sábado, 6 de junio de 2009

En mi principio está mi fin.

Llueve sobre tu tumba
y los siglos permanecen intactos
sobre tu piedra
blanca,
sobre tu lecho
negro.


***

Una palabra.
Un diario es el pulso con la nada,
la creciente raíz de un epitafio
que en tu garganta brota limpio
como limpia es la muerte que te pare.
Una palabra.
Me has dicho en tu silencio una palabra,
y he reobado la luz de los objetos
para guardarla en mi memoria.
Sobre las piedras las palabras giran
como una danza de infinito,
como un enigma de los hombres.


***

¿Cómo sería la tumba de la litertura?

***

Esta mañana he comprado un libro maravilloso. Estoy realmente satisfecho de haberlo incorporado a esta biblioteca amenazante por la ocupación de su espacio. No había leído nada de Cees Nooteboom y con ello he saldado esa cuenta pendiente. Tumbas de poetas y pensadores es una recopilación de textos que escribió el autor neerlandés tras sus visitas a las tumbas de los poetas y pensadores más destacados e influyentes para él y su litertura. ¿Cuáles serían las vuestras?
En una introducción virtuosa, despoja los cometidos de la escritura alrededor de estos paseos. Escribir sobre seres que ya no están es un ejercicio paradójico. Pero las mismas tumbas son antiguas: contienen el universo de un hombre muerto, de un hombre que ya no está, pero que vive en sus letras, en sus pensamientos.
Dice Nooteboom que la función primordial cuando vamos a París, Ginebra o Colina en busca de una tumba es la de rememorar. En realidad, digo yo, una tumba es geometría literaria en el espacio y en el tiempo. En las pequeñas dimensiones de la piedra se contienen las ilimitadas parcelas que ocupamos en el espacio y las insospechadas amplitudes en el tiempo. Un poeta vive en la inmensidad del tiempo y ese tiempo nos sobrecoge y nos rebasa.
El libro está escrito con mucha inteligencia y con un estilo elegante, parecido a un paseo meditabundo por las lomas de los cementerios al atardecer. Ingeniosas referencias, experiencias propias, y una magnífica colección de fotografías realizadas por Simone Sassen, componen este libro, este mensaje lítico. Las tumbas de Apollinaire, Auden, Balzac, Baudelaire, W.Benjamin, Thomas Bernhard, Borges, Calvino, Canetti, Cortázar, A. Machado, Nabokov, Pound, Spinoza, Proust, Wolf, Yetas, entre otros muchos, son visitadas por C. Nooteboom. Ir de su mano, tras la sombra de sus pasos, escuchando sus palabras, pensando la de los otros, es un placer al que debiéramos acceder sin remiendos. Y entre tanto nos vamos al límite confuso de la vida y la muerte donde la palabra es luz, donde la palabra es sombra.