias a él.  Por este motivo, cuando alguien está leyendo la palabra de un poeta, sea cual sea el género, hay un cuidado y un esmero y una vuelta a la semilla que en raras ocasiones sucede en los novelistas. Por este motivo, las novelas que se han escrito desde otro entendimiento, son consideradas poéticas, líricas quizás, alejadas de lo que se espera en la narración. Podríamos decir que el poeta escribe y lee hacia la verticalidad y el narrador tiende a la horizontalidad. Aunque, evidentemente, qué lábiles son estas conclusiones.  
***
LA literatura es siempre un texto de textos, pues el lector va convocando las voces de los escritores de los que ha ido aprendiendo cómo entender la realidad. El cedazo de la palabra literaria es la lectura, el origen, el deslumbramiento. Luego, ya apocopada la impresión inicial, el poeta comienza a oscilar entre el pensamiento y la vida, lo vivido, lo sentido, lo ensoñado: desea habitar y explorar el misterio. Del equilibrio entre estas vetas de la ficción y la realidad depende que su palabra sea palabra en el tiempo o floritura de paso. 

sábado, 14 de enero de 2012

YA habita entre nosotros y así lo concebimos. Percibir su existencia entraña una sensación vital que nunca antes había soportado con una felicidad parecida a esta. Quizás esta misma sensación estoica y plena se está apoderando del nacimiento de mi hija, a quien comienzo a imaginar ya presente y ya respirando.
Una hija vivifica la realidad. Vivificamos, por ejemplo, la música de Tosca que estos días carga el ambiente de la casa, e lucevan la stelle…En la garganta de Caruso, Mario Lanza, Domingo o en la versión prodigiosa de Giuseppe Di Stefano.
Los tres, en la tranquila tarde de este invierno en que compartimos el silencio amniótico de nuestra hija, disfrutamos de la música en la bóveda cerrada de la belleza cierta.  
***
EL otro día, alguien me preguntaba por todos los fenómenos de la literatura e Internet. La bitácora y el libro de papel, el libro electrónico…Como el tema me aburre en demasía, el interlocutor quiso conminarme a que le ofreciera una respuesta clara y personal. Únicamente le dije algo en lo que creo y que, todos los días, me hace situarme en la tesitura del abandono de lo público para replegar las velas a la intimidad: “Solo creo en la palabra, la Literatura es una”.        

viernes, 13 de enero de 2012


HACE unos meses, comencé a escribir unas notas sobre Dante que partían de las que inicié en el verano de  2010. En pleno ferragosto, terminaba una de las lecturas más exultantes y traumáticas de las que llevaba hasta el momento. A decir verdad, ninguna otra lectura ha supuesto tanto como la experiencia con la Divina Comedia. Todavía hoy perdura el eclipse, el trastoque, la admiración y la fascinación. Solo Platón y pasajes de los presocráticos están en ese nivel de influencia. 

Esta inconfundible persistencia de volver a releer a Dante (así como a Virgilio, Leopardi,  Cervantes, Rilke o JRJ), parece que debo comenzar a interpretarla como una condición que jamás abandonaré y sobre la que tengo que seguir percutiendo una y otra vez, una y otra vez,... aunque sea con sordina.
Leí versos de Dante y de Leopardi en italiano, en Arezzo, en Gubbio, Asís, Florencia (junto al poeta Galbarro mientras paseábamos por el tramonto de Fiésole), Roma, Bérgamo y Perugia, mientras M.C. iba asesorando mis torpezas con su buen tino. Aquella lectura fue, sobre todo, un modo de vida que jamás volveré a repetir, un modo del que solo tengo ya el recuerdo.  
Hoy, al leer una línea de T.S. Eliot, en La aventura sin fin, en una sola línea, digo,  ha brotado, de golpe, como en un aleph insospechado, esa franja de la memoria que se mantenía al resguardo de la luz toscana y umbría. Eliot, cargado de verdad, escribió, hace ya décadas, lo que vengo sosteniendo como una tesis: “La imaginación de Dante es visual”.
***
La literatura comienza antes de la palabra, aunque sea en ella donde existe.

***
ASÍ, por ejemplo, la diferencia entre un narrador y un poeta estriba en la comprensión de la realidad. Mientras que el narrador aprehende la sustancia de la realidad con los mecanismos narrativos y así mismo la expresa posteriormente en horizontalidad, el poeta comprende en síntesis, hundiendo la consciencia en la verticalidad absoluta que solo conduce a la palabra desasida y al uno pleno que es plural. Por esa condición, la palabra poética es nueva, nonata, renacida de su propia realidad. 

***
UNOS días inseparables de Verdi. A Verdi hay que escucharlo en Trieste, con la bora, como lo hicimos, ¿te acuerdas de aquella Tosca?   

jueves, 12 de enero de 2012


NO sé si un espejo en el camino, pero el cuaderno debe estar abierto siempre para que la imagen especular de uno mismo se figure en la blancura de los márgenes. El  “Cuaderno del caminante”, con sus relucientes tapas rojas, asoma el lomo por entre los libros de Virgilio y de Bocaccio. Allí, retenido, me pregunto qué recogerá de esta vida que pasa y se posa, cada vez más, en lo minúsculo.

***
UN sosiego desasosegante. Una parsimonia de trote vivo. Quietud y ensimismamiento. La vida y la muerte consonantes en los ojos, la lágrima furtiva de una plaza abandonada en que resuenan los ecos y las voces y los sueños que quisieron traducirnos.
***
CONTEMPLO, por unos momentos, el cesto de frutas que hemos colocado en el centro de la mesa: naranjas, limas, uvas, limones, plátanos, mangos, mandarinas, manzanas y una piña. La piña parece un trofeo de hojalata y su cresta, verdeante, corona el cesto con su contorno de mandorla.
El silencio cítrico me agrada y me ayuda a penetrar en la figuración de estos cuerpos redondeados. De pronto, comienzo a recordar los paseos por el Museo del Prado y a poner la memoria en algunas de las naturalezas muertas que allí se exponen. El recuerdo comienza a brotar del misterio y los versos de Darío se solapan a esta imagen viva ante mis ojos. Lilas, amarilláceas sombras sobre el cristal fundido del tiempo.
HOY ya he visto entornada entre tus ojos la virtud del estoico.

miércoles, 11 de enero de 2012


EN cualquier caso, nos queda el hogar. Ítaca doméstica que recoge el mundo para nosotros. La heroicidad del hombre actual debe consistir, si es que existe, en mantener la fidelidad a su hogar. Fuego secreto, interno.
En él, ni el tiempo, ni la desmemoria, ni los otros. Solo el amor y lo privado, quizás el aire profundo que invade la consciencia. Allí, allí es donde somos más realidad y más ficción que en ningún otro sitio, justo donde el mundo se concentra y se concilia en lo interno. He recibido la gracia de la luz al mirarme a los ojos, les has dado la certeza de la vida.
ESTA mañana, recogí, con mucha ilusión, Función social de la poesía, escrito por el poeta de "Cántico" Ricardo Molina. Es la edición de Guadarrama, perteneciente a la colección de monografías de la Fundación Juan March, editada en 1971. Hace más de cuarenta años que se publicó este volumen, pero los libros de poemas o los que tratan la materia poética, si  habitan en la esencia y redundan en ella, se mantienen perennes, frescos, permanentes. Cuarenta años y sin embargo, cualesquiera de sus páginas arroja una lucidez y una celebración de la poesía envidiables. En las líneas que dedica al “poeta actual” subrayo las siguientes: “El poeta actual descubre con ojos de vidente la primigenia razón de ser de la poesía y lucha, con denuedo por regresar a las fuentes y convertirla  en lo que originariamente fue: la gran fuerza espiritual del hombre”.

martes, 10 de enero de 2012


EL texto debe decir lo siguiente: “¿por qué el hombre se siente desconcertado ante la armonía de Naturaleza? ¿Por qué proyecta su tiempo lineal y finito en el círculo goetheniano de las estaciones de la luz? ¿No será que, la palabra, como querían Antonio Machado y Bécquer, es anillo y tiempo?  
Por esta causa de impotencia, la música es el único artefacto  que redime al hombre de su condición finita. Siempre que alguien escuche una música estará descomponiendo su tiempo y reformulándolo hacia un origen desconocido, refundando su vida y su memoria.   

domingo, 8 de enero de 2012


REVISANDO un texto de Azorín, recojo unas anotaciones de aquel lector que, hace ya algunos años, leyó enfervorecido  los pasajes de La voluntad. Aquella lectura  fue resultado de un impulso por conocer la afamada revolución de la novela en España a comienzos del siglo XX. El primer texto que leí, después de  Sonata de otoño, de Valle-Inclán, fue el de Azorín.  Guardo tan grato recuerdo que, hoy, al abrir sus páginas, he confirmado la dimensión de este memorándum tras comprobar que la anotaciones –garabateadas en los márgenes- son todas elogiosas. En uno de los recovecos de la novela tengo subrayado lo siguiente y aquí lo traigo y recupero para una relectura feliz: “Cuando yo muevo mi pluma para escribir una página, ¿puedo asegurar que esa página es mía y no de las generaciones y generaciones que han inventado el alfabeto, la gramática, la retórica, la dialéctica?”
***
UN corifeo de pájaros nos saludó al asomarnos a la puerta de la casa. La puerta de la casa contenía un sol de lumbre templada. Esa lumbre palpitaba por el ramaje del limonero. El limonero tenía la hechura de una melancolía ensoñada.
Creo que los pájaros habían entendido esa circunstancia y que cantaban, -solemnes, revueltos-, la dimensión de la tarde. Quisiera para mi canto esa naturalidad con que los pájaros ofrecen los vítores a la tierra. 

jueves, 5 de enero de 2012


ZIBALDONE, de Leopardi y Cahiers, de Valéry, poseen la misma sustancia: pensamiento dinámico, diario de una mente. En uno y en otro, el pensamiento es el que dirige el devenir de las palabras y el que va configurando una estación total en movimiento. ¿Tienen, por ello, menos validez artística que una novela? No lo creo así; además sería difícil que una novela pudiera abarcar lo que se escribe en estos libros, como tampoco lo abordaría la poesía, por ejemplo. No existe en nuestra literatura ningún libro a la altura de estos que menciono. [Llaman a la puerta. El cartero. Por fin el libro de ensayos de A.C. Con él, Letras flamencas, de R.L.Gracias.]   
Bien pensado, este tipo de volúmenes quizás se perdió para siempre cuando llegó el siglo XX y se extinguió las voluntades universalista y enciclopedista para las letras. Porque, en cualquier caso, tanto en las palabras de Leopardi como en las de Valéry, lo que existe con evidencia es una pulsión de comprender el mundo vinculándolo a la palabra, como si hubieran sido fotógrafos que saben que la realidad solo permanece en esas hechuras por unos momentos -fugitivos, raudos, ágiles- y ya nunca más se pudieran transmutar y captar con la cámara.   
***
CON Leonardo da Vinci el ser humano comprendió que comprender es crear. Comprender es un acto de creación que puede, incluso, estar compuesto con fines estéticos e intencionalidad artística. El ojo que ve no es el ojo que siente, es cierto, pero de la misma manera que comprender continuamente el universo que nos acoge no es distinto a crear. ¿Será un matiz de la creación o la condición indispensable para crear?

O, más bien, pudiéramos decir que, en los grandes autores, no hubo creación sin antes comprensión, pues toda obra artística sobresaliente sintetiza en ella misma una cosmovisión de lo que somos y entendemos. No es meramente el pensamiento trasvasado a la literatura sin más, como se piensa demasiadas veces. Así, cuando el lector se encuentra leyendo este tipo de páginas, halla en ellas una placidez, un cauce en que desplegarse, una armonía amplia y hermosa que lo sobrecoge y por la que discurre sintiéndose vivido.
***
HAY peligrosos allegados a la literatura que están interesados por la pequeña reputación que pudiera otorgarle el participar de ella. Ocurre con mucha frecuencia en los últimos años; pequeños demiurgos instigados por su vanidad o su prepotencia o por su ego, comienzan a encender aquí y allí antorchas para beneficiarse de los demás. Sin embargo, qué claridad otorga la literatura en estos aspectos, con qué clarividencia atisba uno que a un señor lo que le importa de la literatura es todo menos ella misma.
A estos ahogados por sus pretensiones alejadas de lo literario, que comienzan a almendrar sus discursos de vacuas sentencias, de porcentajes de ventas, de premios y publicaciones peregrinas, de mediocres mensajes a escritores que creen importantes, de amistades únicamente establecidas por otros fines que no son, en nada, literarios [y que son, como este párrafo que estoy terminando, digresión y complementación redundante] , deberá decirles el Balzac de nuestra época: “gracias por esta comedia humana”.          

miércoles, 4 de enero de 2012


ESTA forma de escribir es una forma de estar conmigo, de ser yo. Y con ser basta.
***
LA pregunta fundamental es, ¿escribo lo que podría escribir?
***
LA falsedad. Hoy, por ejemplo, con María José  e Iván todo era verdadero. Sin embargo, cuando me escriben los que se llaman poetas, todo es falso.   

martes, 3 de enero de 2012

 LAS primeras líneas  del nuevo volumen se dirigen hacia una cuestión que no intuía. Quiero decir  que la escritura es desvelo del ser y que, por mucho que la intuición se haya tomado como un axioma o una explicación de ese desvelo, la literatura siempre ofrece una realidad desconocida, ni siquiera intuida para el escritor. Por lo que pensar que el escritor está determinado por los avatares sintácticos de la lengua es un silogismo. Los presocráticos denominaban esta forma de conocimiento aletheia y creo que, con este término, la poesía ha encontrado un vocablo que define su funcionamiento o que, al menos, dirige la atención del lector-creador.      

***
PLATÓN conminaba, en República, a predisponer el espíritu a la música, pues ella precipita la llegada de la belleza a nuestra alma.

***
PALABRA de poeta que vaya a los más alto; que no sufra compañía, ni siquiera la de su naturaleza,; que cante al aire y que en el aire sea; que no tenga color alguno, que sea transparente y que cante suave y dulce con la claridad asumida del silencio. 

domingo, 1 de enero de 2012

¿POESÍA?

*** 

AYER conseguí una libreta roja. Ya le he puesto título a sus páginas, "Cuaderno del caminante". Y he comenzado a escribir en ella después de que "Cuaderno de Leonardo" esté exclusivamente reservado a la poesía. 
Quiero, para el nuevo cuaderno, que se convierta en un lugar de apariciones intermitente, que refleje los pasos de un ser cambiante para confirmarle que siempre da los mismos. Ya he escrito las primeras líneas en sus páginas patinadas con un leve amarillo insinuante: "La virtud del caminante es contemplar sus pasos en los pasos del mundo; caminar solo, pero en la armonía del cosmos; parecer silencioso con una música completa en su alma."

*** 
PENSANDO en mi hija escribo: "Abandonada mi vida, tú eres todo convocada en ti."

***   
AL REVISAR los textos de los años 2010 y 2011, me doy cuenta de que debo preservarlos y ordenarlos. De un tiempo a esta parte, me atrae la idea de realizar una edición artesanal con ellos, una edición con muy pocos ejemplares numerados, por supuesto. Los reuniría como un Diario, aunque hay páginas que ya se han desgajado del curso del diario y pertenecen a otro cauce de la expresión. 
¿Para qué? No lo sé, como tampoco en estos días sé si alguna vez contuve poesía en mis versos o literatura en alguna de las líneas que pergeñé. Es cierto, la literatura es una duda permanente que disputa el almay el cuerpo con el escritor. ¿Poesía?