jueves, 9 de mayo de 2013

LEER para vivir, como grabó Flaubert en la cabecera de la cama. Expandida, como una mariposa, la vida muestra sus recovecos de humildad y de decencia. Es en ellos en donde uno debe intentar habitar en cuerpo y alma, sobre todo si conoce la anchura del mundo precedente. 
Qué es uno si no nada, una inmensa minucia pasajera cargada de sueños y deseos que casi siempre perecen con uno mismo. Leer para vivir, leer por encima de cualquier otra actividad; pues la lectura es la alianza secreta que une al hombre con la materia de sus misterios. 

*** 

Recuerdo que Bergson afirmaba: "pensar es moverse en el infinito". La literatura debe expandirse por el lado del pensamiento, no de los axiomas cerrados y herméticos, sino por el de la exploración de lo velado a los ojos. Lo demás es materia sobrante, acciones banales que no suman nada beneficioso al fenómeno literario.

Parece una evidencia apenas uno los lee, pero los textos de Petrarca, Triumphi, son tan contamporáneos que me resulta casi una redundancia introducir en un diálogo una refrencia a esta obra. La vanidad, los problemas minúsculos que se plantean los artistas, sobre todo los escritores, las supuestas proyecciones de futuro. Lo expresa Petrarca con tanta claridad desde hace siglos...
Leer para vivir y para saber contemplar que el tiempo es el Tiempo, que la palabara poética es la Palabra Poética de siempre, la que únicamente se dedica a decir la condición del mortal con belleza y justicia.  Es en este territorio en el que el poeta debe libar. 

En ocasiones, se utiliza el adjetivo "clásico" con una carga semántica determinada  y para referirse a un escritor contemporáneo. Parece que se espera poco de ellos, de los que recurren al llamado mundo clásico. No entiendo, por contra, que el mundo de las letras sea clásico o moderno, sino que es un un continuo de símbolos y de visiones. Aglutinado, armonizado por lo poético, el lector no encuentra trabas temporales entre un autor nacido hace siglos y uno de nuestros días que conviva en el mismo centro indudable de la palabra poética. Es más, escasean los que aspiran a convivir fuera del tiempo material  y sí en la perpetuidad, pues para ello deben realizarse demasiadas renuncias. 
Creo, en todo esto, que el poeta, mediante una visión o golpe de luz, entiende las razones luminosas de la poesía y de su vida y sucumbe ante el arco y el umbral del verdadero ser. Hay otros que aun  siendo turbados terminan en el reino de la vanidad y de la egolatría, de la supremacía del ego. Humildad y paciencia y armonía en uno mismo con el todo. Ética y estética en plenitud. 



miércoles, 8 de mayo de 2013

RELEÍA algunos pasajes de Historia de la Belleza, de Umberto Eco, pero sobre todo me deleitaba con algunas pinturas que ilustran los textos y glosas del libro. Uno de los pintores que me sigue sorprendiendo cada visita a sus cuadros y cada contemplación de sus trazos es Rafael Sanzio. Natural y profundo. Sus pinturas encierran todas un símbolo polifónico. 
Existe un halo misterioso en sus creaciones, una enseñanza velada en cada una de las pinturas que surgieron de su entendimiento. La pintura de Rafael es un reflejo de lo que debiera ser el verbo en poesía. Murmullo de la transparencia danzando el rito de silencio.

*** 

 ser +{...} > vida, ego = L I T E R A T U R A



martes, 7 de mayo de 2013

EL lector que camina hacia el mundo de la literatura con humildad, sabe que el camino es interminable, que cada paso es un minúsculo impulso, que cada conocimiento es olvidadizo y volátil. El lector es prudente en sus apreciaciones, pues conoce la anchura y la verdad de la palabra. La palabra es tan verdadera para el hombre, le ofrece tal pureza cuando se revela como literatura que quien de ella hace abusos y desmanes, queda retratado con un rictus de mediocridad. 

Estamos en el tiempo de la verdad y de la penuria. Abunda, sobre todo, la penuria intelectual. Hojeo el último libro de A.M.M. y lo dejo con rapidez en el montón del que lo he rescatado. He leído un par de páginas, de párrafos, de apreciaciones que, si hubieran sido escritas por otro escritor, jamás se hubieran publicado.Es un libro de paso, de encargo, al hilo de lo eventual.  
Que poca altura intelectual en quien se alza como vate y francotirador y se deja llevar en la corriente del pensamiento sin reflexión, del pensamiento político y banal de los que se manifiestan con tres ideas manidas. El novelista a sus novelas, el pensador y filósofo, a sus ensayos. Y el que de los dos decida participar de la política que cambie de cauce expresivo. ¿Tan difícil es entender esto habiendo leído a Horacio, Quintiliano, Homero y Marco Aurelio?


Decía Platón que la palabra lleva al conocimiento de la cosa. Afirmaba de esta manera que la palabra debe ser portadora de realidades significativas, pues si la selección de palabras no es más que mero rubatteo y juego fónico termina por ser nada. Cuando esto sucede en una obra literaria no terminamos pr saber si la palabra lleva al conocimento de la cosa  si fue la cosa la que impuso esa exacta palabra. 

Es lo que le sucede a la literatura que piensa que llevando el orden sintáctico a un extremo, urgando en el sonido de términos rimbombantes y de adjetivos extravagantes está nombrando más que otro discurso aparentemente mas sencillo. Sin embargo, los escritores que han querido explorar y terminar con la sintaxis de una lengua al final han sido ellos mismos los que han desaparecido.
 
En definitiva, trato de expresar que si la palabra poética no es ella misma realidad bella, justa y verdadera no estará nombrando para siempre como ha nombrado la poesía desde sus orígenes. 






lunes, 6 de mayo de 2013

EL DIARIO, como hoja volandera, otorga a las palabra su verdadera relevancia. A las palabras que acometen el sufragio de lo vivido en una jornada. Qué día o qué horas han sido restauradas en la memoria es la materia de la prosa que impulsa, con el ritmo de un tic tac melancólico, qué hemos sido siendo. Esto mismo, me digo en alto, esto mismo que sucede casi sn advertirlo.

La escritura del diario solo permite la constancia y la incisiva presencia del mortal que delata su preocupación en cada sílaba. Ígneas deberían ser esas palabras para que, pasados los días, los meses, los años, los lustros, las décadas...permitan que el lector advierta la claridad y la pureza con que fueron concebidas.

De un tiempo a este parte, la Literatura delata la falta de lectores entre los escritores. Los escritores actuales leen poco y además leen sin tino. decía Emerson que había que ser inventor para leer como es debido, esto es, hay que crear como respuesta crítica, pues ningún otro acto permite la crítica verdadera. Decía que la falta de lectores provoca, además, que la tradición no sea revivida. 
La mayoría de cenáculos y de grupúsculos literarios dicen haber leído a Bécquer, por ejemplo, o haber leído con profundidad a Rilke o a Eliot o al propio Garcilaso de la Vega. Ni qué decir tiene que todos han releído a Jorge Manrique y, por supuesto, a san Juan de la Cruz. Pero,¡dónde está esa literatura en la literatura de ahora? 
Qué distinta sería la literatura contemporánea si eso fuera cierto, si eso hubiera ocurrido de raíz en sus consciencias y no fueran más que palabras volanderas de diario, bagatelas infames de los egos.   


domingo, 5 de mayo de 2013

CONFIERE el trigo al paisaje el sol taimado y derruido por las espigas. La luz cae declinada y tomando el cuerpo desde la tierra. Al paso de las lomas colmadas de verdes y amarillos agrícolas, se suma la cadencia del aire en los cuerpos del trigo. Un vaivén sonoroso, con cadencia de mar en calma. 


Estos días, el cuaderno se llena de versos, de sugerencias, de arranques. Parece que nunca ha escrito uno nada cuando la poesía se manifiesta. Es el rebrote del origen en cada palabra, en una palabra poética que cuando se torna verbo es carne y cuando la carne lo toma en consciencia se torna misterio y maravilla. 



Hay que escribir desde la literatura, desde el convencimiento. No puede el escritor principiar sus escritos con lo que no es la poesía, pues estaría tratando de dejar a un lado su propia ignorancia del hecho. Evadir el asunto o afirmar el asunto desde lo que no es -ya lo advirtió Platón- un método eficaz y puro de conocimiento. 


Cuánto daría uno por emborronar los cuadernos con operacines matemáticas que cerrarán, de una vez, el ejercicio literario, que establecieran unas causas y unas consecuancias manifiestamente constantes... pero, qué distinto todo en la palabra y al tiemp qué igual, pues la poesía es uniforme, es una y multifome a la vez.

Tan solo un puñado de palabras en un haz iluminado. Una pequeña colección, acaso un museo minúsculo de palabras verdaderas, acaso glosas, pero desde el centro indudable de la literatura. Esa es la acción del poeta en el mundo, el deseo de verdad, bien y belleza en cada una de sus acciones. 


 

sábado, 4 de mayo de 2013


ESTA tarde, mientras daba un paseo con E., se conjuró el comienzo de un poema:

Al dulce son del aire que sucumbe
[...] 

Lo había anotado en el "Cuaderno del caminante", el pequeño cuaderno rojo que nos acompaña a E. y a uno en cada paseo. Ella ya reconoce mi semblante cuando lo saco del bolso y comienzo a escribir como poseído por una extraña causa, por la misma que Aquiles sentía inevitable acudir a la batalla al compás de los sones de la guerra. Para ella se establece un pequeño ritual que a E. le lleva a mostrarse callada sea cual sea su rebelión con el mundo. Y eso me sorprende más que ninguna otra cosa, pues nunca antes entendí el silencio nutricio, el silencio que originan las musas, hasta ahora.  

Al llegar a casa lo vertí al cuaderno de marrón.  En este cuaderno aglutino los últimos e incipientes juegos con los versos. En esas páginas comienza ya a existir un ramillete de versos fallidos en el intento de decir qué es el hombre que los escribe. Un poema, otro, unas estrofas deslavazadas, el protocomienzo de un poema.    



***

Había apuntado los nombres para establecer un croquis o algo similar a un pequeño plan de trabajo.

Dante: Inferno, capítulo de envidiosos, Río Cocito, Tolomea.


***
Para estos tiempos de verdades y penurias, unas palabras de Herman Hesse:

"Nada hace tanto bien en estos momentos malos como entregarse a la naturaleza, no pasivamente y para disfrutarla, sino en forma creadora".





jueves, 2 de mayo de 2013

PUEDE leerse en un libro menudo, que leí cuando era niño y que, por diversas circunstancias, ha terminado hoy de nuevo entre mis manos. En él leí, hace ya décadas, el siguiente fragmento. Está subrayado con lápiz, con unas líneas que bordean los fondos de las letras y que muestran y reflejan al lector incipiente y sorprendido de entonces.Leía: 

"el secreto era saber que su verdadera naturaleza vivía, con la perfección de un número no escrito, simultáneamente en cualquier lugar del espacio y del tiempo". 

Ese número no escrito, sinécdoque de la armonía, es la búsqueda que late tras mis lecturas y los protoscritos que realizo. Pienso en una trama que va de la lectura a la escritura y a la vida. En ese trasiego se haya una incógnita que quizás contenga mi rostro.

*** 

Ese número celeste se representa esta tarde en algunos poemas soberbios de Claudio Rodríguez. Ni Don de la ebriedad ni Alianza y condena suenan esta tarde. Está por delante, rezagado en la mesa junto a otros volúmenes, El vuelo de la celebración. Me estoy refiriendo a los poemas y en especial a los versos que transcribiré a continuación. Todos ellos me llevan a una hermenéutica profunda, de resemantización de mi propia palabra de mi propio ser. Son versos scomo del aire, puros, cristalinos, que no necesitan de más glosa más que los silencios que los bordean y en los que deseo vivir.

En el poema "Un viento" leemos:

"Dejad que el viento me traspase el cuerpo
y lo ilumine. Viento sur, salino,
muy soleado y muy recién lavado
de intimidad y redención, y de
impaciencia. Entra, entra en mi lumbre,
ábreme ese camino
nunca sabido: el de la  claridad".[...]

En el poema "La contemplación viva" leemos:

"estos ojos seguros,
ojos nunca traidores,
esta mirada provechosa que hace
pura la vida, aquí en frebrero
con misteriosa cercanía. Pasa
esta mujer, y se me encara, y yo tengo el secreto,
no el placer, de su vida,
a través de la más
arriesgada y entera
aventura: la contemplación viva.

En el poema "Música callada" seguimos leyendo:

"Madera de temblor, sonando en cada veta
fresca, de ocre dorado,
en cada nudo vivo, cerca al tabaco mate,
con su prudencia rumorosa, dando
un toque de aire puro. Y estoy dentro
de esa música, de ese
viento, de esa alta marea
que es recuerdo y festejo,
y conmiseración. Rumor de pasos,
con sigilo sorprendente ahora
en las estrías de este suelo, nunca
ciego,de castaño.
Y oigo de mil maneras
y con mil voces lo que no se escucha.
Lo que el hombre no oye. Y toco el quicio
muy secreto del aire, y va creciendo
la armonía, junto con el dolor.
Y oigo la piedra, su erosión, su cántico
interior, sin golondrinas
desdeñosas, sin nidos,
porque el nido está dentro, en el granito,
y ahí calienta, y alumbra, hoy en junio,
la cal viva.

Y por último, y entre tros versos señeros de pureza, "Salvación del peligro":

"Esta iluminación de la materia,
con su costumbre y con su armonía,
[...]
con la alegría del conocimiento,
[...]
Peligrosa la huella, la promesa
entre el ofrecimiento de las cosas
y el de la vida.

Miserable el momento si no es canto. 

martes, 30 de abril de 2013

HOY E. me quiere demasiado. Va creciendo y creciendo y ya muestra arrumacos y cariños. Eso me desvela y me trastoca. El beso de un hijo es el beso del amor puro. 
 
Pergeño unos versos torpes, que quedan en el cuaderno, que están motivados más por el sentimiento que por la lírica. Aun así, los guardo como reminiscencia y conocimiento de mí mismo, para cuando ya nada quede y solo recuerde el eco de la vida. 


QUISIERA la mirada de E. sobre la realidad. 
Ella esculca cada recoveco de su entraña 
y la convierte en vida; 
reconocer el brillo de lo original 
y nuevo en cada parpadeo 
y mostrar cara de vértigo 
a cada vuelo de una mariposa. 

Quisiera mostrar al viento mi rostro 
y sonreír de puro contento; 
silabear sin tanteos al descubrir 
el valor de los vocablos: 
pan, aire, agua, papá...
cuerpos fónicos de inocencia y plenitud.

Quisiera poseer la finura 
y la inmarchitable piel que muestra E.; 
su profunda suavidad, 
el olor a camelias 
de su pequeño cuerpo.

Quisiera celebrar la realidad 
como lo hace ella en cada abrazo 
y en cada beso, porque el amor 
es la perpetuidad que nos mantiene. 





lunes, 29 de abril de 2013

UNAS notas de humor y de socarronería deberían ir veteando este diario. La risa es una necesidad para afrontar la alegoría de la vida. Situaciones diversas, a veces, contradictorias, que detonan demasiadas preocupaciones vacuas y sin sentido. La risa, me digo, escribir desde el prisma del humorismo y la ironía, como este recuerdo de Claudio Rodríguez que me persigue desde que se presentó el sábado para descargar sus improperios sobre todos los presentes.

Una gorra, llevaba Claudio una gorra y venía bien cargado, casi sin poder articular palabra. Pero, qué claro lo dijo todo, qué discurso tan limpio y rotundo. Señores, ahí os quedáis, rompió él al final.Y allí nos quedamos, supongo que ajenos los más, sorprendidos los menos, y riendo uno en solitario, como si nadie entendiera que lo único que me salía por la boca era: "pío".

***
Pensando en la Literatura, en la ética-estética, caigo en la cuenta de que hay una cuestión latente en todo esto que no he advertido hasta ahora. Decía no hace mucho que el último libro había traido en limpio la verdad en la vida, tanto por la virtud de los actos y como de los silencios siniestros del prójimo. 
El tema que encierra toda esta cuestión es el del cuepo y la mente. Para Platón el alma es preexistente al cuerpo y la razón. El eros es la fuerza que impulsa y ventea el alma hacia su origen. 

El eros es el anhelo de Belleza. Por esta causa, cuando una obra literaria está motivada por esta fuerza, es pura, verdadera y justa; el autor trata, en la medida de su entendimiento como mortal, de participar de la belleza originaria. Esta consciencia de la insuficiente vrtud del verbo para aprehender toda la Belleza es lo que conduce inexcusablemente al escritor hacia la humildad. Allí debe anidar su vida y su palabra.   

domingo, 28 de abril de 2013

APARECIÓ Claudio Rodríguez lanzando improperios a todos. Al principio, no supe qué ocurría, qué estaba pasando con todo aquello. Hoy sigo macerando el acto y las palabras. 

*** 

Afirma M.Z. que en la busca de verdades filosóficas se encontraba con revelaciones poéticas. Es el trayecto de la ética, sustancia de la Filosofía, a la estética. Uno, desde su pequeño reino de falsedades, comenzó en la estética y aún está recorriendo el camino hacia la ética. Es, en ese circuito especular, en el que el mortal puede llegar a comprender su naturaleza. Creo que no existe un lugar de llegada, sino que en las visiones  y en los símbolos del movimiento sucede todo. La virtud del poeta es de naturaleza visionaria, si no contempla los que va sucediendo y espera llegar a una clarividencia, jamás escribirá ni dictará palabra alguna. La poesía es acto y respuesta. De la estética a la ética y viceversa. Conjunción y armonía.   

sábado, 27 de abril de 2013

EL CAMPO tiene su música. Ayer pude comprobarlo en la finca del poeta J.C. quien, anfitrión magnífico, me puso ante los ojos la geografía de su caserío: eucaliptos, rosales, almendros y moreras, plantas aromáticas y tierra húmeda, trigales parecidos a la mar en calma. Las lomas asomaban a lo lejos y ofrecían una figura en el horizonte, acaso la silueta de un infinito.

Hablamos de música con té y magdalenas. En un tiempo proustiano, recogidos por la luz, las palabras eran versículos. El trigo era un mar en calma, latente luz recogida en un haz.



 




viernes, 26 de abril de 2013

HAY días en los que nada me incumbe más que callar solemnemente. Encuentro, en esos instantes, una satisfacción plena por los silencios aplicados al ruido de la humanidad. Ninguna palabra cabe, ningún lamento. Tan solo un silencio profundo como raíces ocultas, como un bajo continuo que ejerce su armonía. La música extremada del aire sereno, las noches oscuras que deleitan el alma, un aire sonoroso, un silbo inefable que convoca y restituye. Ese silbo es un centro indudable que irradia un laberinto, es la noche respirada, es la consciencia de una vida ahondada en la palabra.  

miércoles, 24 de abril de 2013

QUÉ bello el paisaje que rodea a El Gastor. La serranía invita a las contemplaciones.  En el camino, a mediodía, penetraba con el coche por las carreteras que conducen hasta el pueblo que encima una roca que se alza sobre todo el paisanaje. Ascendía mientras los olivos mostraban su antigüedad. Una vez en el pueblo, en la plaza central, pude congraciarme con la pureza del aire. Respiraba mientras leía algunos poemas de Luis Rosales.  En uno de los miradores, antes de desembocar en la plaza, detuve el vehículo y me dediqué a mirar el verdor y los reflejos de la luz. Podría decirse que, en esos instantes, mi infinito era el infinito de la sierra. 

Todo era quietud, sosiego, pureza, un dédalo que condensaba la luz y la memoria. Pensaba en las palabras que iba a pronunciar, sobre todo en el método para no nombrar nada que me perteneciera. 
Así, en la biblioteca pública, nada más entrar, pregunté si tenían algún ejemplar de Ilíada, de Homero y de la Divina Comedia, de Dante. Además, requerí un Quijote por si acaso. Con esos tres volúmenes sobre la mesa, a los que sumé mi ejemplar de Platón, comencé a sentirme más templado, pues estaba convocando las palabras de la verdad y de la pureza y estaba, además, profesando un acto de fe. La literatura se ha convertido en el esapcio íntimo y sagrado al que debo proferir fidelidad.
¿Qué podía realizar si no en aquel paisaje sabio y culto de los olivos? La luz entreverada en las hojas, la extrañeza solícita de las sombras proyectadas en la tierra roja, en la tierra que cogí con las manos hasta manchármelas de melancolía y que tengo, junto  amí, ya en la ciudad, como el recuerdo lírico de un encuentro con la esencia.  


lunes, 22 de abril de 2013

UN DÍA huido, ensimismado, que me deja al margen. Un día como todos, en que no soy nada, murmullo de la transparencia.

domingo, 21 de abril de 2013

UNO de los libros que marcó el comienzo de mi escritura en el diario fue el de Julio Ramón Ribeyro, La tentación del fracaso. Debo confesar que lo leí con esmero, fijando la atención en su diseño y, sobre todo, en el manejo que despliega el autor del fracaso absoluto que es siempre comenzar a escribir. Porque escribir es canto sin eco.

Decía que J.R.R.mantiene viva una idea crucial para todo aquel que se acerca y que crea a través de este cauce y de este génro. El diario es siempre un trabajo inconcluso, es siempre un ir deshaciendo lo que nunca fue. Un diario es siempre inacabado, a difeencia de la novela, del poema o del ensayo, lo permite todo. No posee afán de finitud en sí mismo; su naturalez es sr materia inacabada Es una matriz, pues está muy cercano a la vivencia del individuo en su más absoluta soledad. No he percibido más silencio y más soledad que cuando he leído unas páginas de un diario verdadero. 

*** 

Al leer unas palabras de Luis Rosales me quedo pensando en todos esos poetas que se declaran creyentes de alguna religión y que realizan todo lo contrario a lo que expresan los siguientes términos: 

"Dios es tu absoluto. Pero no se escibe para él. La poesía es algo que dejas para abajo. Yo tengo dudas para creer, no para vivr. En el amor y en la vida no se cree, se vive".

Qué lección de un peta que no confunde los términos como es habitual en estos tiempos de yerma valía intelectual. 

*** 

Al comienzo de Conjuros (1958) escribió el poeta Claudio Rodríguez:

¡Dejad de respirar y que os respire
la tierra, [..]

Parece que la poesía españla comenzó un declive del que n se ha recuperado. salvo el caso de algún poeta aislado, como no puede ser de otra forma, lo que comenzó en la poesía española fue la proliferación de capillas, grupúsculos y demás ralea scial del extraperlo literario que no entendió que había que deajr de respirar, de ser, en definitiva, para ser algo en nada.

sábado, 20 de abril de 2013

LA mañana ha dejado su rastro de folía antigua, de danza premeditada que asoma y perpetra una ensoñación.



viernes, 19 de abril de 2013

E. no ha querido dormir como tras noches. Ha comenzado a llorar, a saltar en la cuna y tan solo se ha consolado cuando la hemos dejado en el mármol. Le fascina gatear, ser libre a ras de suelo, observar el mundo que la circunda por vez primera. Ese énfasis no la ha dejado dormir y eso me ha dejado muy pensativo, porque anhelo esa resistencia al sueño, deseo esa resistencia a seguir en la libertad ante tanta estulticia, ante tanta falsedad.E. parecía querer elevarse por encima de lo humano.

*** 

Un gran hombre llamado L. Annaei Senecae, contemporáneo, por supuesto,  escribió lo siguiente en Naturales quaestiones: "[...] claro que doy las gracias a naturaleza, no precisamente cuando contemplo bajo el aspecto que es común a todos, sino cuando me he introducido en sus penetrales, cuando aprendo cuál es la materia del universo".

Pasadas unas páginas, termino por leer:  "¡Ah, qué despreciable es el hombre si no consigue elevarse por encima de lo humano!". 

*** 

No puedo dejar de anotar que pensar es ser y que el acto definitivo del pensamiento es la creación

jueves, 18 de abril de 2013

IMPLÍCITAMENTE, el texto pregunta al lector lo que Dante al comienzo de su andadura: ¿Cuál es tu naturaleza y tu procedencia? El texto es como el oráculo que anuncia una intervención inciática en el lector. De él dependen las significaciones.  

***

La creación y lectura literaria son verdaderas experiencias humanas. Como tales, transforman y renuevan cada vez que el lector comienza una andadura semántica por las páginas del libro. No es casual que el libro, así inventado, y ya sea en cualquier formato, es un mensaje configurado de forma distinta a otras disciplinas. Esto conlleva propiedades singulares. La principal y que, desde luego, más influye en su recepción, es la que somete al texto a una lenta aparición. Esta propiedad del mensaje verbal provoca que el lector se vea necesariamente acomodado a esa cadencia semántica. El tiempo de la lectura siempre es una comprensión lenta, parsimoniosa, de pura concentración: es su naturaleza. 

Leer despabila los sentidos, los hace momentáneamente subversivos, abandonan su mundo de referencias viciadas, inanes, para aislarse en el mundo de las palabras enunciadas. Los gustos, los olores, las visiones, acaso el sonido mismo del corazón en el silencio, pertenecen a otra dimensión, a una transfiguración fundamental que, si se realiza desde una verdad, hacen de la lectura un rito de reconocimiento pleno y absoluto. 


*** 
El ser y el tiempo, en la obra de arte, son indisociables. La obra artística configura su ser en el acto mismo de la creación. El significado penetra en la psique y ofrece un conocimiento inadvertido para el lector, también para el propio autor, de ahí que el autor siempre haya apuntado a una fuerza externa a su voluntad que lo ha llevado a ese entendimiento. 
Decía que el lector descubre una realidad que nunca antes había sido de su persona y que, de pronto, no solo la reconoce sino que se infiltra en ella y convive, a partir de ese instante, con ella. Fue Platón el que dispuso en forma de diálogo esta teoría del conocimiento, pero, ¿no es Platón, acaso, el más moderno y contemporáneo lector y creador de los mortales?   


*** 

Todo acto estético es una acción ética. La naturaleza de la estética deviene de la ética.

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Cansado de tanta opinión banal, veo necesaria la regeneración de la cultura a a partir de la creación. La creación es necesaria para que la realidad no siga manida y apuntalada con tópicos. Los intelectuales deberán crear, deberán procurar creaciones ético-estéticas que verdaderamente muestren la Justicia, la Verdad y la Belleza.   


miércoles, 17 de abril de 2013

El EMBELESAMIENTO se refiere al cautiverio de los sentidos, al tiempo en que los sentidos quedan anulados, perturbados. Esto mismo, para el poeta, es la trágica renuncia a la poesía, al centro indudable. 

La filólogos modernos han confundido, en demasiadas ocasiones, su cometido. La Filología que profesaba Nietzsche era aquella que enraizaba las palabras en su propio ser, con su propio ser. Para tal tarea, el filólogo debía someterse a una investigación centrada y pura del término. De esa matriz surgían grandes lectores, conatos de críticos literarios que no solo habían leído los textos, no solo conocían los rudimentos de la retórica en su sentido lato, sino que procuraban un citerio estético a sus propias creaciones.

Me ha ocurrdio con el término "embelsamiento", ya que este término condensa la palabra "embelesa" en su más profundo seno. La belesa es un tipo de planta, usada en la antigüedad, para narcotizar, para provocar una estación hipnótca de los sentidos. Es un término figurado, entonces, este embelsamiento; una metáfora de las condiciones en las que el mortal penetra cuando inocula y asimila la embelesa. 

De esta manera, y con esta superficilidad, el poeta contemporáneo queda embelesado, anulado y habitante de la mentira plena, de la confuso más galopante y lejana de la esencia de lo poético

***

SÓCRATES
Me refiero a aquel que se escribe con ciencia en el alma del que aprende.

FEDRO
¿Te refieres a ese discurso lleno de vida y de alma, que tiene el que sabe y del que el escrito se  podría justamente decir que es el reflejo?

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La poesía es lo numérico y los celeste.






martes, 16 de abril de 2013

LEO. Lector omnívoro de Platón. El banquete o del amor: leo y pienso: creación límpida en mí mismo. Apuntes en el cuaderno, renglones colmados de vida que reducen mi tarea de escribir a mera repetición. la lectura de Platón anula mi sintaxis. 
Son tan potentes los diálogos, tan bellamente ofrecidos que achican y establecen la verdadera altura de lo que uno hace diariamente. Tan solo contemplar, desde la quietud polifónica, desde el movimiento del espíritu y conmoverme y tranformarme en la materia de la belleza, de la poesía que es belleza para mí:    

"La causa es que nuestra primitiva naturaleza era una y que nosotros éramos un todo completo. Se da el nombre de amor  al deseo de volver a recobrar aquel antiguo deseo". 


"A la verdad, Agatón, es a la que no es posible resistirse". 

"el que ama lo bello, ¿qué es lo que ama? -Poseerlo, respondí".


" Prque la posesión de las cosas buenas hace dichosos a los seres y ya no hay necesidad de pregunyar por qué el que quiere ser dichoso quiere serlo"



"belleza eterna, increada, e imperecedera, exenta de incremento y de disminución, belleza que no es bella en tal arte y fea en otra, [...]que existe eterna y absolutamente por ella misma y en ella misma". 

"si alguna cosa da valor a la vida es la contemplación de la belleza absoluta.[...] ¿Qué pensar de un mortal a quien le fuera dado contemplar la belleza pura, simple y sin mezcla, no revestida de carne, de colres luminosos ni de todas las otras vanidades pereceeras, sin la belleza divina misma?". 


"Los ojos del espíritu no empiezan a ver con claridad hasta la época en que los del cuerpo se debilitan".



lunes, 15 de abril de 2013

BOECIO enseña las dos ramas del saber: la práctica y la teórica. A la práctica pertenecen la Ética y la Moral. A la teórica, la Metafísica, la Teología, la Física,... la Filosofía comprende todos los niveles de conocimiento, los conjuga y los hace razonables para el hombre; desde Naturaleza hasta la concepción de lo incognoscible. Es cierto que estas dos posturas pueden resumirse con Platón y Aristóteles, pero Boecio construyó una respuesta literaria al asunto. 
  
La poesía, en este compendio de saberes de la Filosofía, ofrece un raciocinio novedoso, quizás original, más cercano a la lógica musical que a la verbal: es la polifonía inalcanzable para el verbo. El poeta es una sola voz, una nota; la música es una pequeña reconstrucción del mundo azul.  
Leo a Boecio. Qué tiempo más feliz y completo el de la lectura. Pienso en el apaleamiento a que fue sometido y condenado y en las horas que invirtió para escribir: toda es siempre una metáfora, todo está tamizado por La consolación de la filosofía. Me sobrecoge el aroma de eternidad de estas palabras de un hombre muerto en vida. 

domingo, 14 de abril de 2013

HE VUELTO a contemplar la noche, a decir en cada estrella la medida de mi voz. Entrego la respiración libremente, con el equilibrio de su vaivén, con la cadencia de sus dones. Frente al cosmos, de cuerpo desnudo, envirotado de total melancolía. Luna menguante que sugiere su figura de estridentes visiones.
Caos y armonía; origen recobrado.

***

Hemos entendido de forma drástica que la belleza presupone proporciones exactas, sin aritmias ni desequilibrios. Sin embargo, nunca hemos entendido que Platón describió cómo cuando el mortal conoce la idea de Bien se aleja de los compotamientos humanos y se dedica, únicamente, al trabajo de las teorías. Esa es la tarea final del poeta, esa ha sido, desde luego, en los grandes poetas hasta el momento. Un contenerse en sí, alejados de las catervas y de las mamandurias de los pseudopoetas

*** 

Ser exige silencio y soledad.    
Escribir exige silencio y soledad. 
Vivir exige silencio y soledad.

*** 

En el Teeteto afirma Platón que el mal es cosa de los hombres, es cosa fundamentada en las accione humanas y que contrabiene a la idea del Bien. al releer algunos pasajes, compruebo, además, que Platón está siempre bordeando una cuestión capital que, en los últimos meses, tanto me preocupa. ¿Puede la naturaleza de las realidades determinar su comunicación o es a la inversa lo que pienso? 




sábado, 13 de abril de 2013

 PLATÓN se dirigió a una de las cuestiones que fundamentan la ligazón entre filosofía y poesía: 

el decir ya presupone algo que está ahí, algo que es
  
Ser y decir. Por lo que podemos distinguir entre "ser" propiamente, en sí y "lo que se es". Por tanto, con estos presupuestos, el ser no necesita manifestación verbal para ser. En esta disyuntiva se sitúa el poeta en su tarea mortal, silencio y soledad ante el ser y así se explica la desconfianza ante lo escrito, sea cual sea el logro y la genialidad. El poeta verdadero, que capta la esencia del ser, el ser mismo, desconfiará siempre de su palabra, pues siempre será ésta melodía pasajera, sugerente armonización de una realidad suficiente. 

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EN uno de los rincones del despacho en que trabajo cada día tengo un pequeño texto en latín que me acompaña y alumbra a cada paso del absurdo que allí sucede. El texto está acompañado de una reproducción de un mosacio predilecto para mí: el del siglo III que representa al poeta Virgilio custodiado por las musas. El texto culmina de la siguiente forma: 

"Musae poetarum patronae sunt. Musica grata est Musis". 

Cada vez que siento la caída al vacío lo releo y trato, además, de encontrar, en el silencio profundo de mí mismo, esa musica grata y esos círculos indelebles del gran centro, del centro indudable. 

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Los no-poetas estaban agarrados a la no-poesía. Cuando esta deja de brotar, ellos no son nada, pues de nada se han alimentado, tan solo de lo efímero.Por lo menudo, el no-poeta solo lee a sus cómplices en el ejercicio de la no-literatura. Pío, pío...







viernes, 12 de abril de 2013

AL llegar a casa, pensé en la importancia de la lectura. Leer toda la noche es un acto muy profundo, quizás el más noble que un ser humano pudiera llegar a realizar. Así, la lectura puede enaltecer a los hombres, engrandecer sus espíritus, ensanchar sus días, pero también reducirlos a simios, pues leer sin más ni más, tan solo a los amigos, es cosa bruta y tosca que convierte al lector en lelo e ignorante. Por eso, pensé en la sustancia con que acudiría al acto y no lo dudé, escogí un libro de Platón. Tumbado, leyendo, embelesado, observaba las estrellas aun estando en la habitación. 

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Sócrates a Critón: "Debemos un gallo a Asclepio; no te olvides de pagar esta deuda". Las últimas palabras de Sócrates antes de que su cuerpo fuera siendo tomado por la cicuta, por la gélida potestad del tóxico.  
Explica Cirlot que el gallo es un símbolo de vigilancia y de resurrección, de primacía del espíritu. El episodio en que Sócrates mantiene la entereza del filosófo ante sus discípulos  a sabiendas de su muerte ha sido siempre un pasaje que me ha conmocionado. La lectura del Fedón está en alcanzar la templanza de Sócrates, en aquilatar la templanza de los actos en la vida sin la desmesura de la vida, sino en la serenidad de la muerte. Ya lo advierte el propio Sócrates: "Los hombres ignoran que los verdaderos filósofos solo laboran durante la vida para prepararse a la muerte". 

Leído con detenimiento es esta la visión y el símbolo con que escribieron los  poetas de altura como Rilke o Dante, escribían desde la propia muerte, desposeídos ya de sí mismos, dejando de ser en cada letra, en cada sílaba prendida de un ser que los pujaba y que no terminaban de comprender. 

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Desdeño la esperanza de decir más allá con mi palabra. 

jueves, 11 de abril de 2013

HE revisado el cuaderno y compruebo en él algunos poemas incipientes. Los he numerado y cuento siete poemas. Algunos de ellos, vituperados, maltrechos, muy emborronados. Pienso en abandonarlos totalmente hasta que me llegue esa evidencia de la visión y de los símbolos. El poeta no trabaja, no pule, no artesanea con los versos: su trabajo es de otro raciocinio, su fuente quizás nunca ha sido entendida. J.R.J. hablaba del misterio, del envés de lo que la literatura actual y sus secuaces quieren propalar en la sociedad. Siempre la literatura nació de un individuo genial y los jalones a la historia de la humanidad siempre ha residido en la mente de un hombre solo. 

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Escribo visión y traigo a este diario unas palabras de M. Zambrano que me conmueven: "Si se trata de palabras que solamente manifiestan la aparición de la palabra misma, el sujeto vive entonces la palabra como antes de haberla tenido, como si hubiera podido no existir, pero sabiéndola cierta". 

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miércoles, 10 de abril de 2013


“FUI, non sum es, no eris”, es el emblema que puede leerse en Emblemata nobiliati et vulgo scitu digna, de Theodor de Bry, realizado en Francfort en el año de 1593. El caballero ofrece una rosa a la muerte que descansa encima de una piedra. El joven caballero mira al lector con mirada compungida. Impostadas sus piernas, camina con grácil celeridad. ¿Por qué la prisa y la muerte?


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La miel, para los órficos, es símbolo de la sabiduría. Una mirabilia poética que cada mañana, al comenzar con el desayuno, me pregunto qué nos hizo de esta forma, con este pensamiento que pone a las claras tantas deficiencias.

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El “adagietto” de la Sinfonía nº 5 de Mahler congestiona el alma. Hacía tiempo que no me anegaba el espíritu la música de Mahler.  Cuando escucho y profundizo con la mente en la música, leo El origen musical de los animales-símbolos, de Marius Schneider. Este autor cree, por lo demás, que todo símbolo posee una raíz musical. Y uno, que lo cree así, medita sobre la raíz simbólica de estas partituras de Mahler y de tantas otras que resuenan en la memoria acordada. 

Símbolos, símbolos...como afirmaba Hebbel: "El deber más importante de mi vida es, para mí, simbolizar mi interioridad". 

Las edades esparcidas por la negrura a los ojos del cielo en la noche: annus ventorum, annus solaris, annus stellatus..., pero, ¿en qué edad voy iniciando mis días? 

martes, 9 de abril de 2013

PLATÓN en Libre de la tormenta, de J.S.M. Es tan notoria su presencia. La tormenta, en la lectura de este libro, se vive amparado no por el platonismo, sino por una vivencia platónica de la vida y de la literatura. Las dos comparten la misma esencia y así se nomina cuando el poeta escribe en "Trece": "La verdad es una esencia subida en una encina". 
Más tarde, afirma en "Mil": "Dice el aire que todo es mentira, que nada es lo que parece". Este pasaje está laminado por las improntas de los presocráticos y remozada en la idea platónica de los conceptos definitivos y absolutos. Todo llevado a la vida y a la literatura, ¿puede ser de otra forma, acaso? 

En "cincuenta y tres", el poeta acerca el fuego de la razón de las ideas a la poesía: "El tono en la obra poética de un autor es una sucesión de matices purificados tras la eliminación de los desvíos".

Por último, anoto en el "cuaderno de marrón" titulado Actos de templanza el fragmento "Sesenta y dos": "En la lejana sombra hay hombres que se cruzan". El poeta vuelve al ser, al origen de sí, al canto de la semilla. 

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Brahms reconcilia lo más recóndito de mí con lo más evidente de mí. 

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De lectores. Afirma Hesse, en un pasaje hermoso y colmado de sensibilidad, lo siguiente: "El que carece de sensibilidad para el verso tampoco percibirá, al leer buena prosa, los valores más exquisitos y el encanto y la belleza del lenguaje". 



domingo, 7 de abril de 2013


ME dejan iluminado de suyo estas sintéticas palabras de Hesse. Su afilado pensamiento siempre se dirige a la esencia de lo poético y además renuevan mi torpe  y escasa acción del pensamiento. Me apoyo en sus logros para ascender, me valgo de sus luces para, al menos, se espectador de las virtudes de un hombre: 
"El poeta no debe amar al público, sino a la humanidad, que en su mayoría no lee sus obras y, sin embargo, las necesita". 

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Huxley escribió con lucidez sobre El Greco y Goya. En cuanto a este último pintor, no dejó de ensalzar los grabados y las pinturas de “La Quinta del sordo”. Obviamente, cada uno de los que penetran en la cosmogonía de estas pinturas queda azuzado por una extrañeza y una maravilla. Es la misma que convoca Huxley en su pequeña reseña sobre la exposición que menciona. Así, cuando me encamino a la azotea para contemplar el cosmos, pienso en un enorme mural en que se proyectan las luces, los recuerdos de una causa desconocida. Eso me produce un desvelo y un anhelo de no sé qué vivencia, pero, en esa inmensidad, encuentro siempre mi medida exacta.   


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Dice M. Zambrano en El sueño creador: “Existir es un movimiento en que se actualiza una esencia. Existir es el movimiento propio del ser, como el vivir actualiza la vida”. He reflexionado sobre estas palabras en muchas ocasiones y no pocas veces, cuando escribo, las tengo en cuenta, por delante, acrisoladas en la consciencia.  
 Así, en la poesía, el poema es la existencia que actualiza una esencia poética. Cada poema es un acto y por eso es insuficiente, pues lo que propone es una manifestación estética de la esencia original poética, de lo que denomino lo poético. Estas incursiones las he acordado en Ars vivendi con mayor o menor fortuna, pero siempre desde el convencimiento y la verdad.



sábado, 6 de abril de 2013


HUXLEY dedicó un artículo a la selección de libros que haría si su biblioteca ardiera una noche. Me he parado pensar en ello, pues creo que hay verdad cuando llegan los límites. Huxley nombra a Homero, a Dante, a Shakespeare, a Donne, a Eliot, a Tolstói, a Balzac, a Stendhal, Bouvard y pecuchet de Flaubert, a Montaigne, a Pascal, ...todo ello para plantear una pregunta final a esta selección: ¿Qué nutre mi mente? Una buena colección de libros”. A la vista de los autores seleccionados, termino por pensar que la Literatura siempre ha sido una para que el ha tenido ojos y para el que visto desde fuera de sí. 

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Puede que estas notas no sean más que caprichos, pero estos caprichos van perdurando demasiado en el tiempo y en esta vida. Se acumulan por necesarios y el encuentro que me provoca el acto de escribir cada día me hace someterme a una disciplina que ya ha perdido todo halo de cerrazón. Es pura libertad, pura alegría escribir a pesar de que uno tenga consciencia plena de la poca altura y de la peor armonía de las letras.


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He soñado con un inmenso campo de trigo. A través de sus espigas he rodado mi mano suavemente, con la lentitud del aire, con la suavidad del alma. He paseado las palmas de mis manos por las crestas de los trigos, las he peinado al viento con el sutil magma de mi inocencia. Y me he contemplado insuficiente, me he creído, de una vez por todas, minúscula espiga entre la inmensidad.

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No hay nada más ancestral en el hombre que la memoria. Platón hizo de la memoria la forma de conocimiento. Por esto escribo hoy que la música provoca la revelación de la memoria en el espíritu como ninguna otra disciplina.

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El mejor poema de Cernuda, con total diferencia del resto, es el que comienza Si el hombre pudiera decir lo que ama…

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Algunas noches me quedo en la azotea de la casa contemplando el cielo, llenándome de noche. Me sitúo en las orillas del cosmos, ante las constelaciones. Es el preciso instante en que la medida de mi espíritu toma consciencia. Una miniatura quieta, una fugaz melancolía. Y a todo esto, en esta noche de insuficiencia, El clave bien temperado, de Bach, para reconciliar al hombre con el hombre, al hombre con el cosmos. 

viernes, 5 de abril de 2013

  1. VIDA: Cuando uno recorre el camino de los que han regresado, cuando uno estima la vida como un bien y una composición armónica, suenan y se edifican los días en otro tiempo. Es el tiempo de la consciencia plena de estar vivo que no entiende del tiempo desmenuzado en tramos pretéritos ni en tramos futuribles. Es todo condensación, el uno, que evoca en la materia del espíritu un origen.
  2.  LITERATURA: surgió en el hombre como forma manifiesta de ese origen irrenunciable. Por este motivo, el arte es belleza, es justicia, es verdad y todo lo que se manifieste fuera de estos parámetros termina siendo fugitivo y perecedero para el hombre.
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Sabias reflexiones y mejores palabras las que utiliza Hesse en Lecturas para minutos. Pequeñas piezas armonizadas desde la verdad de un individuo que se proyectan en la bóveda de los lectores. Hoy, al leer estas líneas, he pensado en María Zambrano y en los paseos por Roma, en aquellos paseos al atardecer por los jardines, en los momentos en que trataba de rescatar la belleza del jardín de mi memoria para siempre:
"Toda poesía es, antes que nada, un valor estético, y la estética, el conocimiento de lo bello, no es ciencia, pese a todas las tentativas y esfuerzos para que lo sea; no se puede aprender ni reducir a métodos". 

Esa idea que vertebra el fragmento de Hesse la tengo por norte y por sendero luminoso cuando conjugo vida y literatura, ars vivendi. Prosigue el alemán:

"Lo peculiar del poema, su irreductibilidad y la belleza pueden quedar ocultos"; ahora recuerdo, al leer todo esto que comencé un poema hace años que decía: "Hay una verdad oculta a los ojos..." y que lo abandoné porque supuse que ese verso ya estaba contenido en la poesía misma, si es que alguna vez he llegado a tocarla. 

Termino con Hesse, con el reconfortante calor de las siguientes palabras: " y, si a uno se le escapan, por muy sutiles y doctas interpretaciones que haga en torno a los contenidos no llegará a captar lo más auténtico". 

Me agrada que sea la virtud como lector el fundamento de esta escritura, pues así creo que ser lector que capta lo auténtico es compartir la belleza misma de la poesía, pues autor y lector se dejan a sí mismo para ser siempre uno, el mismo. 

*** 
Lo vuelvo a escribir ya que no termino de asimilarlo, pero cuánto me está enseñando Ars vivendi sobre la calaña de algunos individuos, sobre la verdad de algunos individuos. Y es que nos encontramos en un tiempo de la verdad que contiene una diáfana penuria. Esa penuria exacerba la naturaleza del mediocre, pues nunca estuvo donde la poesía y la verdad. Al verse nublado todo, el propio impostor recalcitrante comienza a confundirse con actos inmorales. 

jueves, 4 de abril de 2013


ESCUCHO a Chabela Vargas, las simples cosas. Uno se despide muy sensiblemente de pequeñas cosas. Porque uno vuelve siempre a los sitios donde amó la vida. Lo hace para comprender la ausencia de las cosas amadas, de las raras bellezas sumergidas en los ojos.

Las simples cosas que quedan doliendo en el corazón y que forman signos y destellos en la memoria. Porque uno vuelve siempre, como en poesía, a los sitios transitados antes de vivir, antes de morir. 



miércoles, 3 de abril de 2013

DEBEMOS amar la poesía, pues es una realidad bella. En ese amor existe un fruto incierto, pero inevitable. Cada obra, cada poema y cada verso se revela en nuestro espíritu. Somos la música misma de cada composición; nuestro ser acordado se manifiesta en cada una de las músicas del poema:
“La belleza es la posibilidad que tienen todas las cosas para crear y ser amadas.”, dice Valle-Inclán en su fastuoso libro La Lámpara maravilllosa.


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Me llega una carta del poeta  Á. G. L. manuscrita y una caja cargada de libros, de sus libros de poemas. La he leído en varias ocasiones e incluso le he dicho a M.C. que la leyera en voz alta para poder escuchar las palabras con los ojos cerrados. 
La caja de libros está junto a la mesa. He abierto algunos de los volúmenes, de las primeras ediciones de las ya avejentadas páginas cargadas de frescos poemas. Cuánta poesía frente a tanta estulticia contemporánea. 
Leo un poema, acabo con otro. Agarro la edición de Memoria amarga de mí en ediciones Albatros, de 1983. El título es un homenaje a José de Zorilla y fue así ya que, todavía en estos tiempos, los poetas eran ante todo lectores de literatura. Más tarde, releo los poemas estoicos de Trasmundo, en la edición de Editorial Oriens, publicado en Madrid en 1980. 

Morir con la esperanza
de seguir siendo un muerto.

Romper de estas palabras
lo que lleve al recuerdo.

Ser un trozo de nada
bostezando en lo eterno.  

Me encuentro, además,  con la edición de Medio Siglo, cien años editado en la Colección de Poesía Juan Ramón Jiménez, en 1988, cuyo diseño corrió a cargo de J. C. W. Este libro ganó el Premio Hispanoamericano de Poesía con un jurado presidido por Claudio Rodríguez y eso, esa anécdota, me emociona y sobrecoge. Libros, poemas, la poesía viva de un autor que me escribe desde el otro costado. 




martes, 2 de abril de 2013

SIEMPRE los poetas deambulan por la esencia. Son siempre allí. H. Hesse: "Para el artista creativo la realidad de las sensaciones, del tiempo, del espacio y de la causalidad tiene que estar fuera de duda, como algo esencial, ya que son sus únicos medios de representar y de convencer".

domingo, 31 de marzo de 2013

DESDE ayer leo Lecturas para minutos de Hermann Hesse. Tras cada lectura necesito volver a reconstruir mis ánimos, por asombro y porque acabo desnudo de espíritu. Tanta lucidez y, al tiempo, tanta claridad negro sobre blanco me abruma: "El oficio de poeta es sagrado y lleno de renuncias, y no permite desviarse de lo trágico a lo social". 
Leer este pequeño fragmento me ha reconfortado sobremanera, pues en no pocas ocasiones he utilizado esos términos para referirme a la relación entre el individuo y la sociedad, entre el poeta y lo social. 

Sin embargo, hay un pasaje que versa sobre la soledad del artista que lo he subrayado en el libro por entero y hasta el hastazgo. El texto es el siguiente y es una lección profunda de la condición del poeta. Me he acordado de J.S.M. cuando lo he repasado y reescrito, también de Pessoa, pero, sobre todo, de Rilke: 

"La soledad del artista, y en general la del hombre de talento, me parece inevitable, lo mismo si tiene suerte y éxito como si no. Igual de comprensible y, en el fondo, igual de bien me parece que la persona dotada de talento note, antes o después, la vacía y triste limitación del hombe medio, y tenga que rechazar esa observación, porque al final le llevaría a una falta de amor y a un desprecio de los seres humanos que él tampoco soportaría. Pero la gran soledad, a veces heladora, del artista o del pensador  en medio del hombre adocenado, oculta o no, está siempre presente, es el precio que pagamos por lo que poseemos de más". 


*** 

Entre un fragmento y otro intercalo los textos de Siguiendo mi camino, de M. W. Siguen motivándome los pasajes en que el autor de Libro de réquiems lo hace desde la plenitud de su voz, es decir, cuando escribe desde su propia condición de ciudadano europeo. En esas añoranzas encuentro muchos resquicios por los que ir pergeñando una propia teoría del poeta contemporáeno, del joven escritor que comienza su camino. Nunca un determinante estuvo tan ajustado a la realidad, pues, para un escritor o un poeta o cualesquiera de las condiciones del creador, lo fundamental es la personalidad creadora. Sin esa condición y esa consciencia, sin la manifestación de la propia e individual creación armonizada en lo universal, todo arte es yermo, efímero, mutación perecedera. Afirma Mauricio Wiesenthal: "Creo que la poesía comienza siempre en la periferia de la realidad y en las fronteras de la música donde se difuminan sus perfiles. Las palabras deben adquirir un significado nuev en cada poeta, de forma que provengan  de un léxico interior: un lenagujae tan íntimo que parece inaudito y eterno".   

***

Antes de que la noche irrumpa con su luz, leo con Hesse:

"Para el poeta, el lenguaje no es función y medio  de expresión, sino sustancia sagrada. como lo son los sonidos para el músico".

    

sábado, 30 de marzo de 2013

TIENE razón T.S. Eliot cuando afirma que en la lectura de poetas que escriben en otras lenguas puede uno llegar a comprender pequeñas virtudes de capital importancia. Es cierto que existe, en esta posmodernidad recalcitrante y de tan poca entidad intelectual, el afán de que los escritores deban manejar múltiples idiomas, ser guionistas de cine y televisión, fotógrafos, eruditos de realidades insignificantes, ser traductores y haber leído al último autor perdido de la República de Nomacanga; todo ello dejando a un lado a Virgilio, -por antiguo-, o al mismo Dante, -que ya ha sido leído, como suelen decir estos eruditos- o a Platón -que dicen superado-. Falta literatura en la literatura actual y, sobre todo, la consciencia de que en Occidente todavía están por leer los grandes autores de todas las disciplinas. Hay que leer, leer, ahora más que nunca, descabelladamente, contra la estulcticia y el vacío de las sociedades adocenadas.

La supremacía de la tecnología sobre la lectura silenciosa y el diálogo de café ha tenido unas consecuencias muy graves en la literatura naciente. En primer lugar, la falta de diálogo es la señal indiscutible de la falta de humildad. Quien no dialoga está sumido en un volcán de vanidades que no puede controlar. El diálogo es la entrega con la palabra al otro. Le ofrecemos lo que somos en las palabras dialogantes, en las que supuran necesidad de aprendizaje. Sucede, por contra, el silencio y los ensimismamientos, tan tristes e innecesarios para la literatura.   

Por otro lado, he visto cómo me decían a la cara que la poesía no era Dante, que la poesía no era J.R.J. o Rilke, sino los autores de la experiencia. Hasta escribirlo me provoca pudor. Incluso afirmaban que la poesía era metro, era medida y que los versos sin medida eran aguachirle. Me lo decían universitarios que se pensaban preparados para asentar, en las mentes plebeyas, qué es la literatura. Algunos de esos jóvenes siguen escribiendo y ganando premios literarios y expresando en el ámbito público su opinión. Los propios profesores de universidad pretenden enseñar poesía sin haber leído a Baudelaire o a Petrarca o tratan de explicar qué es la novela sin haber pasado sus retinas por Tolstói, por ejemplo. Escribo siempre a favor de la literaura, en defensa de la cultura ancestral de la palabra, no contra nadie ni nunga idea.

Por último, dejo para otra ocasión una reflexión somera sobre las relaciones entre literatura y otras disciplinas que tanto auge tienen actualmente. Creo, abiertamente, que el cine y las artes audiovisuales han empobrecido a los escritores, los ha reducido a meros aplicadores de técnicas superficiales, impersonales, dejadas al poderío de la técnica. Eso se nota en la falta de emoción y de misterio en las obras narrativas y poéticas, en la ausencia de la personalidad creadora. No basta con saber contar una historia o saber captar un instante a la manera del cine o de la fotografía, sino hacer nacer la emoción del arte. Hoy más que nunca hay que pronunciar ese término para resemantizarlo: la literatura es un arte. Nadie es artista de buenas a primeras, por mucha técnica o por mucho oficio que se posea. 
Todo es tan aséptico, todo está tan sometido a los ajustes de la técnica, que el escritor joven piensa que eso mismo es la creación literaria. No olvidemos que para saber qué somos y quiénes somos necesitamos ser otros, aprender de los otros para dejarnos a un lado y poder contarnos o convertirnos en poesía.         

Decía que Eliot nos abre un camino imprescindible: el del diálogo en silenco con otros autores. Esto supone el envés de todas estas modernas y pasajeras tendencias. Estos pasajes de entrega y entendimiento me resultan fundamentales en estas décadas en que cada uno se encierra con sus pretensiones sin admitir sus carencias, sin admitir magisterios de ningún pelaje. Me pronuncio ahora contra todo eso, contra la invasión de la egolatría y la vanidad en la literatura y reclamo la apertura al magisterio de los maestros antiguos, la lectura y relectura de los textos que han formado lo que somos, tanto en lo individual como en lo social e histróico.   

viernes, 29 de marzo de 2013


25 de marzo de 2013

AYER estuve paseando con Fernando Pessoa en Portugal. No había dejado de pensar en él desde que estábamos proyectando visitar Portugal. Me ha sucedido siempre, Pessoa ha sido la personificación de la melancolía portuguesa y, al tiempo, el que procura desvelar qué es el yo que no conozco.
Después de catar la cataplana de rape y el vinho verde casero que nos ofreció el cocinero Pontinha, pude ver que Pessoa ya estaba esperándonos en el puente. Reclinado, con el abrigo negro y su sombrero verdáceo, leía con la tranquilidad con que fluía el río. Era un heráclito cristiano. Al acercarnos a él en el puente romano de Tavira, E. comenzó a mirarlo todo con una extrañeza inusual. Pessoa se alegró al ver que llevaba a E. en los brazos y lo primero que hizo, casi sin saludarnos, fue lanzarle los brazos, a lo que E. contestó con un salto que terminó casi tirando al suelo al poeta.
E. le agarro con dos deditos el bigote y Pessoa reía, reía con todos estos gestos que pensábamos imprudentes. “No, no”,-nos decía, en su limpio portugés-, “la vida, hay que dejar que se manifieste la vida y nosotros en ella. Seamos lo que seamos, seamos quienes seamos”. 
Más tarde, M.C. decidió ir con E. a dar un paseo junto a la ría. Nosotros nos quedamos tomando café y dialogando. No dejé de decirle al poeta que el diálogo era ya una forma de entendimiento absoluta, para mí, fundamental. Él, decía, con cierta solmennidad, se puede dialogar en el silencio y en la soledad. 
  
 26 de marzo de 2013

LLEGAMOS a Faro por la carretera nacional que bordea la costa, la N125. El olor de la tierra húmeda ya anunciaba la claridad de la costa. Las ciudades que dan al mar dan otra vida a sus ciudadanos. En Faro tomamos café, un exquisito café en el centro de la ciudad y degustamos un delicioso pescado fresco, recién sustraído del mar. En este caso, bacalao. 
La tarde iba cayendo con una melodía de encina que pronto volvió húmeda no solo la tierra sino la noche toda.Vimos la serenidad de la playa solitaria y quizás allí nos vimos los tres, en multitud de ausencias, en el himno prelado de la tarde susurrando nuestras figuras emparentadas.

27 de marzo de 2013

Olhao, el puerto pesquero. Olor a óxido y a ceniza. Centelleantes luces sobre el mar. Una conversación soberbia con un poeta lisboeta que anhelaba el Sur. Nos conocimos porque me estaba tomando una cerveza mientras leía a Dante. Rilke, el poeta nombró a Rilke y a Hölderlin. Y a Pessoa, pero sobre todo a Dante. No dejé de escucharlo, pues se reconcentraba en sus ojos una melancolía súbita, un reflejo permanente de la vida aquilatada de ausencias. Le dije que había estado con él días antes y que E. le había tirado del bigote… el poeta lisboeta reía, pensaba que era una exageración. 
Cuando nos despedíamos me preguntó qué era la poesía para mí. Le dije: un centro, un centro indudable, del que no sé nada, del que nada entiendo, pero en el que la poesía se manifiesta sin ambages y en el que uno no es nada, es nadie.  Ese centro es el ser mismo de la poesía y solo se entiende con razones luminosas.Cuando levanté la cabeza ya no estaba. ¿Una ensoñación, alter ego, el diálogo en silencio y soledad? 

28 de marzo de 2013

Toda la mañana en la Isla de Tavira. Desde una isla la poesía se lee con una portentosa añoranza. La poesía en una isla es la luz de esa isla y son las aguas que bañan la isla. Llevaba un libro de T.S. Eliot y otro que Pessoa me había regalado: una traducción de algunos pasajes de la Commedia, de Dante. Trataba de concentrarme en esos pasajes en portugués para tratar de  reconocer en la lengua lusa alguna cadencia que pudiera trasladar a mi lengua materna, el español. 
Nos sentamos en un bar que asomaba a una inmensa playa y allí nos acompañaba un matrimonio joven, que acababan de llegar de Londres. No hablaban español. Vivían cerca de Kesington Park y estaban explorando el sur de Portugal.

29 de marzo de 2013

Una luvina en Sem espinhas ha dejado impregnada la esencia de Portugal en nuestros recuerdos. Un pescado fresco, de natural paladar, elaborado en su punto exacto de sal. Cada bocado era un humedal y una decadencia.  Noto el aire mineral portugés. El viaje ha efectuado de nuevo su acción: renueva al ser, lo transpone, lo hace débil y, sobre todo, dialogante con las miserias personales. 
  

lunes, 25 de marzo de 2013

ANTE realidades extraordinarias solo cabe la fuerza de la imaginación.

Detesto al técnico artista que concibe todo como un libro de instrucciones que se aplica sin más.



PASAREMOS unos días en Portugal, cercados de naturaleza y de bien. Nos iremos los tres y ultimamos, en estas horas, los preparativos. M.C. pregunta qué libros vamos a llevarnos y lo hace como si estuviera planteando la última encrucijada de esa cuestión. Ante su pregunta, le contesto con otra duda más peliguada y quizás más difícil de solucionar, libros para unos días o para siempre. Tengo la impresión de que ella había verbalizado la pregunta llevada pr los ánimos del placer de leer, de escoger este y no aquel libro, de ejercer, por unos minutos, de tiranuela de la biblioteca. 

Con todo, pensamos en los autores que son la Literatura y que ni siquiera voy a rescrbir en este diario, pues han aparecido y lo seguirán haciendo de continuo. Ella mira un ejemplar y otro, guarda en el bolso poemas, historias, relatos, novelas, ensayos, ...una amalgama de estéticas vertidas por una sola mano que me apabulla y completa de felicidad. Ser lector de un reino protegido y habitar las páginas de ese territorio.

*** 

Tramando una novela o un relato largo. Tomo notas, pienso en la estructura y en los autores admirados; en la prosa misma que debe uno emplear y en las llamadas historias que laminen la novela o el relato largo Su extensión quedará sujeta a su propia naturaleza, su fisonomía es un enigma para mí. 

Necesitaba el estímulo del recorrido mantenido por la prosa. Comienzo y renuncio, tanteo y escribo. Es otra disciplina, otro abismo en que tan solo he puesto los dedos de los pies, pero en el que atisbo que sin emcoicón y fervor y naturalidad nada vencrá a ser verdadero, tan solo fría técnica, palabras superpuestas e innecesarias. La novela no debe colmar un yo en que trate de reflejarse los métodos del artesano, antes al contrario, como en toda literatura, el autor debe quedar en su estilo, en el convencimiento estético del mundo verbalizado. Para ello la artesanía deberá quedar velada por el afán de belleza. 

*** 

Aprendo de todos y de todos escucho. En los actos de los demás proyecto los propios y los pienso y los reflexiono, sobre todo aquellos que están ligados a la ética-estetica. Escribo y pegunto para anotar en el espíritu las reminiscencias de lo vivido. 
Es un tiempo de encrucijadas, de proufundas confusiones y de tremebundas falsedades. Vivir sin estar viviendo, pero co la raíces bien sujetas a pesar del viento sucedáneo de tanta falsedad en la literatura. Es a la literatura a quien debemos respnder no a los que se piensan literatos. Siguiendo mi camino, me digo en susurro, siguiendo mi camino, con M.W. Lo hago mientras leo la carta de "Lord Chandos", de Hoffmansthal, y abriendo mi alma y mi humildad plenamente a la literatura verdadera, pura, esencial, en la que uno es nada, en la que uno es nadie.  

domingo, 24 de marzo de 2013

HOY he retocado el poema dedicado a J.L.B.

Ignoro si este verso, estas palabras,
...

*** 
.
Un señor comienza a leer los poemas de Leopardi. Contempla y se anega en el infinito, sobrevive en Recanati, admira a Dante y se embelesa con la Ginestra. Al cabo de un tiempo, abandona la lectura. 
No lo hace porque ello suponga un cansancio sino porque vivir la lectura condensa y extenúa la existencia. Abandonado de sí, el lector ha explrado los territorios que jamás hubiera conocido llevado por su solo entendimiento. La lectura es una entrega a la visión de los otros, los escritores, que trenzaron las palabras para crear una mirada perenne de la condición humana. 
Cada lector la contempla, como el río de Heráclito, fluyente e inalterable, con las aguas especulares que, por momentos, trazan la figura y el rostro de un ser ya contemplado. 

***

Una luz con el tiempo tan adentro
que todo lo pronuncie en su origen.