sábado, 28 de agosto de 2010

Poseo varios cuadernos en los que voy anotando aquellas cuestiones que más me desasosiegan. Llevé uno a Italia, otro a Londres. Llevo otro en la maleta del trabajo, otro en el de las llaves y la cartera. Uno descansa en el salón. Y, el más antiguo, el primero, junto al ordenador. He ido leyendo uno a uno las páginas durante estos días. En todos he leído los mismos temas, las mismas preocupaciones. ¿Será ese el escritor, el que se apropia de las palabras para decir lo mismo durante su vida? Pero, ¿cuándo quedan configurados esos temas?¿Hay formas de ampliarlos, hacerlos distintos?