jueves, 15 de mayo de 2008

UN DIBUJO, UNA FOTOGRAFÍA, UN AMIGO.

"Una vez sobre un tejado
vi a un gato con cuatro patas,
una vez sobre un tejado,
un gato con una gata".

Me envía Manuel Ángel Gallego de Prada, hermano y pintor, unas fotografías y un dibujo. En alguna ocasión me he referido a su obra en este trópico. Sé que su empeño se acrecienta con los días, que su trabajo se consolida con los años. Compruebo con satisfacción que sobre un tejado me ha lanzado sus verdades, sobre un tejado, donde el viento arrecia por las tardes con la fuerza de la amistad. Compruebo que en sus trazos está la incorregible manía del dibujo por recuperar las ilusiones humanas. Estos tejados decubiertos al socaire de un lapiz confirman que los hombres buscan incesantes las verdades a pesar de las apariencias, que increpan al orden de la naturaleza para ofrecerles su secreto. Gracias, compañero.



* A
veces me entristezco demasiado sin motivos, me apeno sin argumentos. En esos casos, sólo me falta que algún amigo me envíe una fotografía para evidenciar que no puedo con la levedad, con la insoportable levedad del ser. Y entonces gesticulo con la memoria y tramito para mis ilusiones lo perdido de lo futuro. En todo caso, cuando aparece París, se agudiza la semblanza de ingravidez y me atoro en los pensamientos. Contemplo. Los colores, la luz, las calles, la literatura en ellas.
PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA
Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy de otoño.
Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamas como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.
César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro
también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…

César Vallejo