domingo, 2 de junio de 2013

CUANDO el diario se convierte en confesionario es quizás cuando mejor entona su figura. Escribo esta mañana movido por sensaciones contradictorias que van de la supuesta amistad a la corbadía, del mundo deseado al mundo en los ojos. Hace un tiempo escribí un pequeño texto titulado De amicitia en el que vertí algunas consideraciones acerca de la amistad y de las turbulentas relaciones que se dan entre amigos a lo largo de la vida. Hablaba en él de la fidelidad, de los valores fundamentales que deben sostener toda relación. También del amor como principio de todo; y de cómo la envidia, la vanidad, el reino del ego o la poca sinceridad iban minando las relaciones entre los unos y los otros. Lo recupero por lo que tiene de oracular:

"En De amicitia, de Cicerón, existe una defensa del amor por encima de los intereses particulares. El latín lo proclama con más armonía: "Amor enim, ex quo amicitia nominata, princeps est ad benevolentiam coniungendam". En ese mundo romano, el concepto de fides era uno de los principios fundamentales para poder desarrollar la confianza en el otro, es decir, la fides para alcanzar la honestidad, la honradez, el compromiso, la recta moral, todos los elementos que conformaban, para Cicerón, la consciencia misma del individuo. 
Toda vez que el individuo desarrollaba esa virtud individual se podía entregar al otro en la confianza sin ambages. Junto a la fides estaba la constantia, la incesante búsqueda de la virtud, la firmeza en el juicio sobre lo que supone el amor en acción hacia el otro, sobre eso mismo que tanto escasea en estos siglos de avances tecnológicos y retrocesos sentimentales".  


Tristeza me da esta circunstancia. Una pena negra que me recorre pero que acepto, además, en clave, pues en clave y no de frente se realizan estas argucias. Debería hacerlo, el que lo inicia, cara a cara, transladando al otro lo que siente: sus opiniones, su percepción del asunto, todo lo que la humildad, -que tanto escasea y tan necesaria se hace-, produce en el individuo.

Los días corren parejos mientras los egos se mantengan parejos. Cuando uno alcanza, aun sin quererlo y aun sin tenerlo en consideración alguna, lo que el otro desea para sí, comienza el horror de la vanidad. En ese caso, la amistad se detona. Los idus de marzo se expanden por el almanaque como una pandemia y algunos creen ver conspiraciones por todos los rincones; caen en una obsesión personal. No se soporta que el otro realice esta o tal acción, no se soporta porque nunca se piensa en la humildad, en la mejora personal, en la falta de talento o, quizás, en los fallos de nuestras acciones humanas. 
Nos pensamos perfectos, ínclitos humanos que nada deben a nadie. Pensamos que el mundo debe rendirnos pleitesías por tenernos entre sus seres y no al contrario. Como me dijo Carlos Fuentes en Santander, la altura de un hombre se mide de los pies a la cabeza, pero la grandeza, de la cabeza al cielo. Falta grandeza entre los hombres, demasiados se miran de los zapatos a la punta de su pelo. 




     

  

jueves, 30 de mayo de 2013

HAY un camino en medio del bosque. Uno, dos, tres, cuatro troncos a la derecha. Y hasta ocho en la izquierda, asomando su portento y su figura. El camino se intuye húmedo y posee en su centro una leve hierba que crece. Todo es un punto de fuga que amarillea, que conduce a un confín, pero todavía, tenemos la vista en el inicio del camino. Ese camino ha sido la noche entera.
He recordado el sendero rilkeano en Duino, el que recorrí con M.C. sin dejar de asombrarnos  a cada paso, en cada uno de los enigmas que allí sucedieron. 

El camino invita a la meditación, también a contemplar su estado. Siempre el comienzo de una andadura es un símbolo y una exploración, quizás la lenta meditación del ser que somos. 


*** 

En algunas ocasiones, compruebo que hay lectores que no se enteran de nada o que se han enterado según sus intereses. El lector debe dejarse igualmente a un lado e intentar proyectarse en el individuo que escribió el texto, pues no de otra manera podrá pensar el mundo para hacerlo nuevo. 

*** 

Siempre las preguntas muestran la preponderancia del ego. Son peligrosas no porque en sí lo sean, sino por el propósito encerrado. No soporto una pregunta que no comience un diálogo fructífero, que no inicie un descubrimiento. Es ahí cuando, cual Sócrates, comienza la usurpación de lo desconocido. Lo demás son meras afeites y delectaciones. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

HE PASADO el día con mucho miedo, con un terror intenso y deseseperante. Es la cercanía al límite de la luz y de las sombras, a la enconada consciencia que otorga la literatura. Es un abismo la vida entonces y me invade un desasoeigo que hasta el momento no he podido controlar ni razonar con nadie. me siento sombra u hombre vivo.
No creo que esa melancolía pueda ser comunicada a través de la palabra, pues estoy, cada vez, más convencido, de que el poeta es el que consigue atisbar los límites de comunicación y creación del verbo.
    
S
u
e
n
a
n los acordes de la Obertura de Lohengrin, de Wagner, pues esta música transita de lo hondo a lo hondo, de lo que todavía no ha sido razonado por la palabra hasta lo que todavía no ha alcanzado la cualidad de real, de lo que es.

Con la música evidenciamos ante nosotros que el mundo está todavía con el  velo del entendimiento sin descubrir.

***

El miedo tremendo de lo siniestro me conduce a Dante. Con él desciendo y me resguardo en el inframundo, en la tierra de la verdad y de la humedad palpitante. Existen seres de luz, de la claridad que habitan colindando con lo oscuro: es el caso de Virgilio en la Commedia. Se trata de una de las enseñanzas de Dante, pues él comienza a seguir al poeta después de decir lo siguiente: 

"Cuando vi a aquel en ese gran desierto
Apiádate de mí -yo le grité-,
seas quien seas, sombra u hombre vivo".


Es la naturaleza de la evidencia y del centro indudable del arte. Quien de él participa no teme; quien de él origina su creación, nada debe desear más que la armonía interna y silenciosa pacíficamente siendo.

martes, 28 de mayo de 2013

CUANDO las palabras salen de ti, de ti mismo, solo de ti, de tu encuentro con el mundo, no eres tú quien habla o escribe, es el alma de la realidad, la armonía templando tu espíritu. Una totalidad polifónica en tu medida monódica, la respiración templada del organismo con la respiración del mundo siendo una.  La presencia de los límites traspasados, luz de luz. Es el rito de silencio, el murmullo de la transparencia, el canto de la semilla, las contemplaciones. 

  

domingo, 26 de mayo de 2013

ESCRIBIR, en mi vida, se ha vuelto un trabajo a la intemperie, una labor que no entiende de circunstancias ni de condicionantes. Escribir mientras se vive, por entero y fortuitamente. Si antes lo hacía con cierta parsimonia, con la tranquilidad de las horas por delante, sin otros compromisos mayores, ahora E. y las labores cotidianas van cercenando ese espacio que, para uno, era casi sideral. 
Sin embargo, diré que es ahora cuando comprendo que escribir es una acción inaplazable, mucho más que en tiempos pretéritos. En estos meses se ha convertido no en una práctica, no en una manía, no en una necesidad: escribir se ha vuelto la vida misma, tanto como leer. 

Entre una actividad y otra media un matiz semántico poderoso. Mientras que la lectura virtuosa es siempre una acción trascendental y extraordinaria en la vida de alguien, escribir no lo es casi nunca y puede que nunca jamás lo sea. Anoto todo con E. golpeándome la cara, diciendo monosílabos incomprensibles y pidiendo mi atención, pero es ella misma la que ha trocado todo esto en una razón y una verdad insoslayables.

Hemos estado en Zahara de los Atunes y en Vejer de la Frontera. En Zahara una nube se acercó cuando estábamos en el Faro Camarinal: tenía barba y utilizaba unas gafas amarillas. Llegaba rodeada de rabilargos y salía de una casita verde o amarilla, no lo recuerdo. Nos dijo algo de la luz y de la alianza. Se fue pronto, pero sus palabras querían la esencia y deseaban la verdad.

 
 ***
M.C. nunca había catado ni el pargo ni el borriquete. Así que cuando le pregunté a la camarera qué pescado de pieza tenía frecso, no lo dudé. El  pargo poseía todas las delicias de un lomo blanco y fresco, bien hacinado a la plancha y acompañado por un vino de Sanlúcar de Barrameda, Castillo de San Diego; ese maridaje es todo un gozo para el paladar. Acompañó al pargo unas alcachofas a la plancha, de dulce, y unos taquitos macerados de atún que despertaron las marismas y el océano en nuestras papilas. E. nos miraba gesticular, beber...en un momento del almuerzo, le ofrecí un poco de pescado y lo degustó con alegría. Quiso más y eso me gustó mucho; me emocionó que E. reconociera la fresca intimidad de los productos naturales y verdaderos y el sabor de mar en su pequeña boquita.  

 

sábado, 25 de mayo de 2013

HOY mientras paseaba con los amigos de Utrera, M.J. e I., por Sanlúcar, atisbé el Coto de Doñana a lo lejos. Fue una suerte de reminiscencia que tasladó toda la memoria a la infancia. 
Mi infancia es toda de luz y toda de ríos. A lo lejos, lejanamente, pero tan cerca, se mostraba el Coto, la otra banda, como decimos los del lugar. Fue entonces cuando recordé y quise susurrarle a E. en el oído unas palabras de H. Hesse: 

 "Lo que poseemos no se deja ver y apenas tenemos conciencia de ello". 
 
Uno de esos momentos de conciencia se ejecutó esta tarde. Estaba entre amigos, con M.C. y E. ¿Sería la armonía del Uno con su figura de bruma?


viernes, 24 de mayo de 2013

LA naturaleza es la arquitectura visible de la causa original.

*** 
Persigue la inocencia en cada verso.

*** 

Lee en la noche el himno de la luz.

*** 
.
No concibo otra postura para con la literaura que la humildad y la fidelidad. El amor, en cualquier caso.

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Dicen que un hombre contiene a todos los hombres, que un hombre es anécdota, pero también categoría. No lo creo así, la categoría tan solo la han marcado unos pocos individuos, alejados, silenciosos, solitarios que contemplaban la naturaleza como una arquitectura visble de la causa velada.  

jueves, 23 de mayo de 2013

LLEVO en la maleta del trabajo un libro. Divina Comedia, de Dante, se ha convertido en el texto analógo al texto que es el mundo, que leo en el mundo cada mañana. Imago mundi, este libro es un compendio de todas las escalas del ser, por eso su lectura debe realizarse con la claridad del espíritu y no de la mera erudición. Hay que poseer una predisposición para hacer de su lectura no un mero y frugal ejercicio, sino una verdadera creación. 
  
En ocasiones, cuando presiento que el día ha resquebrajado en demasía la vida, es decir, la esencia de la vida, lo abro. Necesito reconstiturme entonces, volver a edificar el ser. Con él brota de nuevo el deseo y la fraternidad.  Es un bálsamo inmediato, pues es un libro que transforma al individuo de la sombra a la luz. 

En el "Canto XXXIV", de Infierno,  puede leer uno el pasaje final teniendo en la memoria las páginas de La República, de Platón. Unos hermosos versos que dicen:

Mi guía y yo por esa ocualta senda
fuimos para volver al claro mundo;
y sin preocupación de descansar,

subimos, él primero y yo después,
hasta que nos dejó mirar el cielo
un agujero, por el cual salimos
a contemplar de nuevo las estrellas. 

No es casual que las tres partes en que se divide la Commedia concluyan con el mismo término: "estrellas". No son pocos los vocablos simbólicos y trascendentes que guarda este fragmento: "oculta", "senda", "volver", "claro", "mirar", "cielo", "contemplar", "estrellas". Conjugados todos forman una cabalística interpretación del espíritu humano y es por eso que, a poco que uno atisba dentro de sí la razón luminosa que se armoniza en las palabras, queda rendido y humildemente embelesado ante la belleza poética y la verdad revelada. 

Se produce una metamorfosis justa del alma, pues siempre queda la reminiscencia del centro indudable de la poesía. Un recuerdo fecundo que no posibilita para la creación, antes al contrario, sino que ayuda a discriminar la literatura de lo que no lo es. Es tal la claridad en este caso, tanta la naturalidad con que el juicio se configura... 

miércoles, 22 de mayo de 2013

S
     I
        L
           E
             N
               C
                 I
                   O
                      S
                        O
                           L
                              E
                                D
                                  A
                                    D
                                      C
                                        A
                                          U
                                            D
                                              A
                                                 L
                                                   D
                                                     E
                                                       L
                                                         A
                                                           L
                                                             M
                                                                A.

martes, 21 de mayo de 2013

EN el Tao Te Ching se encierran no pocas poéticas en cada página. Leer se ha convertido en una acción trascendental en estos días; cada tarde o a cada rato que abro un libro lo imagino como un momento mágico, como una acción épica, eso es, como una epopeya que estuviera viviendo. Releo con mucho detenimiento las siguientes líneas:

La virtud misteriosa es profunda y vasta
junto con las cosas retorna
y después alcanza la gran armonía con la Naturaleza.

En primer térnimo "virtud misteriosa": la escritura como la cualidad que señalaba J.R.J. para la poesía. Una vitud que no se enseña mediante la técnica, sino que anida y es connatural al ser, al mortal. Cuando un mortal posee ese don, esa inspiración, esa predispsición del espíritu lo llamamos virtud misteriosa, pues su origen nos es ajeno al resto por siempre. De ahí que el poeta verdadero busque un origen, un centro, su origen, su centro mismo, que solo él percibe como verdadero. No puede explicarse ni definirse, acaso sentirse. de la misma manera el poeta transmite energías siniestras y enegías viatles y límpidas.

Por otro lado, la poesía es un "retorno" a las cosas, esto es, a la realidad toda, terrenal y cósmica. Esto último impregnado de la realidad suprasensorial, la que nos penetra en cada respiración y está constituida por una música y una armonía.  Esta realidad es convivida entre el lector y el autor.

Así las cosas, el fin es la armonía con Naturaleza, es decir, con uno mismo, con su origen preclaro y el centro que lo define. Esa vuelta es un reconocimiento que pocos atisban, pues se necesitan la quietud y la contemplación. 

Por último, falta por mencionar que la esencia de la gran armonía está, a su vez, definida en el siguiente pasaje del Tao:

Lo miras
y no lo puedes ver.
Lo escuchas
y no lo puedes oír.
Lo usas
y no se puede agotar.

Si la literatura contemporánea contuviera al menos la intención de verdad y de pureza que anuncia el Tao, entre tanos otros textos de este cariz, seguiríamos venerando la Literatura de forma sagrada, pero no sucede así. Los textos se llenan de vanaglorias, de ridículas disquisicones, de rencillas que a nada llevan, incluso de protopoemas que es mejor deajr a un lado, por penosos. 

Es necesario, por supuesto, el tiempo de la Literatura.   

domingo, 19 de mayo de 2013

SERENO, con la tranquilidad de la noche, trato de leer y de escuchar el silencio hímnico de las palabras. Leer es una acción sublime, que despierta en el ánimo las escondidas emociones de la verdad y de la pureza que convocan la vida. El ruido de fondo es el ruido de la vida circundante, en la que viven en la caverna no solo viendo sombras y delirios, sino creyéndose ellos mismos la luz original. Esa es la mayor mentira, la más plena, también la más peligrosa y acechante. 
Sin embargo, es connatural de la literatura, como del resto de las artes, la claridad en sus manifestaciones. Esto se trasluce en la evidente presencia de un centro indudable de donde brota serena como de manantial, de donde su música es la música del mundo en ti mismo. En esa armonía, la atonía vital contemporánea de muchos que se piensan indispensables lo envuelve todo de la bella contemplación interminable del cosmos; pues esa atonía es mera hoja podrida y seca que cae al terruño hasta perderse.  


viernes, 17 de mayo de 2013

COMO lector, pues es esa la condición que quiero para mí y para la unidad de mi vida, tengo unas palabras de Kant como un salmo inexcusable al que acudo y con el que reflexiono. Son unas palabras que abren por lo menudo todas las dimensiones de la lectura para un lector. A saber: “Entre todas las ideas, la de relación es la única que no surge de los objetos, sino que puede establecerse sólo a mano del sujeto, porque es un acto de su independencia”.

Esas relaciones, como acción y creación independientes del hecho en sí de la palabra literaria, son el territorio en que deseo crear mi lectura. Fértil, húmeda, dimensionada por las formas y los cauces de expresión, avivada por el pensamiento y siempre, siempre rítmica estación de verdad y de pureza.

***

Suena Parsifal en toda la casa. E., cuando ve que me dirijo al equipo de música, comienza a mover el cuerpecito de un lado a otro y pone una sonrisa en la mañana. “Música”, le digo, “música” y ella sigue riendo y moviéndose de izquierda a derecha. Le sucede sobre todo con Mozart y Vivaldi, pero hoy, al comienzo de Parsifal ha danzado de otra forma, con otra entereza. 
Esto me ha dejado pensando en las significaciones ocultas para mí de la música y en la universal naturaleza de su materia: el sonido y el ritmo. E. vino al mundo ya con el sonido en su cuerpo, sin palabras, solo con la presencia del ritmo. ¿Estaría reconciliando ella esta mañana, pequeña y límpida edad, su vida con el mundo?

*** 

El ser está en constante expansión, el ser del arte y del hombre que lo vive. Ars vivendi es un estarse en expansión diversa.  Lo razona Simmel con una pasmosa claridad en su palabra. El breve texto sobre Roma consiente una intensa relectura y una continuada reflexión. Simmel nos pone en claro la diversidad que somos aun necesitando la unidad que nos configura y asiste desde lo hondo: " así, como es deber de la moral crear, a partir de los intereses desligados y antagonistas, una unidad conciliada, así también uno de los motivos últimos de la satisfacción estética consiste en descubrir o crear una unidad a partir de un sinfín de impresiones, ideas y sugerencias en constante expansión.  


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Se titula "El alba", es un solo de laúd. Parece una garganta de la aurora sobre los collados y colinas acrecentando la luz y el infinito. 



jueves, 16 de mayo de 2013


LEO a George Simmel, Roma, Florencia, Venecia, con el deseo de penetrar en el misterio y el secreto de la belleza. Un libro es un instrumento adecuado para poder llegar a ese secreto. Para tal fin, el libro, como es el caso de marras, debe ser puro, verdadero en sí, por eso me alejo de todos los mamotretos que solo jalonan lo superficial y fugitivo. Quizás sea lo clásico, como suelen llamarlo, el único recoveco, en que  se atisbe esa naturalidad del arte. Escribe Simmel: 

“Hay una pretensión de verdad que afecta la arte, más allá de cualquier ley naturalista externa a él; una exigencia que ha de cumplir la obra de arte, aunque ésta emane exclusivamente de la propia obra de arte”.

He releído este párrafo en varias ocasiones para tratar de comprenderlo en su máxima profundidad. Lo he realizado ya que no hay un solo día en que no escriba y lea y viva de acuerdo con esa pretensión de verdad en el arte literario. No puedo entenderlo de otra manera sobre todo en estos años de penuria intelectual y de festín de vanidades. Los lectores se olvidan de que sus juicios deben partir desde una posición ética plenamente pura y verdadera. Tratar de objetivar el arte, como presencia indudable, desde la subjetividad es la tarea del lector.    

miércoles, 15 de mayo de 2013

VALÈRY dijo que la sintaxis es un valor moral. Esto mismo algunos lo aplican a los escritos políticos, periodísticos o culturales de la actualidad. Es posible hacerlo ya que la lengua todo lo crea y todo lo limita al igual que la ética, pero me quiero referir al valor moral de la sintaxis en la Literatura, pues es, en la creación literaria, el espacio en que la lengua se vuelve contra ella misma, se revuelca con sus taras y sus maravillas para intentar metamorfosearse en una nueva lengua. La lengua de siempre con los conceptos de nunca. 

Si el escritor no cabalga con ritmo propio en la sintaxis de una lengua puede sucederle dos cosas; la primera, que concluya, desde la vanidad, que la lengua necesita romper sus protocolarias reglas para poder decir más de lo que dice; la segunda, que la lengua es mero conducto de ideas y pensamientos y que poco importa su elegancia y estilo. Todos nos olvidamos de la tecera, el escritor no ha encontrado ni la musica de la lengua ni la música del ser que le inspira a tañerla. Solo cuando una lengua se encuentra ajustada su ritmo y a su música, presencias del misterio creador, el lector percibe que el autor fue lengua misma y fidelidad encarnada de la ética-estética.
Este afán de armonía se vislumbra puramente en la poesía. En la creación poética no existe la posibilidad de renuncias momentáneas al valor ético, no hay márgenes ni subterfugios a lo intrascendente para la significación del poema. Un poema es un valor ético-estético tal que lo anunciaba Juan Ramón Jiménez, pero también el lector debe mantener una posición ética y de valores morales frente al escritor y sus creaciones. Un lector es el espejo de ese valor anunciado por Valèry, la cueva, la bóveda en la que resonará, si existen, los acordes de los valores y los símbolos.

lunes, 13 de mayo de 2013

CUANDO me encuentro falto de estímulos acudo a Valèry: él testituye todos los que hubieran. Anoto en los márgenes, releo lo que hubere anotado antaño y vuelvo a leer sus Cahiers de hito en hito:

"el hombre solo es hombre en la superficie. Quitas la piel, disecas: aquí empiezan los mecanismos, entonces te pierdes en una sustancia insondable, ajena a todo lo que conoces y que sin embargo es esencial".

La materia insondable que cristaliza en el arte, en la creación humana de las formas estéticas que trasladan al mundo una posición ética frente a él. Un hombre, cuando escribe un poema o levanta una catedral, está ejerciendo un acto de humanidad: ofrece al mundo lo que es del mundo. En ese momento, deja su persona para ser en la totalidad, plural, en la armonía de la condición que lo sustenta. 

Con estas palabras de Valèry me sucede lo mismo que con las que escribió Keats a Benjamin Bailey el 22 de noviembre de 1817, a saber:

"Solo estoy seguro  del carácter sagrado de os afectos del corazón y de la verdad de la imaginaciónc-lo que la imaginación capta como belleza tiene que ser verdad ...así exista previamente o no". 

Leo palabras referidas a la esencia del mundo, tanto de las que anidan en el interior del hombre como de las que orbitan en los objetos y en las ideas. Unas y otras se muestran verdaderas, puras, sin atisbos de falseamiento. En todas ellas es necesario la limpieza de epíritu para apeciarlas, al menos, para haver batir su eco coral en nuestro estrecho entendimiento.  

ESCRIBIR, escribir  no es más que una marca de la existencia. Escribir demuestra que el hombre es en su consciencia, en el trabajo de la reflexión y de la creación.
Leer es el sustento para comprender los cauces expresivos: cuánto enseña Platón y cuánto Cervantes, nos muestran magistrales fórmulas de la creación. Y el hombre, el artista, en mejor decir, dirime entre la mera expresión connatural de su existencia y la creación; afluentes del espíritu, pero materias de distinto alcance con el resto de la humanidad.

Todo el día jugando con E. He tocado sus manos, he olido su cuerpo sin descanso, hemos sonreído cuando ella lo requería. La vida por delante, tan natural y grácil, que termino el día emocionado, cargado de emociones y con las manos repletas de pureza y existencia.
  

Sunny side of the street suena en el sótano mientras termino de leer algunas páginas de Stefan Zweig y de escribir en los márgenes algunas impresiones sobre Cicerón y sobre Haendel. Nunca he sido más pleno que en los márgenes de los libros.    

sábado, 11 de mayo de 2013

NOTA escrita en el margen de un cuaderno: me pregunto si los escritores, los que gustan llamarse así, han leído alguna vez a Platón o a Rilke o a Cervantes. Sí, muchos dicen que lo han hecho, pero con el tiempo tengo más claro que la lectura es una acción cualitativa de la consciencia y no cuantitativa. Hay muchos que leen mucho pero que, a la postre, han asimilado muy poco para su propio entendimiento.  También me pregunto si alguno, en cierta ocasión, ha puesto en duda su condición de poeta o de novelista o dramaturgo y si no ha realizado el ejercicio de tantear, desde fuera de su ego, las solemnes majaderías que dicen y escriben. La humildad es una matriz olvidada en la literatura actual y el ridículo una condición exaltada por los mediocres y siniestros. .   

jueves, 9 de mayo de 2013

LEER para vivir, como grabó Flaubert en la cabecera de la cama. Expandida, como una mariposa, la vida muestra sus recovecos de humildad y de decencia. Es en ellos en donde uno debe intentar habitar en cuerpo y alma, sobre todo si conoce la anchura del mundo precedente. 
Qué es uno si no nada, una inmensa minucia pasajera cargada de sueños y deseos que casi siempre perecen con uno mismo. Leer para vivir, leer por encima de cualquier otra actividad; pues la lectura es la alianza secreta que une al hombre con la materia de sus misterios. 

*** 

Recuerdo que Bergson afirmaba: "pensar es moverse en el infinito". La literatura debe expandirse por el lado del pensamiento, no de los axiomas cerrados y herméticos, sino por el de la exploración de lo velado a los ojos. Lo demás es materia sobrante, acciones banales que no suman nada beneficioso al fenómeno literario.

Parece una evidencia apenas uno los lee, pero los textos de Petrarca, Triumphi, son tan contamporáneos que me resulta casi una redundancia introducir en un diálogo una refrencia a esta obra. La vanidad, los problemas minúsculos que se plantean los artistas, sobre todo los escritores, las supuestas proyecciones de futuro. Lo expresa Petrarca con tanta claridad desde hace siglos...
Leer para vivir y para saber contemplar que el tiempo es el Tiempo, que la palabara poética es la Palabra Poética de siempre, la que únicamente se dedica a decir la condición del mortal con belleza y justicia.  Es en este territorio en el que el poeta debe libar. 

En ocasiones, se utiliza el adjetivo "clásico" con una carga semántica determinada  y para referirse a un escritor contemporáneo. Parece que se espera poco de ellos, de los que recurren al llamado mundo clásico. No entiendo, por contra, que el mundo de las letras sea clásico o moderno, sino que es un un continuo de símbolos y de visiones. Aglutinado, armonizado por lo poético, el lector no encuentra trabas temporales entre un autor nacido hace siglos y uno de nuestros días que conviva en el mismo centro indudable de la palabra poética. Es más, escasean los que aspiran a convivir fuera del tiempo material  y sí en la perpetuidad, pues para ello deben realizarse demasiadas renuncias. 
Creo, en todo esto, que el poeta, mediante una visión o golpe de luz, entiende las razones luminosas de la poesía y de su vida y sucumbe ante el arco y el umbral del verdadero ser. Hay otros que aun  siendo turbados terminan en el reino de la vanidad y de la egolatría, de la supremacía del ego. Humildad y paciencia y armonía en uno mismo con el todo. Ética y estética en plenitud. 



miércoles, 8 de mayo de 2013

RELEÍA algunos pasajes de Historia de la Belleza, de Umberto Eco, pero sobre todo me deleitaba con algunas pinturas que ilustran los textos y glosas del libro. Uno de los pintores que me sigue sorprendiendo cada visita a sus cuadros y cada contemplación de sus trazos es Rafael Sanzio. Natural y profundo. Sus pinturas encierran todas un símbolo polifónico. 
Existe un halo misterioso en sus creaciones, una enseñanza velada en cada una de las pinturas que surgieron de su entendimiento. La pintura de Rafael es un reflejo de lo que debiera ser el verbo en poesía. Murmullo de la transparencia danzando el rito de silencio.

*** 

 ser +{...} > vida, ego = L I T E R A T U R A



martes, 7 de mayo de 2013

EL lector que camina hacia el mundo de la literatura con humildad, sabe que el camino es interminable, que cada paso es un minúsculo impulso, que cada conocimiento es olvidadizo y volátil. El lector es prudente en sus apreciaciones, pues conoce la anchura y la verdad de la palabra. La palabra es tan verdadera para el hombre, le ofrece tal pureza cuando se revela como literatura que quien de ella hace abusos y desmanes, queda retratado con un rictus de mediocridad. 

Estamos en el tiempo de la verdad y de la penuria. Abunda, sobre todo, la penuria intelectual. Hojeo el último libro de A.M.M. y lo dejo con rapidez en el montón del que lo he rescatado. He leído un par de páginas, de párrafos, de apreciaciones que, si hubieran sido escritas por otro escritor, jamás se hubieran publicado.Es un libro de paso, de encargo, al hilo de lo eventual.  
Que poca altura intelectual en quien se alza como vate y francotirador y se deja llevar en la corriente del pensamiento sin reflexión, del pensamiento político y banal de los que se manifiestan con tres ideas manidas. El novelista a sus novelas, el pensador y filósofo, a sus ensayos. Y el que de los dos decida participar de la política que cambie de cauce expresivo. ¿Tan difícil es entender esto habiendo leído a Horacio, Quintiliano, Homero y Marco Aurelio?


Decía Platón que la palabra lleva al conocimiento de la cosa. Afirmaba de esta manera que la palabra debe ser portadora de realidades significativas, pues si la selección de palabras no es más que mero rubatteo y juego fónico termina por ser nada. Cuando esto sucede en una obra literaria no terminamos pr saber si la palabra lleva al conocimento de la cosa  si fue la cosa la que impuso esa exacta palabra. 

Es lo que le sucede a la literatura que piensa que llevando el orden sintáctico a un extremo, urgando en el sonido de términos rimbombantes y de adjetivos extravagantes está nombrando más que otro discurso aparentemente mas sencillo. Sin embargo, los escritores que han querido explorar y terminar con la sintaxis de una lengua al final han sido ellos mismos los que han desaparecido.
 
En definitiva, trato de expresar que si la palabra poética no es ella misma realidad bella, justa y verdadera no estará nombrando para siempre como ha nombrado la poesía desde sus orígenes. 






lunes, 6 de mayo de 2013

EL DIARIO, como hoja volandera, otorga a las palabra su verdadera relevancia. A las palabras que acometen el sufragio de lo vivido en una jornada. Qué día o qué horas han sido restauradas en la memoria es la materia de la prosa que impulsa, con el ritmo de un tic tac melancólico, qué hemos sido siendo. Esto mismo, me digo en alto, esto mismo que sucede casi sn advertirlo.

La escritura del diario solo permite la constancia y la incisiva presencia del mortal que delata su preocupación en cada sílaba. Ígneas deberían ser esas palabras para que, pasados los días, los meses, los años, los lustros, las décadas...permitan que el lector advierta la claridad y la pureza con que fueron concebidas.

De un tiempo a este parte, la Literatura delata la falta de lectores entre los escritores. Los escritores actuales leen poco y además leen sin tino. decía Emerson que había que ser inventor para leer como es debido, esto es, hay que crear como respuesta crítica, pues ningún otro acto permite la crítica verdadera. Decía que la falta de lectores provoca, además, que la tradición no sea revivida. 
La mayoría de cenáculos y de grupúsculos literarios dicen haber leído a Bécquer, por ejemplo, o haber leído con profundidad a Rilke o a Eliot o al propio Garcilaso de la Vega. Ni qué decir tiene que todos han releído a Jorge Manrique y, por supuesto, a san Juan de la Cruz. Pero,¡dónde está esa literatura en la literatura de ahora? 
Qué distinta sería la literatura contemporánea si eso fuera cierto, si eso hubiera ocurrido de raíz en sus consciencias y no fueran más que palabras volanderas de diario, bagatelas infames de los egos.   


domingo, 5 de mayo de 2013

CONFIERE el trigo al paisaje el sol taimado y derruido por las espigas. La luz cae declinada y tomando el cuerpo desde la tierra. Al paso de las lomas colmadas de verdes y amarillos agrícolas, se suma la cadencia del aire en los cuerpos del trigo. Un vaivén sonoroso, con cadencia de mar en calma. 


Estos días, el cuaderno se llena de versos, de sugerencias, de arranques. Parece que nunca ha escrito uno nada cuando la poesía se manifiesta. Es el rebrote del origen en cada palabra, en una palabra poética que cuando se torna verbo es carne y cuando la carne lo toma en consciencia se torna misterio y maravilla. 



Hay que escribir desde la literatura, desde el convencimiento. No puede el escritor principiar sus escritos con lo que no es la poesía, pues estaría tratando de dejar a un lado su propia ignorancia del hecho. Evadir el asunto o afirmar el asunto desde lo que no es -ya lo advirtió Platón- un método eficaz y puro de conocimiento. 


Cuánto daría uno por emborronar los cuadernos con operacines matemáticas que cerrarán, de una vez, el ejercicio literario, que establecieran unas causas y unas consecuancias manifiestamente constantes... pero, qué distinto todo en la palabra y al tiemp qué igual, pues la poesía es uniforme, es una y multifome a la vez.

Tan solo un puñado de palabras en un haz iluminado. Una pequeña colección, acaso un museo minúsculo de palabras verdaderas, acaso glosas, pero desde el centro indudable de la literatura. Esa es la acción del poeta en el mundo, el deseo de verdad, bien y belleza en cada una de sus acciones. 


 

sábado, 4 de mayo de 2013


ESTA tarde, mientras daba un paseo con E., se conjuró el comienzo de un poema:

Al dulce son del aire que sucumbe
[...] 

Lo había anotado en el "Cuaderno del caminante", el pequeño cuaderno rojo que nos acompaña a E. y a uno en cada paseo. Ella ya reconoce mi semblante cuando lo saco del bolso y comienzo a escribir como poseído por una extraña causa, por la misma que Aquiles sentía inevitable acudir a la batalla al compás de los sones de la guerra. Para ella se establece un pequeño ritual que a E. le lleva a mostrarse callada sea cual sea su rebelión con el mundo. Y eso me sorprende más que ninguna otra cosa, pues nunca antes entendí el silencio nutricio, el silencio que originan las musas, hasta ahora.  

Al llegar a casa lo vertí al cuaderno de marrón.  En este cuaderno aglutino los últimos e incipientes juegos con los versos. En esas páginas comienza ya a existir un ramillete de versos fallidos en el intento de decir qué es el hombre que los escribe. Un poema, otro, unas estrofas deslavazadas, el protocomienzo de un poema.    



***

Había apuntado los nombres para establecer un croquis o algo similar a un pequeño plan de trabajo.

Dante: Inferno, capítulo de envidiosos, Río Cocito, Tolomea.


***
Para estos tiempos de verdades y penurias, unas palabras de Herman Hesse:

"Nada hace tanto bien en estos momentos malos como entregarse a la naturaleza, no pasivamente y para disfrutarla, sino en forma creadora".





jueves, 2 de mayo de 2013

PUEDE leerse en un libro menudo, que leí cuando era niño y que, por diversas circunstancias, ha terminado hoy de nuevo entre mis manos. En él leí, hace ya décadas, el siguiente fragmento. Está subrayado con lápiz, con unas líneas que bordean los fondos de las letras y que muestran y reflejan al lector incipiente y sorprendido de entonces.Leía: 

"el secreto era saber que su verdadera naturaleza vivía, con la perfección de un número no escrito, simultáneamente en cualquier lugar del espacio y del tiempo". 

Ese número no escrito, sinécdoque de la armonía, es la búsqueda que late tras mis lecturas y los protoscritos que realizo. Pienso en una trama que va de la lectura a la escritura y a la vida. En ese trasiego se haya una incógnita que quizás contenga mi rostro.

*** 

Ese número celeste se representa esta tarde en algunos poemas soberbios de Claudio Rodríguez. Ni Don de la ebriedad ni Alianza y condena suenan esta tarde. Está por delante, rezagado en la mesa junto a otros volúmenes, El vuelo de la celebración. Me estoy refiriendo a los poemas y en especial a los versos que transcribiré a continuación. Todos ellos me llevan a una hermenéutica profunda, de resemantización de mi propia palabra de mi propio ser. Son versos scomo del aire, puros, cristalinos, que no necesitan de más glosa más que los silencios que los bordean y en los que deseo vivir.

En el poema "Un viento" leemos:

"Dejad que el viento me traspase el cuerpo
y lo ilumine. Viento sur, salino,
muy soleado y muy recién lavado
de intimidad y redención, y de
impaciencia. Entra, entra en mi lumbre,
ábreme ese camino
nunca sabido: el de la  claridad".[...]

En el poema "La contemplación viva" leemos:

"estos ojos seguros,
ojos nunca traidores,
esta mirada provechosa que hace
pura la vida, aquí en frebrero
con misteriosa cercanía. Pasa
esta mujer, y se me encara, y yo tengo el secreto,
no el placer, de su vida,
a través de la más
arriesgada y entera
aventura: la contemplación viva.

En el poema "Música callada" seguimos leyendo:

"Madera de temblor, sonando en cada veta
fresca, de ocre dorado,
en cada nudo vivo, cerca al tabaco mate,
con su prudencia rumorosa, dando
un toque de aire puro. Y estoy dentro
de esa música, de ese
viento, de esa alta marea
que es recuerdo y festejo,
y conmiseración. Rumor de pasos,
con sigilo sorprendente ahora
en las estrías de este suelo, nunca
ciego,de castaño.
Y oigo de mil maneras
y con mil voces lo que no se escucha.
Lo que el hombre no oye. Y toco el quicio
muy secreto del aire, y va creciendo
la armonía, junto con el dolor.
Y oigo la piedra, su erosión, su cántico
interior, sin golondrinas
desdeñosas, sin nidos,
porque el nido está dentro, en el granito,
y ahí calienta, y alumbra, hoy en junio,
la cal viva.

Y por último, y entre tros versos señeros de pureza, "Salvación del peligro":

"Esta iluminación de la materia,
con su costumbre y con su armonía,
[...]
con la alegría del conocimiento,
[...]
Peligrosa la huella, la promesa
entre el ofrecimiento de las cosas
y el de la vida.

Miserable el momento si no es canto. 

martes, 30 de abril de 2013

HOY E. me quiere demasiado. Va creciendo y creciendo y ya muestra arrumacos y cariños. Eso me desvela y me trastoca. El beso de un hijo es el beso del amor puro. 
 
Pergeño unos versos torpes, que quedan en el cuaderno, que están motivados más por el sentimiento que por la lírica. Aun así, los guardo como reminiscencia y conocimiento de mí mismo, para cuando ya nada quede y solo recuerde el eco de la vida. 


QUISIERA la mirada de E. sobre la realidad. 
Ella esculca cada recoveco de su entraña 
y la convierte en vida; 
reconocer el brillo de lo original 
y nuevo en cada parpadeo 
y mostrar cara de vértigo 
a cada vuelo de una mariposa. 

Quisiera mostrar al viento mi rostro 
y sonreír de puro contento; 
silabear sin tanteos al descubrir 
el valor de los vocablos: 
pan, aire, agua, papá...
cuerpos fónicos de inocencia y plenitud.

Quisiera poseer la finura 
y la inmarchitable piel que muestra E.; 
su profunda suavidad, 
el olor a camelias 
de su pequeño cuerpo.

Quisiera celebrar la realidad 
como lo hace ella en cada abrazo 
y en cada beso, porque el amor 
es la perpetuidad que nos mantiene. 





lunes, 29 de abril de 2013

UNAS notas de humor y de socarronería deberían ir veteando este diario. La risa es una necesidad para afrontar la alegoría de la vida. Situaciones diversas, a veces, contradictorias, que detonan demasiadas preocupaciones vacuas y sin sentido. La risa, me digo, escribir desde el prisma del humorismo y la ironía, como este recuerdo de Claudio Rodríguez que me persigue desde que se presentó el sábado para descargar sus improperios sobre todos los presentes.

Una gorra, llevaba Claudio una gorra y venía bien cargado, casi sin poder articular palabra. Pero, qué claro lo dijo todo, qué discurso tan limpio y rotundo. Señores, ahí os quedáis, rompió él al final.Y allí nos quedamos, supongo que ajenos los más, sorprendidos los menos, y riendo uno en solitario, como si nadie entendiera que lo único que me salía por la boca era: "pío".

***
Pensando en la Literatura, en la ética-estética, caigo en la cuenta de que hay una cuestión latente en todo esto que no he advertido hasta ahora. Decía no hace mucho que el último libro había traido en limpio la verdad en la vida, tanto por la virtud de los actos y como de los silencios siniestros del prójimo. 
El tema que encierra toda esta cuestión es el del cuepo y la mente. Para Platón el alma es preexistente al cuerpo y la razón. El eros es la fuerza que impulsa y ventea el alma hacia su origen. 

El eros es el anhelo de Belleza. Por esta causa, cuando una obra literaria está motivada por esta fuerza, es pura, verdadera y justa; el autor trata, en la medida de su entendimiento como mortal, de participar de la belleza originaria. Esta consciencia de la insuficiente vrtud del verbo para aprehender toda la Belleza es lo que conduce inexcusablemente al escritor hacia la humildad. Allí debe anidar su vida y su palabra.   

domingo, 28 de abril de 2013

APARECIÓ Claudio Rodríguez lanzando improperios a todos. Al principio, no supe qué ocurría, qué estaba pasando con todo aquello. Hoy sigo macerando el acto y las palabras. 

*** 

Afirma M.Z. que en la busca de verdades filosóficas se encontraba con revelaciones poéticas. Es el trayecto de la ética, sustancia de la Filosofía, a la estética. Uno, desde su pequeño reino de falsedades, comenzó en la estética y aún está recorriendo el camino hacia la ética. Es, en ese circuito especular, en el que el mortal puede llegar a comprender su naturaleza. Creo que no existe un lugar de llegada, sino que en las visiones  y en los símbolos del movimiento sucede todo. La virtud del poeta es de naturaleza visionaria, si no contempla los que va sucediendo y espera llegar a una clarividencia, jamás escribirá ni dictará palabra alguna. La poesía es acto y respuesta. De la estética a la ética y viceversa. Conjunción y armonía.   

sábado, 27 de abril de 2013

EL CAMPO tiene su música. Ayer pude comprobarlo en la finca del poeta J.C. quien, anfitrión magnífico, me puso ante los ojos la geografía de su caserío: eucaliptos, rosales, almendros y moreras, plantas aromáticas y tierra húmeda, trigales parecidos a la mar en calma. Las lomas asomaban a lo lejos y ofrecían una figura en el horizonte, acaso la silueta de un infinito.

Hablamos de música con té y magdalenas. En un tiempo proustiano, recogidos por la luz, las palabras eran versículos. El trigo era un mar en calma, latente luz recogida en un haz.



 




viernes, 26 de abril de 2013

HAY días en los que nada me incumbe más que callar solemnemente. Encuentro, en esos instantes, una satisfacción plena por los silencios aplicados al ruido de la humanidad. Ninguna palabra cabe, ningún lamento. Tan solo un silencio profundo como raíces ocultas, como un bajo continuo que ejerce su armonía. La música extremada del aire sereno, las noches oscuras que deleitan el alma, un aire sonoroso, un silbo inefable que convoca y restituye. Ese silbo es un centro indudable que irradia un laberinto, es la noche respirada, es la consciencia de una vida ahondada en la palabra.  

miércoles, 24 de abril de 2013

QUÉ bello el paisaje que rodea a El Gastor. La serranía invita a las contemplaciones.  En el camino, a mediodía, penetraba con el coche por las carreteras que conducen hasta el pueblo que encima una roca que se alza sobre todo el paisanaje. Ascendía mientras los olivos mostraban su antigüedad. Una vez en el pueblo, en la plaza central, pude congraciarme con la pureza del aire. Respiraba mientras leía algunos poemas de Luis Rosales.  En uno de los miradores, antes de desembocar en la plaza, detuve el vehículo y me dediqué a mirar el verdor y los reflejos de la luz. Podría decirse que, en esos instantes, mi infinito era el infinito de la sierra. 

Todo era quietud, sosiego, pureza, un dédalo que condensaba la luz y la memoria. Pensaba en las palabras que iba a pronunciar, sobre todo en el método para no nombrar nada que me perteneciera. 
Así, en la biblioteca pública, nada más entrar, pregunté si tenían algún ejemplar de Ilíada, de Homero y de la Divina Comedia, de Dante. Además, requerí un Quijote por si acaso. Con esos tres volúmenes sobre la mesa, a los que sumé mi ejemplar de Platón, comencé a sentirme más templado, pues estaba convocando las palabras de la verdad y de la pureza y estaba, además, profesando un acto de fe. La literatura se ha convertido en el esapcio íntimo y sagrado al que debo proferir fidelidad.
¿Qué podía realizar si no en aquel paisaje sabio y culto de los olivos? La luz entreverada en las hojas, la extrañeza solícita de las sombras proyectadas en la tierra roja, en la tierra que cogí con las manos hasta manchármelas de melancolía y que tengo, junto  amí, ya en la ciudad, como el recuerdo lírico de un encuentro con la esencia.  


lunes, 22 de abril de 2013

UN DÍA huido, ensimismado, que me deja al margen. Un día como todos, en que no soy nada, murmullo de la transparencia.

domingo, 21 de abril de 2013

UNO de los libros que marcó el comienzo de mi escritura en el diario fue el de Julio Ramón Ribeyro, La tentación del fracaso. Debo confesar que lo leí con esmero, fijando la atención en su diseño y, sobre todo, en el manejo que despliega el autor del fracaso absoluto que es siempre comenzar a escribir. Porque escribir es canto sin eco.

Decía que J.R.R.mantiene viva una idea crucial para todo aquel que se acerca y que crea a través de este cauce y de este génro. El diario es siempre un trabajo inconcluso, es siempre un ir deshaciendo lo que nunca fue. Un diario es siempre inacabado, a difeencia de la novela, del poema o del ensayo, lo permite todo. No posee afán de finitud en sí mismo; su naturalez es sr materia inacabada Es una matriz, pues está muy cercano a la vivencia del individuo en su más absoluta soledad. No he percibido más silencio y más soledad que cuando he leído unas páginas de un diario verdadero. 

*** 

Al leer unas palabras de Luis Rosales me quedo pensando en todos esos poetas que se declaran creyentes de alguna religión y que realizan todo lo contrario a lo que expresan los siguientes términos: 

"Dios es tu absoluto. Pero no se escibe para él. La poesía es algo que dejas para abajo. Yo tengo dudas para creer, no para vivr. En el amor y en la vida no se cree, se vive".

Qué lección de un peta que no confunde los términos como es habitual en estos tiempos de yerma valía intelectual. 

*** 

Al comienzo de Conjuros (1958) escribió el poeta Claudio Rodríguez:

¡Dejad de respirar y que os respire
la tierra, [..]

Parece que la poesía españla comenzó un declive del que n se ha recuperado. salvo el caso de algún poeta aislado, como no puede ser de otra forma, lo que comenzó en la poesía española fue la proliferación de capillas, grupúsculos y demás ralea scial del extraperlo literario que no entendió que había que deajr de respirar, de ser, en definitiva, para ser algo en nada.

sábado, 20 de abril de 2013

LA mañana ha dejado su rastro de folía antigua, de danza premeditada que asoma y perpetra una ensoñación.



viernes, 19 de abril de 2013

E. no ha querido dormir como tras noches. Ha comenzado a llorar, a saltar en la cuna y tan solo se ha consolado cuando la hemos dejado en el mármol. Le fascina gatear, ser libre a ras de suelo, observar el mundo que la circunda por vez primera. Ese énfasis no la ha dejado dormir y eso me ha dejado muy pensativo, porque anhelo esa resistencia al sueño, deseo esa resistencia a seguir en la libertad ante tanta estulticia, ante tanta falsedad.E. parecía querer elevarse por encima de lo humano.

*** 

Un gran hombre llamado L. Annaei Senecae, contemporáneo, por supuesto,  escribió lo siguiente en Naturales quaestiones: "[...] claro que doy las gracias a naturaleza, no precisamente cuando contemplo bajo el aspecto que es común a todos, sino cuando me he introducido en sus penetrales, cuando aprendo cuál es la materia del universo".

Pasadas unas páginas, termino por leer:  "¡Ah, qué despreciable es el hombre si no consigue elevarse por encima de lo humano!". 

*** 

No puedo dejar de anotar que pensar es ser y que el acto definitivo del pensamiento es la creación

jueves, 18 de abril de 2013

IMPLÍCITAMENTE, el texto pregunta al lector lo que Dante al comienzo de su andadura: ¿Cuál es tu naturaleza y tu procedencia? El texto es como el oráculo que anuncia una intervención inciática en el lector. De él dependen las significaciones.  

***

La creación y lectura literaria son verdaderas experiencias humanas. Como tales, transforman y renuevan cada vez que el lector comienza una andadura semántica por las páginas del libro. No es casual que el libro, así inventado, y ya sea en cualquier formato, es un mensaje configurado de forma distinta a otras disciplinas. Esto conlleva propiedades singulares. La principal y que, desde luego, más influye en su recepción, es la que somete al texto a una lenta aparición. Esta propiedad del mensaje verbal provoca que el lector se vea necesariamente acomodado a esa cadencia semántica. El tiempo de la lectura siempre es una comprensión lenta, parsimoniosa, de pura concentración: es su naturaleza. 

Leer despabila los sentidos, los hace momentáneamente subversivos, abandonan su mundo de referencias viciadas, inanes, para aislarse en el mundo de las palabras enunciadas. Los gustos, los olores, las visiones, acaso el sonido mismo del corazón en el silencio, pertenecen a otra dimensión, a una transfiguración fundamental que, si se realiza desde una verdad, hacen de la lectura un rito de reconocimiento pleno y absoluto. 


*** 
El ser y el tiempo, en la obra de arte, son indisociables. La obra artística configura su ser en el acto mismo de la creación. El significado penetra en la psique y ofrece un conocimiento inadvertido para el lector, también para el propio autor, de ahí que el autor siempre haya apuntado a una fuerza externa a su voluntad que lo ha llevado a ese entendimiento. 
Decía que el lector descubre una realidad que nunca antes había sido de su persona y que, de pronto, no solo la reconoce sino que se infiltra en ella y convive, a partir de ese instante, con ella. Fue Platón el que dispuso en forma de diálogo esta teoría del conocimiento, pero, ¿no es Platón, acaso, el más moderno y contemporáneo lector y creador de los mortales?   


*** 

Todo acto estético es una acción ética. La naturaleza de la estética deviene de la ética.

*** 

Cansado de tanta opinión banal, veo necesaria la regeneración de la cultura a a partir de la creación. La creación es necesaria para que la realidad no siga manida y apuntalada con tópicos. Los intelectuales deberán crear, deberán procurar creaciones ético-estéticas que verdaderamente muestren la Justicia, la Verdad y la Belleza.   


miércoles, 17 de abril de 2013

El EMBELESAMIENTO se refiere al cautiverio de los sentidos, al tiempo en que los sentidos quedan anulados, perturbados. Esto mismo, para el poeta, es la trágica renuncia a la poesía, al centro indudable. 

La filólogos modernos han confundido, en demasiadas ocasiones, su cometido. La Filología que profesaba Nietzsche era aquella que enraizaba las palabras en su propio ser, con su propio ser. Para tal tarea, el filólogo debía someterse a una investigación centrada y pura del término. De esa matriz surgían grandes lectores, conatos de críticos literarios que no solo habían leído los textos, no solo conocían los rudimentos de la retórica en su sentido lato, sino que procuraban un citerio estético a sus propias creaciones.

Me ha ocurrdio con el término "embelsamiento", ya que este término condensa la palabra "embelesa" en su más profundo seno. La belesa es un tipo de planta, usada en la antigüedad, para narcotizar, para provocar una estación hipnótca de los sentidos. Es un término figurado, entonces, este embelsamiento; una metáfora de las condiciones en las que el mortal penetra cuando inocula y asimila la embelesa. 

De esta manera, y con esta superficilidad, el poeta contemporáneo queda embelesado, anulado y habitante de la mentira plena, de la confuso más galopante y lejana de la esencia de lo poético

***

SÓCRATES
Me refiero a aquel que se escribe con ciencia en el alma del que aprende.

FEDRO
¿Te refieres a ese discurso lleno de vida y de alma, que tiene el que sabe y del que el escrito se  podría justamente decir que es el reflejo?

***
La poesía es lo numérico y los celeste.






martes, 16 de abril de 2013

LEO. Lector omnívoro de Platón. El banquete o del amor: leo y pienso: creación límpida en mí mismo. Apuntes en el cuaderno, renglones colmados de vida que reducen mi tarea de escribir a mera repetición. la lectura de Platón anula mi sintaxis. 
Son tan potentes los diálogos, tan bellamente ofrecidos que achican y establecen la verdadera altura de lo que uno hace diariamente. Tan solo contemplar, desde la quietud polifónica, desde el movimiento del espíritu y conmoverme y tranformarme en la materia de la belleza, de la poesía que es belleza para mí:    

"La causa es que nuestra primitiva naturaleza era una y que nosotros éramos un todo completo. Se da el nombre de amor  al deseo de volver a recobrar aquel antiguo deseo". 


"A la verdad, Agatón, es a la que no es posible resistirse". 

"el que ama lo bello, ¿qué es lo que ama? -Poseerlo, respondí".


" Prque la posesión de las cosas buenas hace dichosos a los seres y ya no hay necesidad de pregunyar por qué el que quiere ser dichoso quiere serlo"



"belleza eterna, increada, e imperecedera, exenta de incremento y de disminución, belleza que no es bella en tal arte y fea en otra, [...]que existe eterna y absolutamente por ella misma y en ella misma". 

"si alguna cosa da valor a la vida es la contemplación de la belleza absoluta.[...] ¿Qué pensar de un mortal a quien le fuera dado contemplar la belleza pura, simple y sin mezcla, no revestida de carne, de colres luminosos ni de todas las otras vanidades pereceeras, sin la belleza divina misma?". 


"Los ojos del espíritu no empiezan a ver con claridad hasta la época en que los del cuerpo se debilitan".



lunes, 15 de abril de 2013

BOECIO enseña las dos ramas del saber: la práctica y la teórica. A la práctica pertenecen la Ética y la Moral. A la teórica, la Metafísica, la Teología, la Física,... la Filosofía comprende todos los niveles de conocimiento, los conjuga y los hace razonables para el hombre; desde Naturaleza hasta la concepción de lo incognoscible. Es cierto que estas dos posturas pueden resumirse con Platón y Aristóteles, pero Boecio construyó una respuesta literaria al asunto. 
  
La poesía, en este compendio de saberes de la Filosofía, ofrece un raciocinio novedoso, quizás original, más cercano a la lógica musical que a la verbal: es la polifonía inalcanzable para el verbo. El poeta es una sola voz, una nota; la música es una pequeña reconstrucción del mundo azul.  
Leo a Boecio. Qué tiempo más feliz y completo el de la lectura. Pienso en el apaleamiento a que fue sometido y condenado y en las horas que invirtió para escribir: toda es siempre una metáfora, todo está tamizado por La consolación de la filosofía. Me sobrecoge el aroma de eternidad de estas palabras de un hombre muerto en vida. 

domingo, 14 de abril de 2013

HE VUELTO a contemplar la noche, a decir en cada estrella la medida de mi voz. Entrego la respiración libremente, con el equilibrio de su vaivén, con la cadencia de sus dones. Frente al cosmos, de cuerpo desnudo, envirotado de total melancolía. Luna menguante que sugiere su figura de estridentes visiones.
Caos y armonía; origen recobrado.

***

Hemos entendido de forma drástica que la belleza presupone proporciones exactas, sin aritmias ni desequilibrios. Sin embargo, nunca hemos entendido que Platón describió cómo cuando el mortal conoce la idea de Bien se aleja de los compotamientos humanos y se dedica, únicamente, al trabajo de las teorías. Esa es la tarea final del poeta, esa ha sido, desde luego, en los grandes poetas hasta el momento. Un contenerse en sí, alejados de las catervas y de las mamandurias de los pseudopoetas

*** 

Ser exige silencio y soledad.    
Escribir exige silencio y soledad. 
Vivir exige silencio y soledad.

*** 

En el Teeteto afirma Platón que el mal es cosa de los hombres, es cosa fundamentada en las accione humanas y que contrabiene a la idea del Bien. al releer algunos pasajes, compruebo, además, que Platón está siempre bordeando una cuestión capital que, en los últimos meses, tanto me preocupa. ¿Puede la naturaleza de las realidades determinar su comunicación o es a la inversa lo que pienso? 




sábado, 13 de abril de 2013

 PLATÓN se dirigió a una de las cuestiones que fundamentan la ligazón entre filosofía y poesía: 

el decir ya presupone algo que está ahí, algo que es
  
Ser y decir. Por lo que podemos distinguir entre "ser" propiamente, en sí y "lo que se es". Por tanto, con estos presupuestos, el ser no necesita manifestación verbal para ser. En esta disyuntiva se sitúa el poeta en su tarea mortal, silencio y soledad ante el ser y así se explica la desconfianza ante lo escrito, sea cual sea el logro y la genialidad. El poeta verdadero, que capta la esencia del ser, el ser mismo, desconfiará siempre de su palabra, pues siempre será ésta melodía pasajera, sugerente armonización de una realidad suficiente. 

***


EN uno de los rincones del despacho en que trabajo cada día tengo un pequeño texto en latín que me acompaña y alumbra a cada paso del absurdo que allí sucede. El texto está acompañado de una reproducción de un mosacio predilecto para mí: el del siglo III que representa al poeta Virgilio custodiado por las musas. El texto culmina de la siguiente forma: 

"Musae poetarum patronae sunt. Musica grata est Musis". 

Cada vez que siento la caída al vacío lo releo y trato, además, de encontrar, en el silencio profundo de mí mismo, esa musica grata y esos círculos indelebles del gran centro, del centro indudable. 

*** 

Los no-poetas estaban agarrados a la no-poesía. Cuando esta deja de brotar, ellos no son nada, pues de nada se han alimentado, tan solo de lo efímero.Por lo menudo, el no-poeta solo lee a sus cómplices en el ejercicio de la no-literatura. Pío, pío...







viernes, 12 de abril de 2013

AL llegar a casa, pensé en la importancia de la lectura. Leer toda la noche es un acto muy profundo, quizás el más noble que un ser humano pudiera llegar a realizar. Así, la lectura puede enaltecer a los hombres, engrandecer sus espíritus, ensanchar sus días, pero también reducirlos a simios, pues leer sin más ni más, tan solo a los amigos, es cosa bruta y tosca que convierte al lector en lelo e ignorante. Por eso, pensé en la sustancia con que acudiría al acto y no lo dudé, escogí un libro de Platón. Tumbado, leyendo, embelesado, observaba las estrellas aun estando en la habitación. 

*** 

Sócrates a Critón: "Debemos un gallo a Asclepio; no te olvides de pagar esta deuda". Las últimas palabras de Sócrates antes de que su cuerpo fuera siendo tomado por la cicuta, por la gélida potestad del tóxico.  
Explica Cirlot que el gallo es un símbolo de vigilancia y de resurrección, de primacía del espíritu. El episodio en que Sócrates mantiene la entereza del filosófo ante sus discípulos  a sabiendas de su muerte ha sido siempre un pasaje que me ha conmocionado. La lectura del Fedón está en alcanzar la templanza de Sócrates, en aquilatar la templanza de los actos en la vida sin la desmesura de la vida, sino en la serenidad de la muerte. Ya lo advierte el propio Sócrates: "Los hombres ignoran que los verdaderos filósofos solo laboran durante la vida para prepararse a la muerte". 

Leído con detenimiento es esta la visión y el símbolo con que escribieron los  poetas de altura como Rilke o Dante, escribían desde la propia muerte, desposeídos ya de sí mismos, dejando de ser en cada letra, en cada sílaba prendida de un ser que los pujaba y que no terminaban de comprender. 

*** 
Desdeño la esperanza de decir más allá con mi palabra. 

jueves, 11 de abril de 2013

HE revisado el cuaderno y compruebo en él algunos poemas incipientes. Los he numerado y cuento siete poemas. Algunos de ellos, vituperados, maltrechos, muy emborronados. Pienso en abandonarlos totalmente hasta que me llegue esa evidencia de la visión y de los símbolos. El poeta no trabaja, no pule, no artesanea con los versos: su trabajo es de otro raciocinio, su fuente quizás nunca ha sido entendida. J.R.J. hablaba del misterio, del envés de lo que la literatura actual y sus secuaces quieren propalar en la sociedad. Siempre la literatura nació de un individuo genial y los jalones a la historia de la humanidad siempre ha residido en la mente de un hombre solo. 

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Escribo visión y traigo a este diario unas palabras de M. Zambrano que me conmueven: "Si se trata de palabras que solamente manifiestan la aparición de la palabra misma, el sujeto vive entonces la palabra como antes de haberla tenido, como si hubiera podido no existir, pero sabiéndola cierta". 

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miércoles, 10 de abril de 2013


“FUI, non sum es, no eris”, es el emblema que puede leerse en Emblemata nobiliati et vulgo scitu digna, de Theodor de Bry, realizado en Francfort en el año de 1593. El caballero ofrece una rosa a la muerte que descansa encima de una piedra. El joven caballero mira al lector con mirada compungida. Impostadas sus piernas, camina con grácil celeridad. ¿Por qué la prisa y la muerte?


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La miel, para los órficos, es símbolo de la sabiduría. Una mirabilia poética que cada mañana, al comenzar con el desayuno, me pregunto qué nos hizo de esta forma, con este pensamiento que pone a las claras tantas deficiencias.

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El “adagietto” de la Sinfonía nº 5 de Mahler congestiona el alma. Hacía tiempo que no me anegaba el espíritu la música de Mahler.  Cuando escucho y profundizo con la mente en la música, leo El origen musical de los animales-símbolos, de Marius Schneider. Este autor cree, por lo demás, que todo símbolo posee una raíz musical. Y uno, que lo cree así, medita sobre la raíz simbólica de estas partituras de Mahler y de tantas otras que resuenan en la memoria acordada. 

Símbolos, símbolos...como afirmaba Hebbel: "El deber más importante de mi vida es, para mí, simbolizar mi interioridad". 

Las edades esparcidas por la negrura a los ojos del cielo en la noche: annus ventorum, annus solaris, annus stellatus..., pero, ¿en qué edad voy iniciando mis días? 

martes, 9 de abril de 2013

PLATÓN en Libre de la tormenta, de J.S.M. Es tan notoria su presencia. La tormenta, en la lectura de este libro, se vive amparado no por el platonismo, sino por una vivencia platónica de la vida y de la literatura. Las dos comparten la misma esencia y así se nomina cuando el poeta escribe en "Trece": "La verdad es una esencia subida en una encina". 
Más tarde, afirma en "Mil": "Dice el aire que todo es mentira, que nada es lo que parece". Este pasaje está laminado por las improntas de los presocráticos y remozada en la idea platónica de los conceptos definitivos y absolutos. Todo llevado a la vida y a la literatura, ¿puede ser de otra forma, acaso? 

En "cincuenta y tres", el poeta acerca el fuego de la razón de las ideas a la poesía: "El tono en la obra poética de un autor es una sucesión de matices purificados tras la eliminación de los desvíos".

Por último, anoto en el "cuaderno de marrón" titulado Actos de templanza el fragmento "Sesenta y dos": "En la lejana sombra hay hombres que se cruzan". El poeta vuelve al ser, al origen de sí, al canto de la semilla. 

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Brahms reconcilia lo más recóndito de mí con lo más evidente de mí. 

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De lectores. Afirma Hesse, en un pasaje hermoso y colmado de sensibilidad, lo siguiente: "El que carece de sensibilidad para el verso tampoco percibirá, al leer buena prosa, los valores más exquisitos y el encanto y la belleza del lenguaje". 



domingo, 7 de abril de 2013


ME dejan iluminado de suyo estas sintéticas palabras de Hesse. Su afilado pensamiento siempre se dirige a la esencia de lo poético y además renuevan mi torpe  y escasa acción del pensamiento. Me apoyo en sus logros para ascender, me valgo de sus luces para, al menos, se espectador de las virtudes de un hombre: 
"El poeta no debe amar al público, sino a la humanidad, que en su mayoría no lee sus obras y, sin embargo, las necesita". 

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Huxley escribió con lucidez sobre El Greco y Goya. En cuanto a este último pintor, no dejó de ensalzar los grabados y las pinturas de “La Quinta del sordo”. Obviamente, cada uno de los que penetran en la cosmogonía de estas pinturas queda azuzado por una extrañeza y una maravilla. Es la misma que convoca Huxley en su pequeña reseña sobre la exposición que menciona. Así, cuando me encamino a la azotea para contemplar el cosmos, pienso en un enorme mural en que se proyectan las luces, los recuerdos de una causa desconocida. Eso me produce un desvelo y un anhelo de no sé qué vivencia, pero, en esa inmensidad, encuentro siempre mi medida exacta.   


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Dice M. Zambrano en El sueño creador: “Existir es un movimiento en que se actualiza una esencia. Existir es el movimiento propio del ser, como el vivir actualiza la vida”. He reflexionado sobre estas palabras en muchas ocasiones y no pocas veces, cuando escribo, las tengo en cuenta, por delante, acrisoladas en la consciencia.  
 Así, en la poesía, el poema es la existencia que actualiza una esencia poética. Cada poema es un acto y por eso es insuficiente, pues lo que propone es una manifestación estética de la esencia original poética, de lo que denomino lo poético. Estas incursiones las he acordado en Ars vivendi con mayor o menor fortuna, pero siempre desde el convencimiento y la verdad.



sábado, 6 de abril de 2013


HUXLEY dedicó un artículo a la selección de libros que haría si su biblioteca ardiera una noche. Me he parado pensar en ello, pues creo que hay verdad cuando llegan los límites. Huxley nombra a Homero, a Dante, a Shakespeare, a Donne, a Eliot, a Tolstói, a Balzac, a Stendhal, Bouvard y pecuchet de Flaubert, a Montaigne, a Pascal, ...todo ello para plantear una pregunta final a esta selección: ¿Qué nutre mi mente? Una buena colección de libros”. A la vista de los autores seleccionados, termino por pensar que la Literatura siempre ha sido una para que el ha tenido ojos y para el que visto desde fuera de sí. 

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Puede que estas notas no sean más que caprichos, pero estos caprichos van perdurando demasiado en el tiempo y en esta vida. Se acumulan por necesarios y el encuentro que me provoca el acto de escribir cada día me hace someterme a una disciplina que ya ha perdido todo halo de cerrazón. Es pura libertad, pura alegría escribir a pesar de que uno tenga consciencia plena de la poca altura y de la peor armonía de las letras.


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He soñado con un inmenso campo de trigo. A través de sus espigas he rodado mi mano suavemente, con la lentitud del aire, con la suavidad del alma. He paseado las palmas de mis manos por las crestas de los trigos, las he peinado al viento con el sutil magma de mi inocencia. Y me he contemplado insuficiente, me he creído, de una vez por todas, minúscula espiga entre la inmensidad.

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No hay nada más ancestral en el hombre que la memoria. Platón hizo de la memoria la forma de conocimiento. Por esto escribo hoy que la música provoca la revelación de la memoria en el espíritu como ninguna otra disciplina.

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El mejor poema de Cernuda, con total diferencia del resto, es el que comienza Si el hombre pudiera decir lo que ama…

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Algunas noches me quedo en la azotea de la casa contemplando el cielo, llenándome de noche. Me sitúo en las orillas del cosmos, ante las constelaciones. Es el preciso instante en que la medida de mi espíritu toma consciencia. Una miniatura quieta, una fugaz melancolía. Y a todo esto, en esta noche de insuficiencia, El clave bien temperado, de Bach, para reconciliar al hombre con el hombre, al hombre con el cosmos. 

viernes, 5 de abril de 2013

  1. VIDA: Cuando uno recorre el camino de los que han regresado, cuando uno estima la vida como un bien y una composición armónica, suenan y se edifican los días en otro tiempo. Es el tiempo de la consciencia plena de estar vivo que no entiende del tiempo desmenuzado en tramos pretéritos ni en tramos futuribles. Es todo condensación, el uno, que evoca en la materia del espíritu un origen.
  2.  LITERATURA: surgió en el hombre como forma manifiesta de ese origen irrenunciable. Por este motivo, el arte es belleza, es justicia, es verdad y todo lo que se manifieste fuera de estos parámetros termina siendo fugitivo y perecedero para el hombre.
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Sabias reflexiones y mejores palabras las que utiliza Hesse en Lecturas para minutos. Pequeñas piezas armonizadas desde la verdad de un individuo que se proyectan en la bóveda de los lectores. Hoy, al leer estas líneas, he pensado en María Zambrano y en los paseos por Roma, en aquellos paseos al atardecer por los jardines, en los momentos en que trataba de rescatar la belleza del jardín de mi memoria para siempre:
"Toda poesía es, antes que nada, un valor estético, y la estética, el conocimiento de lo bello, no es ciencia, pese a todas las tentativas y esfuerzos para que lo sea; no se puede aprender ni reducir a métodos". 

Esa idea que vertebra el fragmento de Hesse la tengo por norte y por sendero luminoso cuando conjugo vida y literatura, ars vivendi. Prosigue el alemán:

"Lo peculiar del poema, su irreductibilidad y la belleza pueden quedar ocultos"; ahora recuerdo, al leer todo esto que comencé un poema hace años que decía: "Hay una verdad oculta a los ojos..." y que lo abandoné porque supuse que ese verso ya estaba contenido en la poesía misma, si es que alguna vez he llegado a tocarla. 

Termino con Hesse, con el reconfortante calor de las siguientes palabras: " y, si a uno se le escapan, por muy sutiles y doctas interpretaciones que haga en torno a los contenidos no llegará a captar lo más auténtico". 

Me agrada que sea la virtud como lector el fundamento de esta escritura, pues así creo que ser lector que capta lo auténtico es compartir la belleza misma de la poesía, pues autor y lector se dejan a sí mismo para ser siempre uno, el mismo. 

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Lo vuelvo a escribir ya que no termino de asimilarlo, pero cuánto me está enseñando Ars vivendi sobre la calaña de algunos individuos, sobre la verdad de algunos individuos. Y es que nos encontramos en un tiempo de la verdad que contiene una diáfana penuria. Esa penuria exacerba la naturaleza del mediocre, pues nunca estuvo donde la poesía y la verdad. Al verse nublado todo, el propio impostor recalcitrante comienza a confundirse con actos inmorales. 

jueves, 4 de abril de 2013


ESCUCHO a Chabela Vargas, las simples cosas. Uno se despide muy sensiblemente de pequeñas cosas. Porque uno vuelve siempre a los sitios donde amó la vida. Lo hace para comprender la ausencia de las cosas amadas, de las raras bellezas sumergidas en los ojos.

Las simples cosas que quedan doliendo en el corazón y que forman signos y destellos en la memoria. Porque uno vuelve siempre, como en poesía, a los sitios transitados antes de vivir, antes de morir. 



miércoles, 3 de abril de 2013

DEBEMOS amar la poesía, pues es una realidad bella. En ese amor existe un fruto incierto, pero inevitable. Cada obra, cada poema y cada verso se revela en nuestro espíritu. Somos la música misma de cada composición; nuestro ser acordado se manifiesta en cada una de las músicas del poema:
“La belleza es la posibilidad que tienen todas las cosas para crear y ser amadas.”, dice Valle-Inclán en su fastuoso libro La Lámpara maravilllosa.


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Me llega una carta del poeta  Á. G. L. manuscrita y una caja cargada de libros, de sus libros de poemas. La he leído en varias ocasiones e incluso le he dicho a M.C. que la leyera en voz alta para poder escuchar las palabras con los ojos cerrados. 
La caja de libros está junto a la mesa. He abierto algunos de los volúmenes, de las primeras ediciones de las ya avejentadas páginas cargadas de frescos poemas. Cuánta poesía frente a tanta estulticia contemporánea. 
Leo un poema, acabo con otro. Agarro la edición de Memoria amarga de mí en ediciones Albatros, de 1983. El título es un homenaje a José de Zorilla y fue así ya que, todavía en estos tiempos, los poetas eran ante todo lectores de literatura. Más tarde, releo los poemas estoicos de Trasmundo, en la edición de Editorial Oriens, publicado en Madrid en 1980. 

Morir con la esperanza
de seguir siendo un muerto.

Romper de estas palabras
lo que lleve al recuerdo.

Ser un trozo de nada
bostezando en lo eterno.  

Me encuentro, además,  con la edición de Medio Siglo, cien años editado en la Colección de Poesía Juan Ramón Jiménez, en 1988, cuyo diseño corrió a cargo de J. C. W. Este libro ganó el Premio Hispanoamericano de Poesía con un jurado presidido por Claudio Rodríguez y eso, esa anécdota, me emociona y sobrecoge. Libros, poemas, la poesía viva de un autor que me escribe desde el otro costado. 




martes, 2 de abril de 2013

SIEMPRE los poetas deambulan por la esencia. Son siempre allí. H. Hesse: "Para el artista creativo la realidad de las sensaciones, del tiempo, del espacio y de la causalidad tiene que estar fuera de duda, como algo esencial, ya que son sus únicos medios de representar y de convencer".