viernes, 16 de noviembre de 2007

IGNORANCIA ÓRFICA

UNO de los temas que se repite en este trópico es la música. La música es una mesnada del ocultamiento; como la noche, resguardo para las extrañezas. No pretendo reseñar los libros que sobre ella dedicó San Agustín -publicados ahora en Gredos-, ni atender a la correspondencia entre Adorno y Thomas Mann en que se rinde cuenta de las filiaciones entre la música y las artes; así como no voy a desarrollar los puntales del magnífico monográfico de Eugenio Trías. Por desgracia, cuando escribo sobre el desarrollo de la música en esta ciudad es para atestiguar la continuación de la catástrofe a la que tienen sumida a la Banda de Música Julián Cerdán y, ahora también, a la Escuela (Municipal, sería un improperio) de Música.
Triste es la historia que surge de la relación entre los distintos ayuntamientos y la Banda de Música. En este sentido, seguimos hilvanando las mismas incomposturas, la dejadez en el desarrollo de la educación musical y el menosprecio de los políticos por insensibles. En no pocas ocasiones he dejado entrever que los políticos no pueden atender a las artes, por insensibles e incapacitados para la tarea de marras. No pretendo expulsar a nadie de esta república bananera de las artes en que se ha convertido Sanlúcar, sólo señalar que el Ayuntamiento apoya a sus condiscípulos y allegados, buhoneros de los presupuestos locales y truhanes de la sinvergonzonería, aun dejando a otros en las tierras de pampa de los desterrados. No es nueva esta historia, es circular y eterna, por filosófica.
No es concebible que una ciudad con este número de habitantes y con los presupuestos que obtiene deje a un lado a una entidad que magnifica las herramientas culturales a lo más alto. Pocas entidades han sobrevivido con la gallardía de la Banda de Música y menos aún han soliviantado el repetido dos por cuatro de la política sanluqueña. Parece que estuvieran invocados por una tonalidad menor que los desvela y desabastece de la capacidad para solventar este problema.
Una Escuela de Música es un Liceo de las almas, un abono extemporáneo para los futuros conciudadanos de una ciudad que pretende evolucionar. Pero, obviamente, la evolución consiste en el número de farolas que alumbren las entendederas, no en la iluminación con que irrumpe un acorde en el espíritu. Poco importa eso, pero por desconocimiento. Una Escuela de Música hace posible que un número de individuos obtengan otros hábitos distintos a la chabacanería, y con ello, a un mejor y ponderado desarrollo de una sociedad. La noche responde siempre como una respiración artificial. En ella se consiente las extrañezas de lo oculto, la naturaleza órfica de los días. Pero todo esto es papilla de la bélica ignorancia de los gobernantes.

martes, 13 de noviembre de 2007

EN TIERRA, EN POLVO, EN SOMBRA...

Traigo un subrayado de lectura excitante. Se trata de un fragmento de Heráclito y de un comentario de la magnífica Historia de la Filosofía, de Martínez Marzoa. La propuesta es que el fragmento resuene tras su lectura hasta en los tuétanos; que divaguemos por las palabras como si de un surco en inicio se tratase; que inventemos, de nuevo, un significado nonato para nuestras mentes; que se produzca el principio de conocimiento que se arranque de sí mismo, que permita revelar los límites de lo ilimitado, dilucidar en qué consite que algo sea.


B 124. "El sol es nuevo cada día" (Heráclito)

"El kosmos es orden, reparto, a cada cosa su lugar. El orden mismo, que es el logos, no está ordenado con arreglo a nada, no es orden con arreglo a algún criterio distinto de él mismo; es porque sí; por lo tanto, es en definitiva azar. Como el ser no es esto, ni aquello, ni lo de más allá (ni se explica por esto, aquello o lo más allá), como no es nada, es en definitiva eso: nada. La presencia es en definitiva no-presencia." (Martínez Marzoa). Estamos ante el conjunto de palabras que dio inicio a la posterior introspección en el ser y su desembocadura en la nada de M. Heidegger.

ARTIFICIOS RESPIRATORIOS


"¿Y qué es en definitiva la biografía de un escritor sino la historia de las transformaciones de su estilo? ¿ Qué otra cosa, salvo esas modulaciones, se podría encontrar en el final de ese trayecto?"
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"Tardewski dice que la naturaleza ya no existe sino en los sueños. Sólo se hace notar, dice, la naturaleza, bajo las formas de la catástrofe o se manifiesta en la lírica. Todo lo que nos rodea, dice, es artificial: lleva las señas del hombre."
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"Tardewski citando Kant: La paloma que siente la resistencia del aire piensa que podría volar mejor en el vacío."

RESPIRACIÓN ARTIFICIAL, RICARDO PIGLIA
(Cuadro de Frans Hals [1584- 1666], citado de continuo en la novela)

martes, 6 de noviembre de 2007

OXIDACIONES

PARA los sábados, cuando llego a Sanlúcar, guardo la costumbre de pasear por la mañana y por el centro del pueblo. Atravieso sus céntricas callejuelas con la intención de perderme, siempre en buena compañía, por una esquina, revuelta o callejón desterrado de mi memoria. Cuando termino esta inspección aureolada de sensaciones añejas, me hospedo a la ligera en un bar situado en la esquina que está enfrente de una librería, de una biblioteca, de la Plaza del Cabildo y de la extensión de la calle Ancha hasta donde se funde con la calle San Juan. Puede decirse, a todo esto, que quizás lo imagino así, poco importa. Previamente, he comprado una tira de periódicos –entre ello este que lees ahora al mismo tiempo que yo- para que el ejercicio de observación se desarrolle con todas las garantías (en ocasiones, la realidad se convierte en un epitafio burdo de la costumbre, y encuentro en la prensa la suficiente motivación paralela para proseguir el curso de los días). Dependiendo de la hora a la que llegue, pido un café –en pocas ocasiones un café-, una tónica o una cerveza. Ya con la cerveza en la mano comienzan a producirse los desencuentros a los que tengo acostumbrada a mi memoria. El ritual es bastante monótono en su discurrir: observo con las sentencias del tiempo, conjugo los amarres del pasado y los interinos azares del futuro, porque el futuro en su esencia sólo puede ser azar.
Algunas veces veo a compañeros del colegio que se han convertido en nobles padres de familia, con la tripa aumentada y la vista perdida en la hipoteca sofocante; compañeras de afición, como la música, que han cambiado la pareja antigua (el verbo cambiar es endeble y, quizás, soez), esa que ya formaba parte de su atmósfera visual; antiguos profesores entregados a las vicisitudes hogareñas que arrastran un carro de la compra y que al verme desvían la mirada para no atestiguar el paso del carrusel de los días. Mientras tanto, como si la suma de varias cervezas provocara cierto estupor etílico, devengo en divagaciones sobre la más evidente de las antropologías y todas las miradas se van estrechando hasta la mesa en la que dejo reposar el vaso.
Por último, como el espejismo que el deshielo ha dejado sobre la superficie de la mesa, la observación se detiene en mí mismo. Abismo, exploración, extraña forma de vida. Con el escarpelo de las diferencias principio la búsqueda de mi orden en el cosmos de todos esos datos que he recogido con esmero; a fin de agradecer a los observados la ayuda prestada, brindo por ellos, detengo mi copa en alto y sonrío levemente. Me han demostrado que la virtud de la constancia es la utopía de la indiferencia, los deseos del pasado pura entelequia de los sentidos; nada es entre el fue y el será; la vida oxidada es la materia de la ficción.

domingo, 4 de noviembre de 2007

ESTRAPERLO

Hay una serie de temas que son constantes en las sobremesas, cuando los comensales han adquirido la confianza del encuentro y el alcohol ha abierto las compuertas de la palabra. De esta forma, la época de la posguerra española se convierte en un paradigma de desventuras y anécdotas que les vale a los que la vivieron para enriquecer el postre con los fantasmas del pasado. Así el recuerdo empieza a fermentar sobre la memoria y se mezcla el abuelo muerto con el hermano desaparecido, la tía nonagenaria con las costumbres del alcalde de turno. Uno de esos temas es el estraperlo. ¿Qué nos dice el Diccionario panhispánico de dudas?
Estraperlo. “Comercio ilegal de artículos intervenidos por el Estado”. Procede del acrónimo Straperlo, nombre de un juego de azar fraudulento que intentaron introducir en España en 1935 dos individuos llamados Strauss y Perlo. Hoy no debe usarse la forma etimológica *straperlo. Es incorrecta la grafía *extraperlo, ya que el prefijo extra- nada tiene que ver en la formación de esta palabra.

jueves, 1 de noviembre de 2007

COMPUESTOS DEL HOMBRE

Rescatar las vidas pasadas es como tomar un terrón de albariza en las manos. Tan solo al sostenerlo la arena comienza a perder la forma, a desarenarse entre los dedos, a precipitar su sustancia en mero componente imposible de volver a su concierto. De manera que si intentamos rescatar la memoria a través de una legislación, no haremos más que comprobar que los recuerdos son meras insinuaciones, imágenes precipitadas al abismo de lo inmediato. Es decir, los recuerdos configuran ese estadio de las imágenes que pretendemos alzar a verdad, cuando en pocos casos concretamos sus asideros verosímiles. Estipulamos, incluso, una pretensión de Bien y Verdad para esos recuerdos que hierven en la memoria. En este respecto, la literatura ha esclarecido que la biografía es un sucedáneo de la ficción o, más bien, que la ficción es el envés de la biografía.
Si beatifican la muerte de una serie de religiosos están dividiendo la memoria en dos mitades irreconciliables e innecesariamente sesgadas. La impronta que la religión católica está inyectando en sus actuaciones se acerca, cada vez más, a un fundamentalismo rayano en la costumbre de las sociedades arcaicas. Un chamán desde el Vaticano estipula que sus muertes son más importantes y significativas que cualquier otra por la simple razón de que son religiosos, esto es, poseen una creencia. Pero una creencia dirigida e impuesta, en la que no cabe ningún tipo de discrepancia so pena de ser extraviado de la verdad. De siempre, la religión se cree en posesión de una Verdad universal que siquiera conocen o , así parece, no hacen el intento de ir en su busca; parten, más bien, de la seguridad de encontrarse en ella. Es un mal endémico de estos tiempos defender las verdades, es un síntoma de sinrazón y mentalidad obstruida por la soberbia humana.
En este sentido, se está iniciando una reconciliación con tiempos pasados en que “tiempo” y “pasado” no son términos convenidos por los ciudadanos, sino que se proyecta una propuesta “política” muy apegada a una manera de entenderla, entre otras posibles. Es denigrante que el “pasado” quede resumido y macerado a la manera que la visión de una entidad política o religiosa proponga. ¿Acaso murieron, unos y otros, todos, en defensa de alguna institución; no fueron las instituciones y entes ideológicos quienes arrojaron al campo la dignidad, la honra ya enervada de campesinos, trabajadores y libre andantes por causas inocuas a sus vidas?
En estos ajustes de cuentas, en estos restablecimientos “legales” o “espirituales” con otros tiempos poco importa el conocimiento de la Historia; así que mientras unos revisen los acontecimientos estableciendo leyes de memoria y otros beatifiquen en sus sedes, sigamos leyendo, escuchando a familiares y buscando el surco que conduce a una verdad de la que sólo sabemos cómo acercarnos, palparla u olisquearla. No se impone el pasado a los hombres como tampoco se debe imponer el futuro, es decir, la visión de ambos compuestos del hombre.

miércoles, 31 de octubre de 2007

SENTENCIA

Para todos los "tropiqueros" que deseen leer los fundamentos y el fallo del tribunal, así como la sentencia directamente, sin ninguna previsión mediática pinchen aquí. Encontrarás el documento completo; el fallo se encuentra en las últimas páginas, merece la pena despejar con claridad las dudas con las que se ha ido minando el proceso. A todos los "mochileros", "dinamiteros" y demás "conspiradores" proetarras, lean, por favor.

martes, 30 de octubre de 2007

GENIOS


"A mi juicio, el genio es idiosincrásico y enormemente arbitrario y, en últimas, solitario. Es posible que un contemporáneo de Dante haya tenido exactamente la misma relación con la tradición y la misma educación y haya sentido un amor similar por otra Beatriz, pero sólo Dante escribió la Comedia".

GENIOS, HAROLD BLOOM

lunes, 29 de octubre de 2007

IBÉRICO



Puestos a buscar símbolos, banderas, himnos o universales para una identidad que hierve todavía como un puchero, más vale que, mientras tanto y, por si acaso, ajustemos cuentas con el buche lleno. ¿Quién se une a esta bandera al gusto; tapa o ración?

jueves, 25 de octubre de 2007

SOMBREADOS

Justo cuando coinciden el profesor y el antiguo alumno, ocurre en El Conformista una de las lecciones de filosofía que el cine guarda con orgullo. Los planos, la luz, el atardecer perdiendo fuerza y el juego de ventanas acompañan el diálogo que mantienen el antiguo pupilo y el avejentado maestro. En esta película, Bertolucci, versionando a Alberto Moravia, dejó claro que la fuerza inventiva es cosa de luces y sombras. En todo caso, encuentro en el camino del conocimiento.
Por cierto, la escena es tan prodigiosa que hasta Emilio Lledó la rescata en La memoria del Logos cuando diserta sobre el mismo Platón. ¡Vale, fue Lledó quien me delató su existencia y me sacó de mi caverna!

¿OTRA VEZ YO?

Llevo demasiado tiempo sin cumplir con las expectativas que se le presuponen a un columnista de pueblo. No analizo los acontecimientos que ocurren en la rúa; no atiendo a los desastres urbanísticos que se precipitan sobre una ciudad que pronto será ceniza y hormigón; no me pronuncio sobre los casos personales de políticos emboscados en la justicia; y, para colmo, en lugar de acercarme objetivamente a los hechos que gravitan en Sanlúcar, me dedico a rastrear por sus librerías, cafés, bares y playas. En todo caso (he de decirlo, pues no me aguanto más) es eso lo que quiero escribir.
No piensen que intento desfajarme después de más de dos años colaborando en este semanario. Tan solo debo dejar a las claras que me adiestro en el ejercicio de la memoria. Porque todo lo que suelo escribir cada semana, no es más que los despojos memorísticos e ilusorios de una tierra que penetró en mi infancia y me otorgó una educación sentimental. El problema es que la infancia, a pesar de sus halos míticos y verdiales fabuladores, no deja de ser un rastro en el agua del tiempo ocurrido. No sé, sinceramente, si mi infancia transcurrió siquiera por allí. Incluso en ocasiones dudo -a no ser que mis padres, amigos o compañeros de todo pelaje me atosiguen con el patrónimo- del carácter de pertenencia que le damos a las ciudades en las que uno nació. Si ese es el hilo umbilical que nos une a los pueblos y al carné de identidad, no me parece justo ni equilibrado volcar toda la responsabilidad de tu persona en un único territorio.
Los escritores se inventan territorios míticos para poder ejecutar con más solvencia literaria sus ínfulas narrativas. Se valen de la mezcla que surge al mixturar vida, memoria, verdad y ficción. Para ello necesitan, como he dicho otras veces, la amplitud óptica de la lejanía y la distancia. Esta perspectiva, que se da en mi caso, nimba de cierta oquedad retrospectiva la visión cerrada y repetida de los ciudadanos que viven diariamente allí. Así que, en última instancia, cuando profundizo con exageración lírica y prosa perlada de arabescos innecesarios, quiero ofrecer el aroma de la visión atrofiada por la nebulosa del recuerdo, la mirilla de los arrabales de la cotidianidad y, en todo caso, el humo funambulesco del fumeteo que me traigo solo en el trópico. ¿Una calada?
(Ilustración: El estudio, Johannes Vermeer 1632-1675)

domingo, 21 de octubre de 2007

HABLADURÍAS

Acabo de levantarme y he llegado a la escritura imantado por una suerte de necesario arbitrio o de repentina dialéctica con las conversaciones que mantuve ayer por la noche en la intimidad. Las palabras no terminaron de evocar todo lo que quisieron presentarme y se han ido revolcando por el fango de mis sueños como un animalillo enloquecido, burlón y, ahora, pendenciero.
Hacía tiempo que quería escribir sobre esta necesidad de no escribir opiniones que, con más fuerza, cada día, me persigue y modifica. Porque las opiniones no dejan de sobar las ideas como saqueadoras de tesoros inencontrables. Hasta el hartazgo estoy de leer en los periódicos a los colaboradores mesiánicos que pretenden sentenciar con sus columnas la verdad de las relaciones políticas y, en algún caso, los modelos de vida social; a los voceros de la conciencia general que en las emisoras de radio instigan a los escuchantes a hacer la digestión con sus ideas a riesgo del empacho; a los viandantes que sin escrúpulos hablan a viva voz en los trenes, las cafeterías y supermercados apuntalando las conductas que todos deberíamos llevar, las ideas que todos tendríamos que elucubrar y las palabras que debieran envolvernos, cada mañana, en esa porción inasible de la realidad. Nunca nadie deja de decir lo que opina aun a pesar de su puro desconocimiento sobre el tema en cuestión.
Dado el caso, ya solo me queda –y aspiro, sobre todo- escribir sin opinión. No creo que mi opinión merezca aparecer en un soporte como un periódico semanal o, tan siquiera, en la página de una bitácora que visitan mis allegados. No creo en la letra que surge de una opinión, no me agrada escribir con la finalidad de intentar convencer a nadie. Al final son melodías insonoras que pasan al olvido, que terminan cuando son leídas en el acto y que no van más allá de la especulación. Esto, sinceramente, no me interesa en un punto. Me importa la ficción, la capacidad de conectar con el sustrato eterno que nos aproxima como especie para que así queden resonando las palabras hasta el finito día de la muerte, para que la opinión se convierta en alumbramiento que no necesariamente tiene que ser una verdad, sino que sólo aspira a dirimir en la conciencia el boceto que nos llega de nuestras vidas. Ése es el terreno que me importa, la ficción y sus arrabales más inexplorados, donde podamos encontrar de la mano –escritor, lector- esos ángulos muertos que la mera opinión nunca desgajará de sus potenciales argumentos.
Dice Muñoz Molina que no le apetece escribir con una opinión fija, que no pretende macerar sus artículos con el fin último de mover las visiones que se ofrecen sobre los asuntos más inmediatos, porque en la opinión va una porción de la realidad que no controlamos y que, como tal, merece la sospecha de no ser definitiva. El hombre es un demiurgo de las contrariedades, sólo puede vislumbrar un hueco de luz en su camino a la sustancia que lo compone y que le traza su naturaleza. Muñoz Molina prefiere el reportaje, el artículo escrito desde la escritura y no desde unos supuestos o intenciones partidistas o dictados de grupos de información o de simplemente, convicciones políticas que terminan atrofiando el alumbramiento de una conclusión necesaria para el conocimiento.
Creo en la dialéctica como método que deviene al trayecto de las verdades, pero una dialéctica en que los interlocutores sean responsables tanto de sus pareceres más conspicuos y evidentes como de aquellos a los que asoman por vez primera. No va en la opinión un tratado de filosofía cerrado, una hermenéutica de las cotidianidades, sino la respuesta análoga que se sustrae de la palabra. Justo ahí, en el seno de las palabras jamás dispuestas de esa forma, quisiera acomodarme y escuchar la flauta de Pan que dicte la costura de estas letras, generar un arte de la fuga que remiende las fisuras de lo que nunca se dijo y quedó en la memoria, de aquellos retazos del pasado que ya no nos pertenecen sólo a nosotros como individuos y de los que rescatamos, acaso, la mera insinuación abocetada de lo que es el hombre.

jueves, 18 de octubre de 2007

REGIONES

Comenzó como un brote de sarpullidos acompañados de una fuerte picazón por todo el cuerpo y terminó, la experiencia digo, como un carrusel de melancolías aunadas por la debilidad del hombre.
La reacción fue inmediata, supuse por la ligereza con que se propagó. Así que no tuve más remedio que salir del piso, dejar la biblioteca a solas, desacompañar a mis papeles de entonces y, por supuesto, abandonar la lectura que de un tiempo a esta parte vengo digiriendo. Siguieron las erupciones cutáneas propalando por mi epidermis la extraña sensación de una metamorfosis en vivo, de una transmutación de mi cuerpo a algo parecido a la piel de un reptil. Por unos instantes parecía que me estuviera invadiendo una posesión zoológica que no dejaba que mi cuerpo funcionara como es debido, ni que mi cabeza siguiera razonando como era costumbre. Una vez en el hospital, pude apreciar las erupciones que la muerte aguarda para nosotros: gente enferma y pálida como un saludo final. Sin embargo, y en la sala de espera, no paró de resonar en mis adentros las líneas que ratos antes había leído de Juan Benet en Volverás a Región. Recordé con una claridad meridiana las descripciones de esos páramos, veredas o cañadas reales inundados del solipsismo más tozudo y de una frigidez oceánica. Aún no logro recordar por qué aparecieron las líneas de ese libro en esos momentos, pero creo que rápidamente intenté atestiguar su presencia y relacionarlas conmigo dado el cambio de región en mi piel. Obviamente, no pienso que volver a la región que se dibujó en mis cueros sea una idea clarificadora, pero motivado por ello, comencé a contar el número de sarpullidos con la intención de encontrar un paralelismo entre “Región” y mi región efímera.
El esfuerzo fue en vano. Me aburrí pronto en la tarea, sobre todo porque era difícil mantener la concentración en esos estados febriles y, sobre todo, porque tampoco había hecho acopio de los lugares o veredas de la región benetiana. No era posible la comparación.
A pesar de la imposibilidad, del posterior pinchazo de la enfermera en mi trasero, el mareo repentino, la pastilla apaciguadora y la entrevista con el doctor, logré encontrar en esa suerte de analogía un alumbramiento. Supuse que si en un futuro me volviesen a brotar esas malditas erupciones cutáneas no lo harían por los mismos sitios y adquiriendo las mismas formas. A Región tampoco vuelve uno de la misma manera y por los mismos caminos. “Es cierto, el viajero que saliendo de Región pretende llegar a su sierra siguiendo el antiguo camino real – porque el moderno dejó de serlo- se ve obligado a atravesar un pequeño y elevado desierto que parece interminable”. Entendí que Benet nunca estuvo en Región y que ésta es solo producto de la ficción. Mis erupciones desaparecieron, ¿acaso no lo son, ficción digo, ahora en la memoria?
INFORMACIÓN SANLÚCAR (semanario) 20/X/2007
Ilustración, La memoria de Magritte

miércoles, 17 de octubre de 2007

BENETIANAS

"[...]apenas duermen y que - sin salir del refugio- lo oyen todo; ven en la noche y tienen, como todas las razas habituadas a la espera, un sentido de anticipación funeral del porvenir; pues ¿qué otra anticipación del porvenir que no sea la cita con la muerte cabe en esta tierra? "
Volverás a Región, Juan Benet

domingo, 14 de octubre de 2007

EL TODOPODEROSO

El pasado jueves, día 11 de octubre, tuvimos la oportunidad de escuchar en Sevilla al todopoderoso de los rostros, los corazones y las almas, esto es, Javier Marías. El encuentro estuvo jalonado por la presentación de la tercera parte, Veneno y sombra y adiós, de su última novela, Tu rostro mañana. Tras la presentación de Fernando Iwasaki -atinada, en concierto con la obra y arrojadora de luz-, tomó la palabra el propio Marías (he obviado las palabras liminares del decano de la Facultad de Filología por torpes, incongruentes y repetitivas). Confirmó Javier Marías ese don para dejar ebrios de verbo a los escuchantes; su modulación, sus periodos sintácticos, su selección léxica es de una precisión apabullante; tal así su capacidad natural de fabular al mismo tiempo sobre varios asuntos y envolverlos todos en la extrañeza del azar. En la foto aparece la sombra de Javier Marías, el veneno aflamencado de Iwasaki y el adiós de mi rostro.

viernes, 12 de octubre de 2007

¿ESPAÑA?

NO HACE falta que Rajoy protagonice un vídeo defendiendo el día de la Hispanidad ni que los adversarios políticos digan que ha cometido una brutalidad digna de otros tiempos para que me siga importando bien poco o casi nada eso de la patria, la nación y las banderas que los políticos predican desde sus atriles. Quiero decir que no me identifico con la idea de España que tiene el PSOE, pero eso no me lleva a afirmar que esté de acuerdo con la idea de España que mantiene el PP, más bien, si contra mi voluntad tuviera que situarme estaría más alejado del nacionalismo español que defienden los populares. Por eso mismo, porque son ideas y las ideas prefiero elucubrarlas en otro guiso y con otros aliños, entiendo que lo que propone Rajoy es un tipo de nacionalismo de la misma especie que los que crítica. Se trata, eso de lo español tal y como lo defiende Rajoy, de un macro-nacionalismo que engulle a otros nacionalismos, esto es, micro- nacionalismos. Como no comulgo con ningún tipo de identificación política y territorial, creo que eso de los himnos y de las madres ilegítimas que nos crecen cada año es una falacia intelectual a la que nadie, todavía, ha sabido darle forma cabal.
La España, esa España de la que hablan los políticos, ha sido una gran puta desde el principio de los tiempos en su suelo peninsular, así lo digo, y así me imanta una tierra. Por este motivo, por la fusión continua de razas que atraviesa nuestros genes, por el prodigio del paso de culturas milenarias por estos lares, debo confesar que si algo me agrada de todo esto de los días nacionales es la mezcolanza de una tribu impura, repleta de mixturas, prodigiosa por su incapacidad de identidad y única por su indudable antigüedad. De esta forma, si Rajoy quiere celebrar su día de la patria, no me parece una postura a la que le podamos reprochar algo. Ahora bien, ¿quién le ha dicho que “lo que todos sabemos”, eso que nos ha llevado a “esta situación”, proviene de una idea de España que nadie comparte?
El desaparecido Claudio Guillén tiene un libro titulado Múltiples Moradas. Este volumen comienza con un epígrafe en el que me he revolcado demasiadas veces: “El sol de los desterrados”. En él se cuenta una anécdota de Diógenes, el cínico. Se trata del famoso encuentro en Corinto de Diógenes con Alejandro Magno, quien se acercó a él y le dijo: “Pídeme lo que quieras”. Y Diógenes contestó: “No me quites el sol”. Pocas incidencias a lo largo de los tiempos demuestran de forma tan feroz cómo el hombre, desde sus inicios, ha evidenciado la necesidad de la libertad bajo el sol y el rechazo del poder y de las instituciones sociales a través de un jefe supremo. Así que me envuelvo en los versos de Brassens: “Cuando la fiesta nacional/ yo me quedo en la cama igual/ que la música militar/ nunca me pudo levantar”.
INFORMACIÓN SANLÚCAR (semanario) 13/X/2007

jueves, 11 de octubre de 2007

PREMIO NOBEL

Ya tenemos el nombre -de resonancias filosóficas- de la Premio Nobel de literatura de este año: Doris Lessing. Esta autora inglesa de origen iraní ha trabajado en literatura sobre las fuerzas que mueven las pretensiones feministas o los cruces de culturas. Su obra cumbre es El cuaderno dorado. De nuevo una autora premiada y que me hes desconocida, a pesar de que fue Premio Príncipe de Asturias en 2001.

miércoles, 10 de octubre de 2007

TESOROS

El léxico que configura la historia de una lengua está lleno de peculiaridades que van más allá de lo estrictamente filológico y que se empapa, además, de acontecimientos históricos, filosóficos, religiosos, etc. Si la lengua es el instrumento de que nos valemos para establecer las conexiones oportunas entre el concepto - o su percepción- y la forma real de ese concepto, también es el testigo de la historia de las mentalidades. Me refiero con esto a la trayectoria que han seguido ciertas palabras en nuestra lengua como "siniestro". De origen prerromano (algunos aventuran que vasco, concretamente), "siniestro" fue sustituida por el vocablo "izquierdo" porque la Iglesia tuvo a bien despejar todo tipo de dudas maniqueas que lo empacharon todo. Es decir, lo bueno se acopló al lado derecho y lo malo a lo izquierdo. Si tuviéramos espacio, tendríamos la oportunidad de hacer un repaso por la bibliografía antropológica que ha recogido todo tipo de simbología al respecto: en oraciones, iconografía, libros bíblicos, homilías, misales, etc. No en vano, Cristo está sentado a la derecha del padre, el buen ladrón estaba a la derecha, etc. En este sentido, el testimonio de uno de los diccionarios monumentales de nuestra lengua, el Tesoro de la lengua castellana o española de Sebastián de Covarrubias que se publicó en 1611, es de sumo interés. Su lectura es siempre un disfrute y una exploración por la mentalidad de quienes nos antecedieron. A continuación transcribo la entrada:
SINIESTRA cosa. La contraria a la diestra, y así decimos mano siniestra.

SINIESTRO. El vicio y la mala costumbre que tiene o el hombre o la bestia; y díjose siniestro principalmente por el zurdo, que las cosas que ha de hacer con la mano derecha las hace con la izquierda.

ZURDO. el que es más ágil de la mano izquierda que la mano derecha,siendo de ordinario al revés, que la mano derecha es más ágil. Ninguna mujer es zurda o ambidiestra.

PUESTAS EN ABISMO

"Pensamos en haber vivido lo que se vivió como si fuese un borrador, algo que puede ser transformado."
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"[...] Si el tema del Quijote es el del soñador que se atreve a convertirse en su sueño, mi historia será la del escritor que se atreve a vivir lo que ha escrito, en este caso lo que ha inventado [...]"
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"La vida, siempre tan importante. ¿O no? ¿No era eso lo que solía decirse? Me entraron de repente ciertas dudas. La vida, tan primordial. Lo repetí para mí mismo otra vez: La vida, tan primordial. tan esencial, añadí. La sangre y el hígado, tan fundamentales. Las dudas aumentaron. ¿Debía tener la vida un lugar tan preferente? Me dije que en realidad esa tensión entre literatura y vida ha sido desde el primer momento, desde Cervantes, el tipo de debate que ha desarrollado la novela. En realidad, lo que llamamos novela es ese debate."

"PORQUE ELLA NO LO PIDIÓ", EXPLORADORES DEL ABISMO, E. VILA-MATAS

lunes, 8 de octubre de 2007

RENACIMIENTOS

Para los que estén buscando una escapada a los museos ya tienen la excusatio non petita más idónea. El otoño comienza en Madrid con una exposición en el Thyssen que recoge más de doscientas obras del Renacimiento alemán entre pinturas, grabados, orfebrerías, etc. De entre todos los seleccionados destacan Lucas Cranach (1472-1553) y Alberto Durero (1471-1528), así que el acontecimiento merece la pena. La exposición se titula Durero y Cranach. Arte y Humanismo en Alemania. Con este título no hay quién se resista a viajar por eso que Emilio Lledó llama los surcos del tiempo.
(Adán y Eva por A. Durero)

jueves, 4 de octubre de 2007

LLAMAS

La radio termina por convertirse en una ventana que se asoma al discurrir del mundo, al asombro de las llamas rutinarias, al amontonamiento de faringes encendidas. Por eso, cuando encendemos la radio y la palabra comienza a edificar el mundo que se mueve, esparce y desordena, sentimos que formamos parte de algo que no conocemos, de un abismo inexplorado pero tácito, sin embargo, para los sentidos. Estos creen aprehender las formas exactas de los elementos, pero la aplicación de la duda trastoca toda certeza absoluta. La vida, como certeza absoluta no tiene nada que hacer, no tiene nada que ofrecer como axioma accesible y fragmentado.
La muerte, sin embargo, es como un cante de ida y vuelta que retoma todas las armonías que en un tiempo fueron las que formaron la vida. La muerte es una pintura cubista, un apremio para la perspectiva, que consigue aunar en un golpe rotundo de tierra el punto de fuga de los pinceles. La muerte es la cuerda que sostiene el violín, que procura todos los arpegios necesarios o superfluos, todas las posibles melodías que se precipitan en la mente. La muerte, ella sola, es una partitura en blanco, un acuífero de motivos húmedos para la nada, una congoja que no intuimos, una necesidad, para algunos, que no les basta, por irreconocible. Es un temor que nunca hemos sentido, una piedra solitaria que no vemos en el camino. La muerte, el envés de lo comprensible, por eso nos apabulla.
No debería nunca morir nadie como el agua de un arroyo abandonado por el hombre, no debería llegar la muerte con sus patas de caña y recogernos del asombro ante la finitud. Por eso, ya desde este momento, la muerte debe ser recogida con todos sus metales, con los sedimentos que otras muertes han depositado en nuestra memoria. Encontrar la sustancia eterna en la muerte es, ante todo, un acto de valentía; puede ser que un capricho de los sentidos, pero también una necesidad para incorporar la filosofía del límite, del abismo, a la tierra cercada de nuestras ilusiones. Hoy ha muerto un hombre, con él todos los hombres, acaso. Y quiero verme muerto sin rostro, sin nombre, como él, sin escrúpulos que nublen mi observación. Hasta en la radio la muerte deja su aroma de salina moribunda. La muerte tiene ahora una voz que fue compañera de muchas noches, una voz rotunda como el deshielo salvaje. No de otra forma abriré el acueducto verbal que es la radio, esperando la continuación de la vida; me conduelo de los astros y las estrellas, han perdido una voz que las alumbraba, como del rayo.
INFORMACIÓN SANLÚCAR, 6/x/2007
Post Scriptum: Anoche murió Carlos Llamas, excelso periodista de la Cadena Ser. El cáncer se lo llevó. Dirigía un programa llamado Hora veinticinco. Se retransmitía por la noche, a horas en las que uno planea, ingenuamente, donde guaradará el tesoro de sus días venideros.

miércoles, 3 de octubre de 2007

POLÍTICA LINGÜÍSTICA

La escritora Cristina Peri Rossi no volverá a participar en un programa de radio en Cataluña porque no habla catalán. Los dirigentes del medio de comunicación en que participaba esgrimen una justificación para tal efecto que se ampara en el acuerdo que desarrolló el tripartito, jalonado sobre todo por Esquerra, y que privilegiaba la participación en medios catalanes de participantes o colaboradores que hablaran catalán. Para los que quieran saber el menudeo del caso, les facilito un enlace que se obtiene en el nombre de la escritora en esta entrada. Pincha dos veces y leerás lo que ella misma explica.

martes, 2 de octubre de 2007

PARO BIOLÓGICO

Llevo unos días enredado entre la expresión “para biológico” y todas las posibilidades que de ella podemos obtener. Estrictamente, se usa “paro biológico” para hacer referencia a ese periodo de tiempo en que los marineros dejan de faenar en beneficio de que las especies se desarrollen en más cantidad. En definitiva, consiste en dejar que los inmaduros crezcan hasta alcanzar el tamaño adecuado para procurar la futura existencia de los mariscos y pescados en las mesas de los consumidores.
Me pareció oportuno darle un sentido fingido a la expresión llevándola al campo de los humanos. Por ello, solicité a mis neuronas que me extirparan de mi cerebro todos los sustentos semánticos que de la marinería se aposentaban en ella. El caso fue que me propuse hacer un estudio del paro biológico pero para los humanos, no para las bigotudas gambas. ¿Cómo recibiríamos un paro de este tipo nosotros, los que provocamos el paro? ¿En qué consistiría y qué finalidad o fuerza teleológica lo movería? ¿No hay paro biológico continuo en algunos países africanos? ¿ No será que estamos en un paro continuo y esta circunstancia nos incapacita para tomar conciencia del asunto?
Principié en mi mollera una imagen que venía a convocar la supuesta consecuencia de ese paro biológico en zonas en que opera la fuerza de la sinrazón. La franja de Gaza, Iraq, Israel, por ejemplo. Continué arañando a la palabra todos sus resquicios semánticos y conceptuales. Me hice preguntas: ¿qué responderíamos ante la masiva construcción de viviendas aladrilladas, afeadas y destructoras del patrimonio si parásemos las obras por unos meses? ¿No caeríamos en la cuenta de que estamos destruyendo el banco de recursos más poderoso que tenemos para la subsistencia, esto es, la memoria?¿ si en terriorio comanche parasen las guerras, qué cara se les quedaría a los soldados y dirigentes políticos? ¿Queremos convertirnos, acaso, en “replicantes” a la manera de Blade Runner?
Incluso si llevásemos estas premisas y elucubraciones al ámbito de las relaciones personales, ¿cuántas tonterías no rodean a las disputas familiares o entre amigos? ¿No será que les hace falta una parada y fonda para calibrar los lazos en su medida adecuada? ¿Qué sería de los medios de comunicación si parasen por unos meses de introducir mierda caliente en las mentes de los escuchantes y televidentes? ¿Serviría para algo esa parada; para interpretar los hechos teniendo en cuenta otros criterios ajenos a los suyos?
INFORMACIÓN SANLÚCAR (semanario) 29/IX/2007

lunes, 1 de octubre de 2007

RICADAS CERVANTINAS

EN El texto del "Quijote", Destino, (2006), en que Francisco Rico deja a las claras todos los pasos que el texto de Cervantes sufrió desde que salió de sus manos hasta nuestros días, se pueden leer aclaraciones y estudios sobre temas consabidos que, cuando menos, son sorprendentes y renovadores. Los comparto aquí.
"Del puro sentido común viene, pongamos, la confianza en que incluso "El Quijote" que se lee en las ediciones más desaliñadas responde en conjunto, a grandes trazos, a la voluntad del autor; pero de sentido común es igualmente que no podemos depositar esa misma confianza en todas y cada una de las palabras del texto en ninguna edición. ¿Quién nos dice que Cervantes no escribió "En una aldea de la Mancha" y el copista o el tipógrafo no lo alteró con un sinónimo? [...] Pese a todos los pesares de la opinión corriente, no es lícito conjeturar que el taller de Juan de la Cuesta manejara los manuscritos autógrafos del Quijote, porque tal proceder habría ido contra los usos y costumbres de la tipografía de la época, cuya regla para las primeras ediciones era que la imprenta trabajara con una transcripción realizada por un amanuense contratado al efecto.[...] El ingenioso hidalgo de la Mancha, el título de último minuto elegido por Cervantes con la obra básicamente acabada, no contiene el nombre de "Don Quijote", por imposible que parezca imaginar una cifra más ajustada del libro entero y aun de su papel en la historia de la novela".

sábado, 29 de septiembre de 2007

A RAS DE ETERNIDAD

...Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando.

Y se quedará mi huerto con su verde árbol
y con su pozo blanco.
Todas las tardes el cielo será azul y plácido,
y tocarán, como esta tarde tocando,
las esquilas del campanario.
Se morirán los que me amaron
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y lejos del bullicio distinto, sordo,
raro del domingo cerrado,
del coche de las cinco, de las barcas del baño,
en el rincón oculto de mi huerto encalado,
entre la flor, mi espíritu errará callando.
Y yo me iré, y seré otro, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.
NIDO AGRESTE (1910-1911), J.R.JIMÉNEZ

jueves, 27 de septiembre de 2007

COSA DE OTROS

Para distraer el descontento de su incapacidad para la escritura, el profesor emprende la tarea de la defensa de la lectura como argumento para desarrollar la imaginación y la creatividad. Comenten en varias líneas qué hacen en sus ratos libres –obliga el profesor a los alumnos de ojos desencajados por la tarea. A continuación, Lorena escribe en su cuaderno tres o cuatro oraciones, pero al llegar a punto final, levanta la cabeza y dice con la timidez virgen que se expele ante lo desconocido, “Profesor, ¿usted qué hace en sus ratos libres?” Pues leer, hija, leer – en tono aginebrado. Ah, ahora lo entiendo, quiere saber qué son los ratos libres porque usted lo que tiene son “ratos libros”. Sobrecogido y apenado, comprueba el profesor que el talento y el ingenio es cosa de otros.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

ATRIBUTOS

Entra el profesor cariacontecido por el estupor de la vuelta a las clases. De repente, frente al aglomeramiento de risas, idioteces, sinrazones y despropósitos, abre un libro de cuentos de Vila-Matas y comienza a leer. Seguidamente, anota con su lápiz algunos comentarios en los márgenes de las páginas y cierra el libro porque el cuento era demasiado corto, no lo eligió bien. Cuando levanta la cabeza, los alumnos están en silencio. Han observado un prodigio, pero como no saben lo que significa, el bálsamo dura una milésima de infinito.

martes, 25 de septiembre de 2007

BÚSQUEDA Y VERDAD


"[...]quienes buscan la verdad acaban mereciendo siempre el castigo de encontarla..."


"NIÑO", EXPLORADORES DEL ABISMO, ENRIQUE VILA-MATAS

lunes, 24 de septiembre de 2007

ABISMO DEL EXPLORADOR

(El Café Kubista en Praga)
"Voy pensando que un libro nace de una insatisfacción, nace de un vacío, cuyos perímetros van revelándose en el transcurso y final del trabajo. Seguramente escribirlo es llenar ese vacío. En el libro que terminé ayer, todos los personajes acaban siendo exploradores del abismo o, mejor dicho, del contenido de ese abismo. Investigan en la nada y no cesan hasta dar con uno de sus posibles contenidos, pues sin duda les disgustaría ser confundidos con nihilistas. Todos ellos han elegido, como una actitud ante el mundo, asomarse al vacío.Y no hay duda de que conectan con una frase de Kafka: "Fuera de aquí, tal es mi meta."

"CAFÉ KUBISTA", EXPLORADORES DEL ABISMO, ENRIQUE VILA-MATAS

VENENO QUE LLEVO DENTRO (II)


Acabo de regresar de las librerías con las branquias abiertas por la emoción. Por fin he podido desvirgar las páginas del tercer volumen que completa Tu rostro mañana, de Javier Marías, intitulado Veneno y sombra y adiós (Alfaguara). A la sombra del acontecimiento literario, se ha publicado una edición especial (un veneno en un estuche delicioso) que reúne los tres volúmenes a un precio muy rentable. Además, aviso desde aquí que el Aula de Cultura de ABC, dirigida por Fernando Iwasaki, tiene prevista la visita de Marías en el mes de octubre a Sevilla. El acto tendrá lugar en el Aula Magna de la facultad de Filología a las 19:30 del día 11. Adiós y sombra y veneno.

domingo, 23 de septiembre de 2007

GEOMETRÍAS DEL AIRE

(Marismas)
Dejo a la vista y para su disfrute la obra de un pintor sanluqueño que se llama Manuel Ángel Gallego de Prada. Este pincel es un compañero de vida y casi todas las cosas que me han ido sacudiendo en la vida las ha presenciado, así que mi afecto hacia él es notable. Ello no me exime de ser un férreo crítico de lo que hace y de que su exigencia sea la brújula de sus obras. Aprovecho la circunstancia, además, para crear una nuvea sección de la bitácora en la que dejaré referencias, digresiones, sobre las pinturas que me resultan más sugerentes. Para ello utilizaré parte de un verso de Rubén Darío: "sed de espacio...".
Le pedí al autor unas palabras para que me orientaran en la observación del cuadro, he aquí:

"Es una obra de técnica mixta sobre madera. Los viajes en avión a Canarias, que pasan por el curso del río y su desembocadura, han influido. La organización agraria y fluvial a esa altura se ve de forma geométrica. Es la mezcla perfecta entre lo hiperrealista y lo abstracto. Ver el mundo de lejos hace que no se vean las imperfecciones de lo cercano, de lo humano".

sábado, 22 de septiembre de 2007

CONSTANTES

Los medios de comunicación nacionales recogen hoy una noticia de la que extraigo varias conclusiones que, me temo, venían germinando de un tiempo a esta parte. La mafia, los asesinos, los delincuentes y demás parásitos de la costra miserable de los hombres, se están cobijando en la lucha nacionalista que fermenta en España tomando como coartada las cauces del nacionalismo para llegar a otros fines. Así, la carta que ha recibido Alberto Rivera -Albert Rivera-, cara visible de Ciudadanos por Cataluña, con una bala en el entrecejo de la que choreaba sangre, amenazas de muerte y una conminación a que abandone la política, es una demostración de los extremos a los que llega el fundamentalismo político.

viernes, 21 de septiembre de 2007

IMPERSONATION

HABÍA dejado la calle Tartaneros a mi espalda. Pensaba enfilar mis pasos hacia la recua de mesas que Balbino acomoda a su entrada. Allí mismo pude verlo: pelo cano, de bigote como un inciso a su rostro, con gafas y el pelo echado hacia atrás con la fuerza del agua. Justo cuando pasaba por enfrente de él, lo observé detenidamente sin ningún miramiento. Sostenía el señor un libro con las manos dispuestas como si mantuvieran la simetría de un atril. Obviamente, la esquina estaba repleta de personas que degustaban entre risas, algunos gritos, confidencias y quién sabe qué cosas más. El señor leía en medio de ese bullicio con cierta parsimonia. Gracias a que tenía el libro levantado hasta la altura de su cabeza, pude leer el título. Los mejores cuentos, de Sergio Pitol. Claro, me dije ciego.
Cuando evidencié que eran los cuentos de Pitol, no pude más que recordar el maravilloso relato, “El oscuro hermano gemelo”, en que se alude al escritor Justo Navarro (en la foto) y a su definición de la figura del escritor como un caso de “impersonation”. Las palabras que Justo Navarro destinó al prólogo de El Cuaderno Rojo, de Paul Auster, vienen a decir que escribir es un caso de suplantación de personalidad, de hacerse pasar por otro. El oscuro hermano gemelo de Justo Navarro es Vila-Matas, mira por dónde, y entonces comprendí que el señor lo que estaba haciendo era invitándome a su juego de ficciones. “Hola, me llamo Enrique Vila-Matas, ¿ha visto usted por aquí al mejicano Sergio Pitol o a Justo Navarro?”- no se me ocurrió otra cosa. “Pero Enrique, ¿no me reconoces? Soy Sergio, Pitol, carajo, ¡debe ser la edad, cuánto tiempo!”- emocionado, el viejo añadió a su farsa un abrazo potente. Para entonces los comensales de Balbino cayeron en el asombro ante los saludos que nos proferimos. Nosotros, Pitol y yo, quiero decir, iniciamos una conversación acompañados de vinos y mariscos. Estuvimos toda la noche haciendo referencias literarias que nos han acompañado toda la vida, versos, ideas, filósofos. Ya en mi retirada, una vez que las palabras comenzaban a resonar en la cabeza como siempre que termino una conversación, no pude más que llamar por teléfono a Justo Navarro. “¡Eh, acabo de estar con el maestro, con Pitol!”- rayando en la exasperación. “Qué bueno, Enrique, porque Pitol está aquí en Roma, revisándome Finalmusik, ¿quieres hablar con él?”.
INFORMACIÓN SANLÚCAR (semanario), 22/9/2007

miércoles, 19 de septiembre de 2007

LLEGÓ LLEDÓ

"Mezcla de memoria y deseo", dice el verso de T.S.Eliot, es la vida. Memoria, pues, como lo que hemos sido, como la no-ausencia total de lo que es ausencia; deseo como estímulo hacia lo que quisiéramos ser. Pero ambos, tanto el deseo como la memoria, necesitan un organismo selectivo que oriente nuestras aspiraciones, e interprete nuestro pasado. Vamos a llamar a esta facultad inteligencia, olvidándonos, por supuesto, de todas las resonancias terminológicas con las que se dogmatiza e inmoviliza el lenguaje. Porque tanto la memoria como el deseo, sitúan a la conciencia, o sea, a la inteligencia reflexiva, más allá de la simple sucesión de instantes que marcan nuestro destino temporal.
LA MEMORIA DEL LOGOS, EMILIO LLEDÓ

"OCHOMILES"

Estoy escalando uno de los "ochomiles" de la literatura, El hombre sin atributos, -junto al Ulysses, de Joyce, En busca del tiempo perdido, de Proust, La montaña mágica, de Mann, El Quijote, de Cervantes, Las memorias de Ultratumba, de Chateaubriand, Tristam Shandy de Sterne, etc.- y, de pronto, como el surgimiento de una revelación poderosa, me encuentro con el verdor de una maravilla. El caso es que al término del capítulo en que dos personajes están enzarzados en una conversación sobre el cuerpo y los pensamientos, Robert Musil prosigue la novela de la siguiente forma: 68. "Digresión: ¿Debe la persona actuar de acuerdo con su propio cuerpo?", para, seguidamente, continuar así: 69. Diotima y Ulrich. Continuación. Sé que los ecos cervantinos y "sahndyanos" revolotean alrededor de estas apreciaciones de estructura narrativa, pero aun así, no dejan de sorpenderme y por eso las comento. No en vano, la mayoría de los títulos que presenta cada secuencia o capítulo son de un ingenio valleinclanesco, no me cabe duda ahora de que Cortázar bebió de estas aguas para subir al cielo de la Rayuela.

Sin embargo, la primera reacción que tuve al leer esa digresión dentro de otra digresión en referencia al cuerpo, fue abrir las páginas de "Posesión" en Ocnos de Luis Cernuda para rescatar de él lo siguiente:

"Mas para fundirse con el mundo no tiene el cuerpo los medios del espíritu, que puede poseerlo todo sin poseerlo o como si no lo poseyera.[...]No se lo reprochemos: el cuerpo, siendo lo que es, tiene que hacer lo que hace, tiene que querer lo que quiere. El cuerpo advierte que sólo somos él por un tiempo, y que también él tiene que realizarse a su manera..."

LA GLORIETA DE LOS FUGITIVOS

Ayer se presentó en Sevilla la colección de minicuentos de José María Merino, La glorieta de los fugitivos, dentro del ciclo Aula de cultura que desarrolla el diario ABC bajo la dirección de Fernando Iwasaki. Tuvimos la ocasión de escuchar la disertación de un escritor de cuerpo entero, que está entregado a su obra. La lectura de algunos de sus "minicuentos" (vocablo que utiliza el autor para referirse a este procedimiento narrativo) fue sorprendente y reveladora. Aconsejo, pues, desde aquí su lectura. Eso sí, un cuento, un chupito.

jueves, 13 de septiembre de 2007

DOGMÁTICOS

No paro de darle vueltas a unas palabras de Ortega y Gasset (en la foto)que me explican ahora muchas cosas que suceden en este y en otros pueblos: “Los provincianismos son dogmáticos”. Hace una ristra de años que Ortega escribió este aforismo con la intención de lograr más alcance del que pretendo utilizar en este rincón sabatino. Pero, amoldaré la afirmación para darle un raciocinio al comportamiento de ciertos grupúsculos, uniones grupales y demás fauna de los pueblos de esta península.
En muchas ocasiones he tenido que escribir sobre la importancia de tomar distancia sobre las cosas para intentar obtener una visión más completa y organizada del asunto. Por esto mismo, cuando un ciudadano sale de su pueblo, las conclusiones suelen oscilar entre quienes creen que su pueblo es “lo mejor del mundo” (sin conocer el mundo) y quienes opinan que su pueblo es uno más del mundo, que forma parte de él. Los primeros desparraman por sus vacuas argumentaciones que no hay un lugar en toda la geografía terráquea como su pueblo y llevan, además, a este terreno su comportamiento en general. Afirmaciones de este tipo encierran unos silogismos que vienen a decirnos hasta qué punto la jerarquía tribal y las tradiciones sin el sometimiento de la razón desembocan en los hechos “porque sí”, sin más, dogmáticamente. Para ser más claros, ¿cuántos no van a la feria, a misa, al Rocío, a la Semana Santa, el domingo a casa de la suegra, el sábado a la discoteca, porque hay que hacerlo? ¿Cuántos no terminan casados, con coche e hipoteca porque tocaba? En todos estos casos (y en muchos otros que me dejo en la mollera) las acciones se hacen sin pasarlo por el diapasón de la conveniencia, de la inteligencia propia, de la decisión unipersonal.
Por otra parte, están los que sopesan esas decisiones bajo el cedazo de la razón y del criterio propio, y no de los impuestos sociales que se tratan de imponer simplemente por el peso de una tradición que se perpetúa por generaciones. Para colmo, los que creen que su pueblo y las cosas que ocurren en él y con sí mismo no son las mejores, sino otras distintas y diferentes, son tildados de extraños y raros. El extraño en este caso es alguien que es capaz de sopesar todas las posibilidades que como hombre se presentan ante él y elegir o seleccionar -aun a riesgo de equívoco- la que considera en armonía con su yo, con su pensamiento, con sus inquietudes.
En este caso prefiero ser un extraño al dogmatismo, al provincianismo y cuestionarme qué es esto que tengo por delante. Ah, y, por supuesto, mi pueblo no es lo mejor del mundo.
INFORMACIÓN SANLÚCAR (semanario), XV/IX/2007.

UN POETA

¿Qué es el presente?
Es algo relativo al pasado y al futuro.
Es una cosa que existe en virtud de que existen
otras cosas.
Yo quiero solo la realidad, las cosas
sin presente.
No quiero incluir el tiempo en mi haber.
No quiero pensar en las cosas como presentes;
quiero pensar en ellas como cosas.
No quiero separarlas de sí mismas, tratándolas de presente.
"Alberto Caeiro", FERNANDO PESSOA

martes, 11 de septiembre de 2007

RESPUESTA ETERNA

"PREGUNTANDO POR MI ALMA"

Yo no volveré. Y la noche tibia, serena y callada,
dormirá el mundo a los rayos de la luna solitaria.

Mi cuerpo no estará allí, y por la abierta ventana
entrará una brisa fresca preguntando por mi alma.

No sé si habrá quien me aguarde de mi doble ausencia larga,
o quien bese mi recuerdo, entre caricias habladas.

Pero habrá estrellas y flores y respiros y esperanzas
y amor en las avenidas a la sombra de las ramas.

¿Y sonará ese piano, como en esta noche plácida,
y no tendrá quien lo escuche, pensativo en mi ventana?
AIRE TRISTE (1901-1909), JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

sábado, 8 de septiembre de 2007

CERNUDIANAS

Hace poco que, en buena compañía, he visitado Málaga. La literatura trastoca las imágenes que de las ciudades tenemos (o tendremos, teníamos) porque siluetea en nuestra mente ese extrañamiento de la sensibilidad. Cernuda -quien aparece en la foto a la izquierda de Lorca y a la derecha de Alexandre- estuvo en Málaga hace setenta y cuatro años, pero viven hoy sus versos con toda la fuerza mediterránea de un océano. El caso es que uno de los expedicionarios a Málaga llevaba en su bolso Ocnos, del autor de marras. Precisamente, estuvimos en la orilla de la playa intentando recomponer las sensaciones eróticas (o no) que principiaban lo que después eran (y son) libros atemporales sobre el amor. En esas estábamos, cuando le recordé al compañero que Cernuda vivió en esas playas más de un episodio sexual con unos hermanos. Es ahora cuando le doy el nombre y la fecha exacta a esos recuerdos que deambulaban por entonces inexactos. La visita de Cernuda transcurrió en el mes de septiembre de 1933 y los hermanos se llamaban Darío y Gerardo Carmona (Entre la Realidad y el deseo: Luis Cernuda, 1902-1963, Madrid, Sociedad estatal de conmemoraciones culturales y Residencia de Estduciantes, 2002, págs. 24, 60, 80, 81).
En este sentido, se me vino a la cabeza las curiosidades que Luis Antonio de Villena relata en su libro Rebeldía, Clasicismo y Crisis -Luis Cernuda, asedios a un poeta príncipe, Valencia, Pre-textos, 2002. En este volumen (pags.11,12,13) se detallan una serie de anécdotas que el propio Alexandre o Martínez Nadal le han contado a Villena. Rescato las dos que intenté edificar a pesar de la desmemoria. La primera de ellas cuenta cómo Cernuda era una enamorado del ideal, del imposible. Esta postura frente al sentimiento le llevó a una encrucijada con Lorca. Según detalla Martínez Nadal, en una noche madrileña de 1931, en un bujío tabernario, apareció un muchacho gallego en busca de Lorca. Serafín Ferro, nombre del susodicho, no sólo recibió la negativa de Lorca sino también la de Alexandre, pero a cambio le fue concedida la posibilidad de conocer a Luis Cernuda. Para ello, Lorca le escribió en un billetito (que aún existe, Españoles en la Gran Bretaña: Luis Cernuda, 1983, Rafael Martínez Nadal):”Querido Luis. Tengo el gusto de presentarte a Serafín. Espero lo atenderás en su petición. Un abrazo de Federico”.
El chico recibió efectivamente los auspicios de Cernuda e incluso se fue a vivir con él ciertas temporadas. Sin embargo, el joven se sentía atraído igualmente por las mujeres. Esta circunstancia hacía que Cernuda cayera en cólera y en repetidas crisis de celos. Hasta que finalmente, después de poco más de un año, llegó la ruptura de la relación.
Lo sobrecogedor es que de esta historia de alcoba y cenicientas, de notas y tabernáculos, surgiera el prodigioso libro Donde habite el olvido (1934):

Voces al fin ahogadas con la voz de la vida,
por las heridas mismas,
igual que un río, escapando,
un triste río cuyo fluir se lleva
las antiguas caricias,
el antiguo candor, la fe puesta en un cuerpo.

El último caso de amorío que se le conoce a Cernuda (claro, luego está lo que nunca se dijo, lo que nunca existió más allá de su realidad, lo que deseó en silencio) y que provocara la aparición de libros de poemas, ocurrió en Méjico, durante el verano de 1951. Allí conoció a otro joven que le extravió las miras sobre lo cotidiano. De esta esporádica insinuación surgió la serie Poemas para un cuerpo (1957), publicado en Con las horas contadas ( 1950-1956):


XVI
" Un hombre con su amor"
[...]
En tregua con la vida,
no saber, querer nada,
ni esperar: tu presencia
y mi amor. Eso basta.

Tú y mi amor, mientras miro
dormir tu cuerpo cuando
amanece. Así mira
un dios lo que ha creado.

jueves, 6 de septiembre de 2007

MARINO Y TENOR

Parece que el fin del verano quiere conjurar entre sus algas la inmediatez de la muerte. Después de acongojar Suramérica con la presencia ciclópea de los vientos y las aguas, de apresurar como una analepsis la sintáctica huida de Umbral y las jambas del galope de Puerta, nos trae ahora, como un viento esquivo y a destiempo, la muerte de Pavarotti y el desastre marinero en Barbate.
A pesar de su popularidad y de la singular imagen de Pavarotti, he de decir que no volveré a escuchar de la misma forma La Bohème de Puccini ni La Traviata de Verdi, porque con el tenor se nos ha ido el prodigio de una respiración y una contención en la nota musical rayana en lo insólito. De la misma ralea fueron los sentimientos apesadumbrados que recopilé con la muerte de Alfredo Kraus, aun salvando las distancias y las portentosas cualidades de los dos. A pesar de que algunos quisieron rebajar la figura pública del tenor, argumentando que no sabía solfeo o que nunca asistió a un conservatorio, no atiendo a estas disquisiciones más que como a sonajeros que se le cuelgan a lo sobresaliente. Quiero decir, en definitiva, que su voz será recogida en el cesto ingrávido del porvenir como una llama insondable de la garganta humana.
Para los que viven o hemos vivido en la rutina de un pueblo que se emboba paladinamente con los trasiegos del agua, la tragedia en el paladar marino es de conocida factura. Se me viene a las manos recuerdos que le ocurrieron a la gente de Bonanza, a esa estirpe de fondeadores alquímicos de los bajos atlánticos. En más de una ocasión los hombres de la mar han sido evocados por los sofocos de la mater terribilis que, en ocasiones, amanece por Bajo Guía. No sé si estos adioses neptunos deben ser recopilados como fundamentos gloriosos del eterno retorno, o si la muerte de estos marineros no son más que el producto del sueño yodado de las sirenas. Eso quiero acomodar en mi mente, que las sirenas cantaron bajo el influjo de los hombres y que sin Ulises a bordo, ni ataduras a los mástiles, acudieron a las melodías vespertinas de sus escamas. Quizás el canto era una emboscada, y era el mismo Pavarotti quien hacia de soprano, tocado ya por la gloria de lo infinito.


INFORMACIÓN SANLÚCAR (semanario), 9 de septiembre de 2007.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

DESIDERIUM

Con la siguiente entrada doy pábulo a una nueva sección de la bitácora que consistirá en una recolección de extractos filosóficos que azuzen el pensamiento, claro. Esto no indica que estableceré un cerco a los textos estrictamente filosóficos, antes al contrario, comprobaremos que los meandros de la escritura no soslayan las evidencias ( ante la imposibilidad, la conciencia de acercamiento) de la Verdad, la Voluntad, las Ideas. Llevaba tiempo calentándose la inclusión de esta nueva aventura en mi mollera, pero no tenía el texto idóneo. Acaso un texto de Borges con resonancias platónicas es un buen comienzo:

" Los individuos y las cosas existen en cuanto participan de la especie que los incluye, que es su realidad permanente".


Historia de la eternidad, J. L. Borges