viernes, 17 de julio de 2009

A la intemperie.

Preguntas básicas de la existencia. Posible itinerario de yo.
1. Mi existencia/La existencia. Tiempo.
2. Cómo existo.
3. Cómo existo para los demás.
4. Existe una categoría superior al hombre o inferior.
5. Es el hombre la categoría que todo lo produce.
6. Palabra y silencio.
7. Silencio y verdad.

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Lukács: “Todo gran escritor crea un tipo de ser humano”. Así que, si consigo dar a la escritura la más mínima sustancia de mi ser, será única, como único son mis genes. No poder escribir equivale a dejar la existencia, a abandonarla como se deja caer una hoja caduca de un árbol cualquiera. Pero escribir es sofocar los días con las instancias del tiempo. La escritura es el lugar de apariciones de aquel ser que se manifiesta, como una amanecida, con todo su fervor. Fervor de eternidad.

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En enero de 1983, Kertész cita a Onetti. Lo hace valiéndose de una cita de El Astillero. Las palabras aparecen sin preámbulo, sin explicación previa ni justificación. ¿Por qué hay que avisar de que un texto va a aparecer en otro? Esta necesidad infundada es como decirle al día que la noche vendrá. ¿No hay en el atardecer una culminación y una fusión únicas? Precisamente, en la punzada con que nos somete la muerte vislumbramos la vida.

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A la intemperie. Escribía a la intemperie. Dejando que la lluvia arrasara con los folios que mantenía sobre la mesa. La tinta desvaída dibujaba ríos sobre el blanco. Ríos tremendos, como acebuches que surgen de la garganta.
No le importaba que nada fuera a decirse de nuevo, lo no dicho no existió jamás, así que nada va a desaparecer, esgrimió.
Aquí tengo esos folios acolchados, rugosos por la humedad de hace unas décadas. Ni una sola línea está completa. Pero la vida de mi abuelo era así, como la tierra albariza, colmada de terruños que al tocarlos con las manos se hacían arena, viento, nada. Confusión en la inmensidad del campo.