miércoles, 15 de septiembre de 2010

Abro el diccionario de Pierre Grimal y me encuentro con Poltis, uno de los supuestos hijos de Posidón. Al leer las líneas que le dedica Grimal, aparece una mención a los troyanos en la que se menciona el envío de varios regalos solicitando ayuda. Poltis estaba deseoso de que Paris le entregara Helena, pero le llevaron dos hermosas muchachas en su lugar.
Después de leer la entrada del diccionario, me quedo examinando los distintos diccionarios que tanto me fascina coleccionar. De distinto pelaje, el diccionario es un laberinto inexplorado que cuenta con una condición que otros libros no poseen por sí mismos: pueden ser abandonados y recuperados sin perder con ello ningún compromiso. El trayecto de lectura de un diccionario no incluye una totalidad, es un objeto para ser comprendido en sus partes. Tan similar al ser humano que en un diccionario es donde mejor se comprende.

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M.A.G me envía algunas fotos que prefiero dejar para la imaginación del lector. Son fotos preciosas, tomadas gracias a un aguadero que han mantenido él y C. en la sierra de Cádiz. Todos los días han llevado agua para que un grupo de emplumados seres vuelen a expensas de los humanos. Son fotos como del rayo, tomadas en la espontaneidad y la naturalidad. Cuánto me gustaría que fueran estas letras como esas fotos tomadas al aire, sin aspavientos, sólo mostrando los perfiles más virtuosos. Que los versos poseyeran esa luz fulgurante y alicaída de los pájaros en flor, en rama, en silencio de romero.


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Efectivamente, Huxley es un apasionado de la música clásica y un crítico agudo. Le emociona por encima de todo Brahms, ese músico que alcanza, por momentos, la esférica cnciencia del todo. En sus críticas escribe com un allegado a la disciplina, utilizando algunas anécdotas de los músicos como si fuera esa la primera vez que escuchara una composición. Lo mismo le sucede cn escritores y pintores, visita sus obras cn los ojos del aprendiz embelesado, pero no anulado. Por ejemplo, abarca el probema de la realidad y la ficción de la siguiente manera: " La realidad es más extraña que la ficción. ¿Por qué? Porque la ficción es siempre apropiada." Con estas sintéticas y espontáneas frases voy urdiendo el tejido de esta noche. Textura organica. Morada parasintética.