sábado, 22 de octubre de 2016

Una reconciliación con el ser


LEER es ya una reconciliación con el ser.

*** 

Uno de los ritos mistéricos con los que he soñado últimamente: imitar la búsqueda de Deméter con antorchas en las manos. "¡Cielo, llueve!, ¡Tierra, concibe! ¡Bromio ha nacido!", grité en la tiniebla de la noche, arropado por un olor a incienso penetrante y subrepticio. Me vi en un espejo contemplando silenciosamente una espiga de trigo: en ella se concentraban la vida y la muerte, la fusión de la physis. Vida citerior y vida ulterior, descenso a los fondos predecesores que contenemos sin advertirlos. Descenso y ascenso.
Tan solo describo. La acción de Naturaleza no puede ser narrada; sucede lo propio con el misterio, pues este  reside en no contar lo que sucede.  El silencio como finalidad, claro. Cuando JRJ afirmaba que la poesía era misterio estaba describiendo que la poesía es el silencio, lo oculto, lo cerrado, lo distinto, lo incomunicable en su esencia.

Es el poema mismo de san Juan de la Cruz. La acción de dejar de ser para serlo todo es de la consciencia, nunca de los hechos materiales. La tranformación consiste en un dejar-de-ser-para-ser continuo, gerundizado; es una acción de la contemplación que confirma nuestra posición y medida frente al cosmos.
En efecto, las especualares acciones con las que tratamos de colmarnos, son vivacidades, no la vida misma. Ser algo en nada es precisamente la consciencia absoluta de esa encrucijada. Es un estado que conviene en que las acciones con que tratamos de desarrollar nuestra vida son nada, que las acciones que no se acerquen al origen que edifica el interior del individuo son nada. Y todos, absolutamente todos, somos algo en nada, pues como mortales modernos nos dejamos arrastrar por las sombras, por la llamarada de lo inmediato.

viernes, 21 de octubre de 2016

El candil de tu cuerpo

F., aun desde su silencio amniótico, ya anuncia que el individuo humaniza. Lo sentimos latente, móvil en el resguardo y la raíz de su cuerpo; es un corazón para nosotros en la memoria, en la fraternidad de esta familia. E. lo nombra con un fervor de luz que me emociona y brota, en cada palabra, en cada diálogo, un haz sentimental renovado para todos. F. es la renovación por el amor y ya lo esperamos con el candil de la bienaventuranza. 

*** 

El trabajo furtivo de la escritura, la edificación en solitario, el proceder en la soledad y la necesidad prístina de escribir encuentran, a veces, el resplandor benevolente de los otros. Y eso inicia una llama leve de emoción, un conato de sentimentalidad que impulsa y resucita las ganas de escribir. 

***

En la mesa, libros: Pessoa, Kafka, Cioran, Proust y Eliot. En la casa suena la Sinfonía nº 7 de Bruckner y no puedo dejar de recordar que compuso el segundo movimiento cuando se enteró de que Wagner estaba gravemente enfermo. Es un himno y una música de tributo y de puesta en abismo al maestro que le había enseñado la dimensión oculta de la música hasta entonces.
Los autores mencionados guardan todos una relación secreta de enfrentamiento y reverencia la condición humana: enseñan el envés de la condición y por eso sacuden a la consciencia.   



   

martes, 18 de octubre de 2016

La alacena perdida de Muñoz Rojas

AYER viajé a Córdoba. Tuve que coger el tren muy temprano y sabía que necesitaba un libro de sosiego y de calma para que la mañana fuera discurriendo con pausa y temple. Por este motivo, agarré el libro La Alacena olvidada con la obra completa en verso de José Antonio Muñoz Rojas.
Repasé, espigando por aquí y acullá, los primeros libros. Primorosos en imágenes y en diversidad de ritmos, ya anticipaban al poeta verdadero que hacinaba las palabras como abeja que liba en su vida las flores. Releía hasta que me quedé un buen rato leyendo, con mucho detenimiento, Oscuridad adentro (1950-1980). Indica la editora del volumen, Clara Martínez Mesa, que el autor no publicó min un solo libro durante ese periodo, es decir, treinta años, pero que estuvo sin dejar de escribir durante el mismo. 
Percibo que en esos libros hay una íntima relación del poeta con el mundo, una relación de amor nutricio y profundo, que cristaliza en poesía, que se hace forma en poesía diáfana y mineral. Por unos momentos, pensando en la alacena secreta y solitaria, insonora al mundo que ocultaban estos versos, los leí en silencio, susurrante al vagón solitario que me llevaba a Córdoba: 

[...]
"Tu oficio, poeta, es contemplar
que todo se te escriba dentro; luego
quizá leer allí mismo, quizás decir a los otros
lo que allí mismo, escrito, lees". 




sábado, 15 de octubre de 2016

viernes, 14 de octubre de 2016

Encendido del aire

HOY os amo a las dos y a ti, latente,
ensueño resguardado en la semilla,
encendido del aire, con mesura,
deliderando el grano de la vida
que extasía, que hiela, que fecunda.

Os amo con la luz y las celestes
manos...[...]

jueves, 13 de octubre de 2016

miércoles, 12 de octubre de 2016

LA OSCURA SENDA DE LA LUZ

LLEGA la noche y, a mi espalda, un enorme acantilado me sobrecoge el ánimo. La oscuridad se detiene ante mis ojos con una profundidad desconocida. Pareciera que mi cuerpo hubiera dejado de existir, tan solo el latido acordado del corazón en la noche establece un ritmo. Ese ritmo va, lentamente, acogiéndose a una música que ha comenzado a sonar. Acordes, armonía, la oscuridad va tornándose claridad a mis espaldas. El acantilado es una suerte de profunda tristeza interna del ser, de lo que Cioran llamaba "la tristeza metafísica" como lucha interna en el individuo. La lucha contra ella conduce a que el hombre deba estar negándose a sí mismo, no en relación con el mundo, sino en su sola presencia. 
Como un faro invisible, como una aurora imaginada, como si todo hubiera quedado tan solo por de dentro, el mundo se hace concéntrico. Y de su centro es de donde surge la música que mueve el espíritu, un espíritu que no pertenece a esta forma corporal.  
La soledad es fructífera y no se escuchan más voces que las del dictado interno que provoca esa música, esa lengua de Orfeo que percute en los oídos hasta hacerlos, con Rilke, un templo.

Llega la noche eterna, la noche de lluvias coposas en el corazón. La oscuridad profunda que es luz desnuda, la imaginación del vacío que es locura y embriaguez, el culto a la memoria del mundo, a la dimensión del mundo en un universo insospechado. 

No funciona la razón y tiene uno el pálpito, nunca la certeza, de estar en comunión con un sujeto absoluto, en un tiempo sin memoria en que solo la música tiene una posición única y posible. Se deja de creer en la palabra, en los sentidos, en los individuos; tan solo la música ocupa el lugar del recuerdo y la memoria en la noche.

Y en ella me fundo hasta no ser nadie para serlo todo, para no dejar en nadie huella ni visión errónea, para tratar de seguir buscando, como siempre, en solitario, el origen perdido de la existencia, tan evidente en esa noche, tan nítido al canto verdadero de la estirpe de Orfeo, del centro indudable, de la razón luminosa.   




martes, 11 de octubre de 2016

Nostalgia del absoluto

SON términos de mi admirado George Steiner que se me vienen  a la cabeza cuando leo las últimas teorías científicas y cuando observo cómo actúa el ser humano en cualquiera de sus disciplinas.
"El principio holográfico" o "la gravedad de entropía" o incluso "la entropía del entrelazamiento" son asertos de los científicos para intentar aplicar la cuántica al qué de la Tierra. En cualquier caso, la ciencia cae en la cuenta de que necesita seguir explorando para encontrar paradigmas que expliquen lo que todavía no hemos razonado.

Pienso que el arte ofrece un razonamiento del mundo de forma vertical. Individual, casi intransmitible  al resto. Solo el arte ofrece una forma cercana, holográfica de lo que el artista percibió de forma individual. Cuando la obra se edifica y consigue transmitir, al menos, un leve atisbo de esa experiencia interior, vertical, única, logra hacerse fuera del tiempo para instaurarse en el Tiempo.
Por eso no me suscita ningún interés las formas importadas, modernas, que responde no a experiencias internas e individuales, sino a las pasajeras modas y a los aplausos hueros.

El poeta no lo es siempre, lo es por instantes. Quizás, solo en un lapso durante su vida y nada más. Entonces tendrá que entender que el silencio es ahora su tarea. Cuando eso no sucede, el poeta se vuelve títere, holograma, fantasmagoría, en definitiva, un leve hoja caediza.


En términos paralelos y no menos profundos e importantes Platón ya estableció todo esto que ahora se encrespa como vanguardia. Platón y Parménides, los dos ya incursionaron sus experiencias por la nomenclatura del espacio, el tiempo, la nostalgia del absoluto. Porque todo responde a esa nostalgia; y desvelar el secreto, que jamás será desvelado, es el principio de la consciencia durante nuestro paso por esta vida.

En Eclesiástico podemos leer: "Ama tu oficio y envejece en él". Envejecer al socaire de las disciplinas artísticas es entender la forma perecedera del tiempo.

lunes, 3 de octubre de 2016

DÍA EN MARCHA

DESPUNTA, tan sagaz, al retortero:
comienza la mañana con la víspera
de una vida entera en letargo.
El silencio aureola el timbal
de la mañana y en ella transfiguro
el canto acontecido en la memoria
hasta hacerme polifonía.
La invisibilidad es una quimera
añorada y un deseo de plenitud.

[…] 

domingo, 2 de octubre de 2016

El desnudo de lo efímero

EL TIEMPO dilucida las acciones y las palabras. Como decía Lledó, en una disyuntiva repleta de sabiduría, detrás de un hombre o hay palabras o hay acciones. Y esa bifurcación establece una enseñanza fundamental: las palabras no acompañaba a las acciones de los hombres. 

Por arte de birlibirloque el humano afirma, con rotundidad, una idea. Pasado el tiempo hace otra. Esto, de un tiempo a esta parte, me provocaba desconfianza con los individuos, pues desde siempre he pensado que uno debe erguirse en sus principios de vida más allá de los deleites eventuales, más allá de las vanaglorias. Decía que incluso con los que pensaba que podían enseñarme la resistencia silenciosa en la ética han terminado por hacer lo que negaban. 

Puede que eso sea lo natural en el hombre: el estado de la paradoja, de la confusión, de la sumisión a su naturaleza temporal y finita; y que las ideas formen parte de esa otra zona espiritual que convive en este mundo pero que pisa ya las adherentes líneas de la muerte.

Estos jardines de senderos que se bifurcan, estas líneas de sombra, esta búsqueda del tiempo perdido, esta metamorfosis, esta divina comedia, esta meditación, esta elegía que comienza a edificarse delante de mis ojos vuelve a reconfigurarlo todo, lo que creía conocer y lo que pensaba con certeza.   



miércoles, 28 de septiembre de 2016

To be conscious is not to be in time

DE NUEVO, en la inmediatez de la noche, Burnt Norton de Eliot. Y los versos que subliman la lectura enfervorizada:

To be concious is not to be in time

Pero solo en el tiempo se puede conquistar el tiempo, ser tiempo mismo es el desvelo al que se referían los griegos antiguos. La aletheia, el desvelo de la realidad propia en otra realidad sostenida, que se hace en el tiempo pero que no es tiempo:

Only through time time is conquered

Cuando elo a Eliot tengo el pálpito de tener a Petrarca muy cerca, casi latente en cada verso. Y a Dante recitando en susurro la Biblia. Mas no puedo dejar de entrever un discurso de su tiempo, de la vida de Eliot. 





lunes, 26 de septiembre de 2016

La víspera

DESPUNTA, sagaz, al retortero. Comienza la mañana con toda la víspera de una vida entera, una variante diaria que te sostiene. El silencio aureola los márgenes de la mañana y en ellos me transfiguro hasta hacerme polifonía. La invisibilidad es una quimera añorada y un deseo de plenitud. 

     

domingo, 25 de septiembre de 2016

CIORAN y la fruta podrida de un árbol.

VUELVO A LEER  a Cioran. Un cisne negro, como Pessoa, ultraja la realidad para colocarla con la visibilidad del envés del tiempo. Lee uno a Pessoa, a Cioran, también a Hesse hipnotizado por la sucesión de ideas y realidades semánticas que se trenzan como una suerte de enigma. En un párrafo, puede uno encontrar toda una teoría filosófica y, sin duda, el epítome de una novela que no superaría estas breves anotaciones en grandeza y profundidad. 
Puede que el tiempo en el hombre no sea más que una decadencia anunciada y material. la decadencia de todo lo que Platón anunciaba como la idea, el noumeno, quizás la fuerza teológica. 

Dice Cioran en El libro de las quimeras: "Todo su proceso de decadencia no es más que un sucesivo distanciamiento de la existencia, pero no un distanciamiento por medio de la trascendencia, de la sublimación o de la renunciación, sino por una fatalidad parecida a la que hace caer a tierra la fruta podrida de un árbol. Toda decadencia es una deficiencia en la existencia y una pérdida de existencia, de suerte que la soledad del hombre es al mismo tiempo soledad de la nada y soledad del ser". 

Huelga decir que somos esa fruta podrida del árbol con el paso del tiempo y que esa evidencia material y espiritual es la que nos confiere, precisamente, nuestra categoría en el universo. Es una reflexión de la nada, pues el tiempo presente es un eco vacío que transporta el deseo del pasado al futuro. En esa fisura, en ese pasaje raudo y casi volátil se encuentra la literatura, quizás, la poesía en su forma más exacta. 



 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

La naturaleza de lo interminable

UNA GRAN extrañeza con todo: un alejamiento repentino de acciones habituales, palabras que recrudecen los recuerdos, una alevosía imaginada en la vida de los otros, la manía de seguir leyendo y escribiendo, de proseguir edificando un discurso literario, vital, en cualquier caso, de entereza ante los días venideros, con toda la fortaleza para erguirse más allá de mis días. 

Vivo un giro perpetuo, una transformación de los que me rodean. O quizás soy yo internamente el que percibe la realidad con otros parámetros, con la cascarilla del tiempo, con la oxidación de lo previsto. Amo a ciertos individuos, los tengo por necesarios para la vida. El alejamiento me provoca turbación y una melancolía profunda, acaso un derrumbe interno. 

Sigo leyendo con mucha lentitud. Escribiendo con la permuta que va sufriendo todo. Todo parecía dispuesto con la naturaleza de lo interminable y es esa una lección para la vida. Todo muda, todo se desvanece, todo se desfigura a pesar de nosotros mismos.    

 

martes, 20 de septiembre de 2016

El rigor del silencio

EL RIGOR del silencio es arteria central.

***

Todo está en ti y nada eres al mismo tiempo.

***

A veces, sin saber qué los demás se comportan como si uno hubiera hecho algo indefectible. ¿Será esa la insoportable levedad del ser?






viernes, 16 de septiembre de 2016

La poesía es una gravedad que irrumpe en la recoleta morada del ser del mortal.

EL ARTE  es un llamamiento, una evocación al cambio del ser. La poesía es la forma inteligible de una sustancia que emana del origen que poseemos en cada uno de nosotros. La forma adoptada es tan solo la raíz, el encuentro con lo estético es una experiencia transgresiva e ingresiva. Transformadora, viene a provocarnos un cambio a lo que nunca hemos sido. 

La poesía es una gravedad que irrumpe en la recoleta morada del ser del mortal. 

jueves, 15 de septiembre de 2016

Original y autobiográfica

AFIRMABA Unamuno que toda novela verdaderamente original es siempre autobiográfica. Y en este aserto se encierran un dechado de claves literarias que me resultan atractivas y muy sugerentes. A saber: vida y literatura, verdad y ficción, originalidad y verosimilitud, novela y relato y, claro está, como la vida se debe permutar en literatura para el escritor. Esto último que escribo se produce gracias al ejercicio de la lectura, no de la escritura, sino de la lectura. 

La obra de Unamuno se comprende con más amplitud interpretativa un siglo después. Entre las novelas de Claudio Magris, Coetzee o Vila-Matas  la de Unamuno brilla, se impone en cualidades lingüísticas, en profundidad de pensamiento y en propuesta estética y ética. otro caso parecido es el de Macedonio Fernández.  

Aunque con el tiempo, que va derrumbando la vida, creo que cualquier poeta verdadero es siempre poeta del Tiempo en poesía; y que los que tratan de componer poemas de ahora no hacen sino comunicar, como lo hace un anuncio o un periódico. La creación pertenece al ámbito de la supremacía de la consciencia y a ese punto muy pocos llegan.  

miércoles, 14 de septiembre de 2016

TODA, VIDA, POESÍA, TODO SILENCIO.

TODA vida no será más que su relato. 
El relato es la transposición de la memoria al razonamiento de las lenguas. La lengua es estática en sus fronteras. No conduce ni a un pasado ni a un presente, solo a un acontecer. Platón llevaba toda la razón al hablar de que todo es volver a ser. 

TODA consciencia de la vida es poesía. 
La poesía es la transposición hímnica de la memoria mediante las lenguas. Estamos en el límite  de la monodia, nuestra naturaleza, con la polifonía, la naturaleza superior. 

Todo silencio es superior a todo. 

El silencio acontece cuando la voz prístina de nuestro ser se funde en el acontecido morir hasta el infinito.   

sábado, 10 de septiembre de 2016

Café con Petrarca y Garcilaso

EN OCASIONES escribir en el diario es callar. Medita uno sobre las acciones de los que admira, realiza una cesantía en las lecturas, revisa lo que en el mundo antiguo se denominaba el status, aquello que luego se vertió a la lírica renacentista, con Petrarca, y que Garcilaso introdujo al convenzo de su soneto: Cuando me paro a contemplar mi estado...
Podría decirse que, en esta ocasión, ha durado más tiempo de lo previsto, de lo que en ocasiones utilizo para volver en mí y no dejarme arrastrar por el ruido de lo cotidiano. 
En casa estamos cariacontecidos por el futuro nacimiento de F. Nos tiene entregados, ha venido aureolado de emoción para los tres, nos ha vuelto a levantar la escala de amor y conmoción, pero ahora además con la vivencia de E. 
Por otro lado, me llegaban estos días las pruebas de Las contemplaciones. Páginas del 2011 de este Trópico y de los cuadernos que se han querido unir para formar una propuesta de visiones, lecturas, palabras y pensamientos alrededor de la vida, en la vida misma. Este hecho me ha provocado la a grafía; al tiempo que corregía de noche, dejaba de querer escribir, al tiempo que volvía sobre los pasos por donde me han traído a este estado, deseaba cambiarlo todo, volver a ese año de Escocia, de Italia, de lecturas, de vida que ya tan solo van a quedar en el perfil semántico de ese volumen. Habrá en él más verdad que en todo lo que yo quiera recordar de entonces. 
Puede que un lector, un escritor no halle nunca su estado más que en la literatura y que ese desasosegante circuito provoque la tentativa de la agrafía. Aunque, después de estos días de contemplaciones, pienso que todo es un círculo inmenso, repetitivo, de eterno retorno en que cada vez se hace más ancho si pertenecemos a la verdad, la belleza y el amor. 

Como todo individuo poseo las imperfecciones del mortal e incluso admito que soy un rufián y celoso de mí, pero siempre actúo con la verdad en la mano, por delante, a los ojos de todos, sin renunciar a los principios que soportan esta ínfima levedad, esta vida, que va ya atravesando su medianía.  

domingo, 4 de septiembre de 2016

miércoles, 31 de agosto de 2016

Volver a la mansedumbre

Volver a la mansedumbre, en el eterno retorno de sí, convocar en nuestra naturaleza la Naturaleza, percibir lo permanente en lo eventual, proferir acaso una palabra fijada en el discurso oculto de la noche, poesía toda, fábula del ser, pura y acontecida.    

martes, 30 de agosto de 2016

La lectura es siempre eterno retorno

LA lectura es siempre eterno retorno. La visión onírica es la plenitud de la memoria. 

Después de catorce años de silencio, Rilke escribió Las Elegías. 

Tras la consciencia, Valéry comenzó a escribir de nuevo; habían pasado veinte años de silencio. 

Leo todo esto y me quedo perplejo, cariacontecido. La valentía y la finura del ser en esos actos valen ya la obra misma. Dos hombres nada temerosos a la muerte, al paso por la vida en la cuerda floja, sin red. Si hay obra debe ser superior a la vida; si hay obra, debe pertenecer a su Tiempo, al de la permanencia. 

Hoy presiento que debo comenzar a callar delante del oráculo. Escuchar, reflexionar, leer cómo naturaleza acontece. Naturalidad ante lo inmenso; nunca pertenecimos a lo permanente como seres; tan solo nuestras ideas y propuestas pudieran llegar a serlo para los demás, pero no tendremos evidencia de ello en vida.  

viernes, 26 de agosto de 2016

El secreto mortal de nuestra vida

RECUERDO ahora una idea del escritor argentino Macedonio Fernández: el pensamiento puede ser narrado como se hace con un viaje, con una historia de amor, acaso con la muerte. Pero esa narración profesará los límites y procedimientos que convoca la literatura, no la vida misma. 
En ese extrañamiento estético, que provoca el relato del pensamiento, reside la virtud de la narración. Los límites comienzan a sucederse en una suerte de hipnótico destino incierto. 
De esa forma, comienzo a escribir esta mañana, como indicaba Borges, -cuestión de desnudez-, que la edad en el hombre es la toma de consciencia de que habrá un libro, muchos, que jamás leeré; de que existe una calle que nunca pasearé; de que hay olores y estampas y calles e ideas que no serán mías nunca y que puede que estas mismas líneas que voy clausurando no sean leídas por nadie en ningún tiempo. 

Esa vacuo proceder estético, de escritura al vacío, sin red, que se atraviesa tan solo con el equilibrio de la pértiga mental, es la estación más originaria de la literatura. De ella no quisiera parrarme nunca, por más que los cantos de sirena lleguen hasta las orillas de estas letras, hasta el epicentro de este trópico. 

Creo que alguien toma la consciencia de escribir cuando diariamente sucumbe al bálsamo de la palabra: sea esta escrita o no, pensada o simplemente imaginada. El arte, así, pertenece a un anacronismo continuo y por ello es natural el desdén y el desprecio y la lejanía de la sociedad sobre la obra. 

Como las abejas que contemplan el vuelo y las danzas de sus compañeras memorizamos el sonido batiente del polen, el sendero lejano al que hay que acudir a pesar de las inclemencias. Nos cueste la vida o nos resulte vívido, comenzamos el vuelo; y deseamos libar en ella para volver a traer, a los ojos de los otros, el secreto mortal de nuestra vida. 
 

miércoles, 24 de agosto de 2016

Al natural


Días muy parecidos, demasiado semejantes, a los que relata Julio Ramón Ribeyro en La tentación del fracaso. El sol acaba de salir. Sostengo el I Ching sin remedio. 


Hay quien decide dedicar a la escritura una franja horaria estable como si la escritura fuese un trabajo en que pudiera decidirse cuándo se realiza. La primera lección del diario es la disciplina en la escritura, pero a poco que uno va escribiendo, va tomando conciencia de que escribir puede convertirse en una ráfaga pasajera, momentánea, esporádica, imprevisible. En ocasiones, durante horas, intento concentrar alguna idea o amarrar alguna argumentación sin apenas conseguir más que un puñado de vocablos. En otras, por el contrario, con una sola oración o frase o apenas un párrafo ejecuto lo que considero suficiente. Así, el diario es la actividad de la suficiencia, la práctica borgeana de que siempre algo se puede contar con menos palabras de lo que se hace. Esta creencia diarística que, repito, ha constituido una renovada postura ante lo literario, se acerca demasiado a la poesía. 

Es, en este punto, donde se corre el riesgo de caer en la lírica vacua de algunos escritores que pretenden insuflar en sus líneas alguna evocación lírica. Esa evocación es, apenas, payasada emocional o melosa actitud sentimental. En un diario uno debe sacarse las tripas y ponerlas encima de las sílabas. Debe contener este cuaderno las más insospechadas anotaciones, aquellas que no tienen cabida en la prosa erecta y que no tienen lugar en la poesía. Todo lo que no ocupa la poesía pertenece al círculo de lo fungible, de lo desechable. Y en esa batalla debe actuar el escritor en su rescate, en el rescate de aquellas líneas condenadas al olvido porque son solo dictados de un ego envirotado. 

La búsqueda al natural de la verdad y la belleza. 

lunes, 22 de agosto de 2016

Don Juan Manuel, Borges, Cortázar

ACABABA de leer los cuentos de El Conde Lucanor y algunos pasajes de El Quijote; fue cuando decidí volver a leerlo. Cortázar, con Borges, me descubrió las dimensiones estéticas del cuento como formulaciones prodigiosas de la ficción. Ellos además me marcaron como lectores las pistas necesarias para poder comenzar a deleitarme con este subgénero de la literatura que, en definitiva, es tan antiguo como la propia palabra del hombre. De ahí, a otras literaturas como lector en búsqueda. 
Porque la lírica nació musicada y el teatro es artefacto posterior y casi ceremonial. La narración, sin embargo, es connatural al hombre, al entendimiento que poseemos de la realidad. Nuestra consciencia es a priori narrativa y, como consecuencia, intolerante a las abstracciones en que todo sucede como una polifonía. Es ahí cuando la poesía se convierte en un razonamiento luminoso y que sobrepasa las aritméticas de la narración. 
Sin embargo, una narración construida desde la literatura convoca para el lector una suerte de reflejo personal, de fascinación ante lo que lee, de encuentro especular. Eso sucede con muchos autores, pero recuerdo vivamente que Cortázar despertó una sensible atracción sobre el cuento. Con el paso del tiempo, Borges me hizo no sólo seguir siendo un lector de cuentos sino que me condujo a entender que el cuento podía llegar a convertirse en un acto de pensamiento, de proyección estética y ética. 
La narración visceral, como en "Las babas del diablo", no he vuelto a encontrarla en ningún otro escritor de cuentos. Tan solo Javier Marías me ha acercado a esa fabulación del acto de contar. El resto son narradores profesionales, de escuadra y cartabón, en que todo sucede en medida, según sus planes de narración y en que la materia sin importancia está presente en la mayoría de sus páginas. Sí, quizás Piglia sea una excepción y algunos más, estoy de acuerdo, pero la fuerza ficcional de Cortázar, el empuje hacia la palabra que brota hasta degollar al lector no la he vuelto a experimentar. Con Borges, me sucede que soy siempre parte del relato que voy leyendo; con Cortázar, me siento como el lector en el sillón de "Continuidad de los parques". 

sábado, 20 de agosto de 2016

Tu corazón en la noche

LAS NOCHES de insomnio se viven en tono mayor, como en una suerte de dimensión diáfana y esencial. Abre uno los ojos en medio de la oscuridad arrancado por una señal desconocida que te retrae del sueño para devolverte a la vigilia. En ese mismo instante sabes que estabas más vivo y armonizado que nunca, en la espesura del sueño, en la materia desmemoriada de ti. Al mirarte la mano observas una antorcha, una antorcha inexistente que arde al ritmo de tu corazón en la noche. 

Vuelves o pasas de nuevo por los sentidos con el insomnio, y ahí pierdes realidad, pero con una leve sospecha de que, por unas horas, estarás en la oscuridad con los ojos ardiendo, de que el contorno de tu cuerpo será  inapreciable mas tan ancho y ajeno como desees. 

Las ideas principian un conato de levantarte a escribir, ¿a escribir qué?, te dices meditabundo. Prefieres escuchar música antes de escribir, de levantarte y pasear por la habitación, como si Kafka estuviera dictando la trama de tu noche. Comienzas a pensar si no sería preferible beber algo que aplacara la situación, pero insistes en que la situación es extraordinaria y que debes atender a la profundidad de la noche, de los perfiles ocultos. 






jueves, 18 de agosto de 2016

Lorca, pero Falla...

LORCA fue un gran poeta, su obra prevalece, parte de la misma prevalece aún más allá de sus días, sin embargo Falla es esencial. En Falla está todo lo que Lorca quiso edificar.

domingo, 14 de agosto de 2016

Todo en su aletargado reflejo

Y se va construyendo todo en su aletargado reflejo. Como estas palabras de diario furtivo, como estas ideas que se acumulan sin más norte ni camino que el del propio devenir del tiempo. Como los granos de arena de un reloj todo se apelmaza para la huida, para tratar de deslizarse hacia no se sabe qué condición próxima. 

sábado, 13 de agosto de 2016

Consciencia de lo inefable

TODA explicación del mundo es una valoración del mundo. La imposibilidad de la lengua por edificar su significado completo provoca que debamos impregnarnos de otros lenguajes, -no verbales, animales, de naturaleza, científicos-, para convocar un sentido en nosotros. Es la imposibilidad, precisamente, la que nos alumbra en el límite para trascenderlo. 



La consciencia de lo inefable con la palabra es el comienzo al umbral de la creación nutricia.   



La obra literaria es una forma de entender y razonar el mundo desde la conjetura de un solo individuo que alcanza a vislumbrar las dimensiones de su condición. De un yo a una pluralidad, de una anécdota a una categoría, de un episodio eventual a la permanencia. Por tanto, las obras literarias (artísticas, en general) establecen un mundo referencial que, aunque devenga y comparta elementos tangibles, edifica una rueca de significados independientes. Al decir el mundo "en otras palabras" el mundo es otro. En este sentido, las creaciones que tratan de hincar sus raíces en la realidad misma terminan ahogadas y con la desaparición de la realidad misma. 

El arte es la dimensión razonada del artista que halla la cueva prenatal de sí mismo. 

viernes, 12 de agosto de 2016

Gran abismo

"GRAN abismo es este ser humano[...]!", escribe San Agustín en Confesiones, en el Libro IV. Este es un libro palpitante, con el que el lector queda vibrando y conmocionado. Las ideas proliferan hasta germinar en pensamientos profundos que van más allá del mero discurso religioso, de la doctrina. La doctrina, en este libro, es el propio ser humano, las dimensiones por las que debieran discurrir su mente y su experiencia vital para poder entenderse. De esta forma, puede leer uno pasajes como este, que pertenece a Contenido sobre lo bello y armonioso: "Y volví mi atención a la naturaleza del espíritu. Y la falsa creencia que tenía acerca de los seres espirituales no me permitía vislumbrar la verdad. Y me impactaba en los ojos esa fuerza de la verdad. Y yo apartaba mi mente palpitante de la realidad incorpórea hacia contornos, y hacia colores, y hacia abultadas dimensiones. Y porque no podía ver eso en mi espíritu, pensaba que no podía ver el espíritu".  

Este texto transgrede su época y enlaza con épocas pasadas y posteriores, pues está dirimiendo entre qué es y desea ser el mortal, cuáles son los límites primarios que aparentemente nos establece naturaleza. Pero, sobre todo, cómo, desde la naturaleza espiritual, connatural a nosotros, podemos lograr ensanchar nuestra consciencia. 


jueves, 11 de agosto de 2016

Medrano, fábula y signo

En el Renacimiento existieron los llamadoós "poetas de imitación". De todos ellos, Medrano me provoca una admiración tremenda y singular. El sentido de imitatio en aquellas décadas ha llegado cargada de falsos sentidos hasta nuestros días; colapsados los artistas actuales con el afán de originalidad, con el que cualquier cosa es poesía, debe el lector entender las circunstancias culturales en las que otros autores encontraron fundamento y nutrición literaria. 
Ese es el caso de Medrano, poeta que enseña la música del idioma desde la ambición semántica y clásica de Horacio. A este autor le podemos sumar a Torcuato Tasso y fíjense ya que si el maridaje es plural y de temáticas.
La poesía de Medrano ofrece un crisol del pensamiento platónico junto al cristiano, epicúreo y estoico. Este autor es capaz de conciliar un pensamiento de Boecio con un pasaje de Job. Así consigue un discurso poético plural, que entronca con fuentes culturales diversas, incluso paradójicas pero que, en el sentido de la lírica, ofrece una síntesis de privilegio para el lector. Un lector que deberá desentrañar los significados que se mixturan y que, por tanto, denotan relaciones intertextuales cuyas significaciones ni siquiera el autor llega a controlar ni a establecer. Y, claro está, el cedazo de fray Luis de León. Qué dos poetas tan poco y paupérrimamente leídos en la actualidad. 






martes, 9 de agosto de 2016

AMARILLO FULGOR

AMARILLO fulgor se titula el último cuaderno que he comenzado a escribir a mano. Comencé en febrero de este año y el título, como es costumbre, está escrito en la portada en letras de molde. 
La primera nota que hice en ella no la recordaba y, esta misma mañana, al leerla, me he quedado extrañado con esta manía grafómana de anotar y escribir. las palabras a las que me refiero es un verso de Góngora: "anima el fresno al fresno". A continuación, escribií: "El acero del fresno". 
¿Qué hubo en ese encuentro entre un lector y Góngora? El cuaderno tan solo se convierte en el lugar de apariciones del lector que trata mostrar su huella misteriosa, tan misteriosa que ya es irrecuperable por siempre. Porque leer lo que un lector escribe guarda la misma significación que leer un libro, nunca llegaremos a atisbar, aun siendo nosotros mismos, lo que quisimos leer en esas palabras. 

A todo esto Umberto Eco lo llamaba "sobreinterpretación" y puede que este acto sea el fundamento y la nutrición de los lectores. No dejamos de sobreinterpretar lo que pudo, lo condicional de las palabras, los tiempos subjuntivos, los futuribles. No nos conformamos con el relato mismo de lo sucedido sino con las posibles significaciones del mundo edificado en el papel. 

Amarillo fulgor del dulce octubre,
arrimas con pasión el instrumento
a la lengua furtiva de la tarde.
Pierdes todas tus hojas en invierno
y ahuyentas las serpientes con tu cuerpo.
La miel que exudas verde te convierte
y danzan las melíades cantando
la florida presencia de los soles    
[...]



lunes, 8 de agosto de 2016

La fascinación báquica del sur

AGOSTAR, en vendimia, en el campo de la albariza por el que paseo, consiste en predisponer la tierra al nuevo ciclo. Quizás esta definición, para un experto, se escapa de su sentido más recto, pero es así cómo el campo seca las hierbas alrededor, la maleza y termina por concentrarse en sí mismo, magro ya de todo proceso, para el nuevo idilio con el resurgimiento. 

Una suerte de Tierra Baldía como T.S.Eliot en la que comienzan a sucederse las mismas transformaciones de naturaleza, pero desde la renovación. La circularidad de naturaleza es una evidencia de que el tiempo del mortal es una excepción en esta realidad. Nuestro lineal paso es tan solo una sombra figurada de lo que somos. Por eso observo el campo, lo contemplo, en todas sus estaciones, sus edades para tratar de verme reflejado en sus eventuales tierras yermas que serán, de nuevo en su ciclo, viveza y vid, fascinación báquica del sur. 




domingo, 7 de agosto de 2016

Posesión de tu presencia

Suena el tiempo detrás de tus pisadas
y toman posesión de tu presencia
más allá de los pasos perseguidos;
está el tiempo en tu carne y en tu consciencia
de la lengua impregnada en lo invisible.
Como música sin sonido tocas
solo el perfil y el sueño de las cosas
profundas; huyes ya en llamarada
hacia ti mismo, ser sin ser, sin tiempo
en el arco tañido de la muerte.

[…]   

jueves, 4 de agosto de 2016

Da gracias a Apolo

HOY he vuelto a casa con la última edición de Viaje del Parnaso y poesías sueltas (Espasa-Galaxia Gutenberg) de Cervantes. Lo primero que he hecho es cotejar qué fuentes son las que sirven de fundamento a la edición y qué criterios han utilizado los editores para sus propuestas y selecciones. 
Toda vez que he cumplido con el mínimo de rigor de una edición de un libro de estas épocas, he comenzado a leer como si fuera Borges, imaginándome la ceguera absoluta de todo lo visible, pero tratando de alumbrar los recoletos espacios de mi consciencia. Claro está que ante todo, un libro de Cervantes ofrece siempre un prólogo iluminador y perspicaz. Lo transcribo literalmente, como Menard, para que prólogo comience a ser otro en tu lectura, lector amable: 

"Si por ventura, lector curioso, eres poeta y llegare a tus manos (aunque pecadoras) este Viaje, si te hallares en él escrito y notado entre los buenos poetas, da gracias a Apolo por la merced que te hizo; y si no te hallares, también se las puedes dar. Y Dios te guarde".   

martes, 2 de agosto de 2016

La tempestad del individuo

En La tempestad de Shakespeare, dejando a un lado la fascinación que me provoca la alquimia, la magia y el misterio de Próspero, existe una cosmovisión compartida con mi amado Calderón de la Barca. Puede que, en estos versos, se encuentre la semilla de lo que indico: 

"De igual materia somos 
que los sueños y nuestra breve vida
[en un sueño se cumple]
cabe en un sueño".

En marzo de 1968 lo escribía José Ángel Valente en su mejor libro, sus diarios. Y no apuntaba nada más; dejaba el pasaje, a lo Valéry, y el blanco que separa un día de otro en el papel. 

***

Con el tiempo todos van mostrando sus caras verdaderas: pasiones, preferencias, ideas, realidades personales. Pasan los años y son pocos, muy pocos, los que quedan. Sobre todo, los libros, las emociones figuradas en la memoria, las acciones y el recuerdo blanco de la escritura. 
Hasta estos días siempre he actuado desde la limpieza moral. He renunciado a provechos personales por mantenerme firme en mis principios y fidelidades; acaso por edificar la sólida permanencia de lo que somos. 
No ocurre eso alrededor, lo frecuente son los cambios sin sentido, las anomalías en las decisiones y, sobre todo, las repercusiones de la egolatría sobre los demás. Cuando repercute en lo propio la persona  reacciona, muestra sus fauces, alarga la mano y arrea con lo que se ponga por delante. Así es pero me cuesta tanto aceptar que alguien no se mantenga en el principio que no puedo concebirlo.  

... Al preguntarme por la categoría de los individuos que me acompañan siempre pienso en la sentencia de Rabí Najman de Breslav: "Nunca preguntes el camino a alguien que lo conoce, porque entonces no podrás perderte".