miércoles, 15 de diciembre de 2010

Es sueño de oboe y cuerpo de calandria, silueta de azul. A eso aspira un escritor, a lo que dijo Borges que era no la sencillez que no es nada, sino la modesta complejidad.
En estas anotaciones, que testifican un progreso, un umbral, un hacerse desde la reflexión de la palabra y la escritura, he soñado con la encarnadura de algún poema de Virgilio.
Todo sucede como si estuviese detrás de un crsital empañado. Sólo hay que limpiar el vaho.