viernes, 3 de septiembre de 2010

Tal vez solo tengamos este mapa para reconocernos, este mapa de marcas negras que un texto. Tal vez solo poseamos una palabra que nos completa y que nos lleva hacia dentro en una búsqueda durante toda la vida. Tal vez la escribimos o la hemos soñado o acaso pronunciado sin conciencia, sin advertirla. Quizás haya coexistido con nosotros y nos pertenezca. Siempre nos quedará la incertidumbre de qué palabra fue nuestra sin saberlo al igual que un día, una noche. Como una ceguera, los días sobrevuelan sobre nuestra peil sin dejar marca que lo atestigüen.

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La palabra articulada debe aspirar a proferir las incógnitas de lo que no es humano, es decir, de lo que no pertenece a la razón. Por tanto, a lo que todavía no se ha nombrado. Esto es, al todo